¿He gastado de más en verano? Aprende a reequilibrar tu presupuesto familiar

aegon-presupuesto-familiar-ahorro

Pocas épocas hay con más gastos que el verano, incluso para muchas familias supera la Navidad. A los gastos de vacaciones se suma los que se derivan de la vuelta al colegio y con ello, en muchos casos se produce un desajuste en el presupuesto familiar con todo tipo de posibles consecuencias: tener que recurrir a ahorros o fondos de reserva, a usar instrumentos de endeudamiento como tarjetas o préstamo y en el caso más extremo tener serios problemas para afrontar los pagos.

Analizar y reequilibrar las cuentas

En la mayoría de los casos todos estos problemas se producen por una deficiente planificación. El presupuesto de ingresos y gastos debe acompañarnos siempre, también en los gastos que se originan en vacaciones. Aunque su cuantía final no sea conocida, si debemos establecer límites e ir haciendo ajustes si es necesario entre las distintas partidas para no excedernos. Por ejemplo, si nos hemos “pasado” en los gastos en regalos para familia y amigos, procuremos reducir lo que destinamos por ejemplo a las comidas que hagamos fuera de casa. Sobre el papel es fácil, en la práctica son muchos los que se dejan llevar, usando especialmente tarjetas de crédito y con ello, se multiplican los problemas.

Para solucionarlos hay que volver al origen, al presupuesto familiar analizando especialmente la columna de gastos, ya que a no ser que tengamos posibilidad de conseguir algunos ingresos extraordinarios, está no suele tener cambios.

En este análisis de gastos debemos seguir distinguiendo entre tres categorías:

  • Obligatorios: Es una na categoría fija en su concepto, pero no en la cuantía. Esta es difícil de reducir, pero se puede. En un momento de evaluación de los gastos como el que se produce tras un desequilibrio financiero es excelente para hacerlo y replantearse que pagamos por conceptos como nuestros seguros.
  • Necesarios: Se asemejan mucho a los obligatorios, pero con alguna mayor flexibilidad a la hora de poder reducirlos. En esta categoría están gastos que no vamos a renunciar, como luz o teléfono, pero que podemos mejorar con un consumo más eficiente y responsable.
  • Ocasionales: Es la partida en la que podemos reducir más la cuantía incluso, si es necesario, eliminar partidas como las destinas a ocio o posponer otras, como la compra de ropa.

El resultado de este ajuste debe ser que los ingresos superen a los gastos, pero no es tan sencillo como esto. En primer lugar, debemos dejar un margen, alrededor de un 10% de nuestros ingresos para tener ahorro que cubra gastos imprevistos. En segundo lugar, si partimos de un endeudamiento para cubrir gastos anteriores, especialmente con productos de elevados intereses como créditos rápidos o tarjetas, es positivo y necesario que busquemos ir reduciendo la deuda con aportaciones adicionales.

Con todo ello conseguiremos volver a un equilibrio financiero, muy necesario cuando tenemos en el horizonte, en pocas semanas la Navidad y la terrible cuesta de enero en la que no debemos caer en los mismos errores que el verano.