Aprender a centrarte en lo importante y no en lo urgente, también en tus finanzas

En un ritmo de vida elevado como el actual tendemos a centrarnos en las decisiones urgentes pero no siempre en lo importante. Cambiar el enfoque puede ser buena idea tanto para nuestras finanzas como para el conjunto de nuestra vida.

Es normal querer que las tareas urgentes sean las primeras en eliminar de nuestra lista de objetivos mentales, especialmente a corto plazo. Sin embargo, estas tareas urgentes no siempre son las más importantes en nuestra vida y hacen que, precisamente, nos olvidemos de cuestiones tan importantes como:

  • La mejora del ámbito familiar y la atención a la familia
  • La mejora de nuestras aptitudes y conocimientos
  • El éxito profesional a largo plazo
  • El cuidado de la salud

Generalmente, estas cuestiones que realmente son prioritarias, se nos escapan mientras invertimos mucho tiempo en tareas de baja importancia, aunque nos puedan parecer relevantes.

Esto es perfectamente aplicable al cuidado de tus cuidado de tus inanzas personales. Cuando dedicas mucho tiempo a pequeñas decisiones, o a detalles urgentes pero banales, pierdes la perspectiva real de lo que buscas o necesitas para tu dinero, por ejemplo, cómo ahorrar todos los meses. Éstas son algunas ideas para mejorar este escenario, y, poder centrarte mejor es lo importante.

Programa tus objetivos y decide el controlar tus finanzas camino a seguir

Controlar y dominar a largo plazo tus finanzas personales es una tarea compleja. Para poder hacerlo necesitas partir de una buena base, y esta base es una planificación inicial de lo que buscas obtener con tu dinero que puede compartir objetivos, por ejemplo ahorrar para comprar una casa y ahorrar para la jubilación.

Cada persona es distinta en estos objetivos. Habrá quien, de manera correcta, prefiera desde el principio orientar el objetivo a formar una buena cartera de ahorro. Habrá quien prefiera equilibrar el gasto y, en determinados momentos de la vida, destinar más parte de los ingresos al consumo que al ahorro, invirtiendo las posiciones en un tiempo determinado. Es igual, en el fondo lo importante es que te marques objetivos y un camino a seguir con tu dinero.

Elige bien los productos de ahorro; planes de jubilación, seguros de ahorro, cuentas remuneradas, todas aquellas herramientas que van a ayudarte a conformar tu cartera de ahorro en el tiempo. A la vez, elige bien el modelo de relación entre lo que ingresas y lo que gastas, crea un buen presupuesto y sigue el camino que decidas marcarte.

Distingue lo importante de lo impactante

Del mismo modo que ocurre en otros aspectos de la vida, a veces no distinguimos lo importante de lo impactante. Lo importante es aquello que ocurre y que, de manera inmediata, nos sorprende para bien o para mal, pero que, sin embargo, a largo plazo no tiene por qué ser relevante.

Esto es especialmente importante para quienes destinan parte de su dinero a invertir. A veces, los movimientos de los mercados ofrecen momentos impactantes que, sin embargo, a la larga, no tienen una relevancia determinante en nuestro bolsillo.

Controla la ansiedad por tu dinero

El miedo a perder dinero es lógico, razonable, y además, en su justa medida, saludable. Este miedo nos hará estar alerta ante la evolución de los productos o inversiones que hayamos elegido.

Sin embargo, del miedo al pánico hay sólo un paso, y ese paso puede colocar entre en el abismo del inversor; entrar en pánico es probablemente es una de las peores cosas que le puede ocurrir a cualquier inversor y conducir a la ruina y bancarrota de las finanzas personales.

Esto es un claro ejemplo de centrarse en lo importante y no en lo urgente. Imagina que participas en una inversión en la que, de repente, los activos comienzan a perder valor. Entrar en pánico es responder a lo urgente, es decir; hoy has perdido dinero y respondes de manera inmediata saliendo de la inversión. Sin embargo, la renta variable funciona por ciclos y aunque, efectivamente, puedes perder dinero, el pánico nunca es un buen consejero ya que te hará tomar decisiones por ansiedad y no razonadas.

Si tuvieras tus objetivos programados, sabrías dónde está el límite aceptable de pérdidas para ti, y, te mantendrías tranquilo esperando la evolución de los activos, sabiendo en todo momento cuando salir si así has de hacerlo.

Pero, ojo. Del mismo modo que el pánico es un mal amigo de tus finanzas, el exceso de confianza, la euforia o los presentimientos, son también decisiones inmediatas, generalmente poco meditadas y basadas en la ansiedad y no en el razonamiento.