Fomentar el ahorro a partir de un seguro

AEGON - Ahorro CuenTAEgon

El ahorro sigue siendo una de las asignaturas pendientes en España. Aunque muchas de las magnitudes económicas nos hablan de recuperación, otras retroceden, como está ocurriendo con la tasa de ahorro.  a tasa de ahorro de los hogares cierra el año en su conjunto en un 9,8% de su renta disponible, es decir, 0,9 puntos por debajo de la tasa de ahorro del año 2013.

La enseñanza financiera y la recuperación de algunos hábitos perdidos en los últimos años es una de las pocas consecuencias positivas de la crisis financiera. Uno de los ejemplos lo tenemos en los hábitos del ahorro y más concretamente el objetivo finalista del mismo, es decir, ir acumulando una renta poco a poco para poder comprar un bien o servicio en el futuro. Para comprar cualquier bien, en estos años se ha primado más utilizar fuentes de financiación –préstamos al consumo, tarjetas de crédito- que además de su coste, en muchos casos han llevado a un endeudamiento por encima de lo recomendado y a desequilibrios financieros.

Por todo ello, con una economía familiar saneada, debemos dedicar parte de nuestro presupuesto al ahorro y uno de los mejores productos son los seguros de ahorro como la CuenTAEgon que sin periodo mínimo de permanencia y con pequeñas aportaciones periódicas nos permitirán constituir un capital para gastarlo en lo que más deseemos, con la seguridad adicional de destinar una pequeña parte de nuestras aportaciones a un seguro de vida.

¿Cuál es la mejor forma de conseguir nuestro objetivo?

La mejor forma para lo lograrlo es separar, desde el momento que recibimos nuestros ingresos, una parte de ellos para el ahorro como si de otro gasto se tratara. Aparte una cantidad todos los meses e ingrésela en su seguro de ahorro, y antes de que se de cuenta, ya tendrá un capital atractivo.  Retirar el dinero que sabe que no necesita, evitará muchos gastos innecesarios y le permitirá metas superiores. Un porcentaje recomendables es destinar un mínimo de un 10% de los ingresos al ahorro, aunque cualquier cantidad, por mínima que sea, merecerá ahorrarla.

Para saber cuanto podemos destinar a este fin es esencial elaborar correctamente un presupuesto. El punto de arranque es llevar un control minucioso de todos los gastos, apuntándolos de forma detallada. Se sorprenderá del coste total de muchas partidas y de las posibilidades e impacto si recorta en mucha de estas partidas.

Un paso esencial para elaborar su presupuesto es conocer bien en qué gasta su dinero.  Para ello distinga los gastos en tres categorías:

  • Gastos fijos obligatorios: viviendas, cuotas de préstamos… Su importe no varía mucho mes a mes.
  •  Gastos variables necesarios: comida, ropa, electricidad, etc.
  •  Gastos discrecionales: todos los demás gastos que, en caso de necesidad, se podrían reducir o eliminar.

Los últimos son los más fáciles de recortar incluso algunas partidas de forma total, mientras que en los variables necesarios sólo parcialmente, por ejemplo en la electricidad cambiando de hábitos o mejorando la eficiencia.

Por último, no hay que olvidar que lo presupuestado para ciertos gastos puede que no coincida con la realidad. Por ello revise de forma continua el presupuesto, para que se ajuste a la realidad con objetivos alcanzables.