Cómo hacer un presupuesto que de verdad te sirva

¿Te imaginas una empresa funcionando sin un presupuesto interno? Es obvio que esto no es posible. Del mismo modo, en tu gestión financiera doméstica, tener un presupuesto es imprescindible.

Y aunque esto parezca una cuestión lógica, lo cierto es que más de la mitad de los españoles no saben hacer un presupuesto para sus finanzas personales. Peor aún, son muchas las familias que rigen el día a día de su dinero sin atenerse a ninguna planificación.

¿Por qué un presupuesto?

Todos tenemos claro, o deberíamos tenerlo, que la necesidad de planificar la jubilación sin errores es un elemento tan importante como la necesidad de una buena elección de hipoteca, o el control del gasto. Son asuntos básicos para nuestro bolsillo, tanto en el presente como en el futuro, y, sin embargo, estas cuestiones y muchas más no pueden ser gestionadas de manera improvisada.

Un presupuesto es la herramienta que nos va a permitir conocer con exactitud nuestras fortalezas y debilidades financieras. Más aún, nos va a permitir gestionar de manera mucho más eficaz el dinero.

Ten en cuenta que un presupuesto no es una herramienta rígida. A fin de cuentas no será lo mismo el dinero a los 30 años que a los 50 años, tus necesidades financieras irán variando con el tiempo y por tanto la distribución del el presupuesto deberá hacerlo en consecuencia.

Cómo hacer un presupuesto

Elaborar un presupuesto para tus finanzas personales no es una tarea excesivamente compleja. Es cierto que puedes recurrir a herramientas informáticas para hacerlo más sencillo, pero, en todos los casos, parte de una serie de análisis que vas a tener que hacer necesariamente.

Cuánto ganas y cuánto tienes

Este es el primer paso. Debes hacer un análisis realista del dinero que ganas y del dinero que tienes en tus cuentas y productos financieros. También es interesante, aunque no sea básico en un presupuesto funcional, calcular el valor de aquellos elementos que posees; viviendas, vehículos, bienes, etc. Esto último servirá más adelante para un paso superior en el cual no sólo gestionarás el día día de tu dinero, sino también analizarás a fondo el valor de tu patrimonio.

Consigna todos los ingresos, los regulares y los esporádicos. Calcula también las posibles plusvalías o ingresos derivados de otras fuentes que puedes llegar a tener. Distingue bien las fuentes, y por supuesto distingue bien aquellos ingresos estables de los que no lo son.

Cuánto gastas

Este sería el segundo paso que debes dar, y, probablemente sea el más importante. Está claro que hay una serie de gastos que vas a recordar a vuela pluma, son los gastos más importantes, la hipoteca, el crédito del coche, algunos gastos corrientes…

Sin embargo, no debes de tenerte ahí. Analiza a fondo el conjunto de tus gastos y llega también a aquellos pequeños gastos cotidianos qué, parece que no, acaban sumando muchos cientos de euros al cabo del año.

Piensa cuánto te gastas el transporte, recuerda cuál es el consumo en ocio que inviertes y procurar afinarlo al máximo, tratar de afinar también la media de gasto en compras no estrictamente necesarias que realizas todos los meses. Recuerda, la periodicidad del presupuesto debe ser mensual si quieres que sea lo más eficaz posible.

En este sentido, si sabes que no serás de mantener un análisis tan exhaustivo mes a mes, prueba a hacer un primer presupuesto algo más completo y a simplificar después categorías. En otras palabras, cuando tengas que actualizarlo junta gastos que antes habías separado. A modo de ejemplo, en un primer presupuesto te puede interesar saber qué gastas en cada partida del supermercado, pero después agruparlos todos en “supermercado” para que el seguimiento sea más sencillo.

Cuánto ahorras y cómo puedes hacerlo

Con los dos elementos anteriores, cruzados entre sí, vas a tener una visión clara de tu economía. Si nunca lo has hecho antes es muy probable que te sorprendas por la cantidad de gastos que puedes llegar a reducir. Éste es el momento de ajustar todas estas cifras y crear el presupuesto, un presupuesto al que te vas a tener de manera estricta en el futuro.

Para ello empieza por revisar a fondo todos los gastos y descubre donde puedes ahorrar. Tal vez necesites realizar el coste del seguro de salud, puede que los contratos de suministro que tengas sean mejorables con otras ofertas, seguramente, vas a poder recortar un montón de pequeños gastos al mes. Optimiza todo esto y plantéate que, al menos, un 10% de tus ingresos brutos deberían ser destinados al ahorro.

Vas a encontrar muchas reglas de gasto, y muchas propuestas diferentes a la hora de interpretar un presupuesto. Sin embargo, lo cierto es que lo mejor es seguir  tu propio instinto, respetando que una parte de tu dinero debe siempre destinarse a ahorrar, y que, optimizar la relación entre tus ingresos y los gastos, es la clave para hacer un buen presupuesto.