Cómo influye tu personalidad en tus decisiones financieras

Aunque pueda parecerte que tienes el control sobre tus inversiones o las determinaciones que tomas respecto a tu bolsillo, estás más predispuesto a inclinarte por una u otra vía en función de tu propia forma de ser de lo que probablemente crees

“Dime con quien andas y te diré quién eres”, sentencia el refrán. Pues hay quien va más allá al establecer analogías similares en relación a las finanzas personales, tales como ‘dime cómo eres y te diré qué te mueve al decidir sobre tu dinero’ o ‘dime cómo eres y te diré cómo inviertes’. Más allá de frases más o menos ocurrentes, lo que sí parece que pone de acuerdo a psicólogos y otros expertos es que ni somos tan analíticos ni tenemos tanto control sobre nuestras decisiones financieras como nos parece.

Cómo influye tu personalidad en tus decisiones financieras

De este modo, aunque estés seguro de que en temas de dinero das cada paso racionalmente, tu carácter acaba afectando sobre ellos. Además, muy posiblemente a diario. Como consecuencia, las personas introvertidas, emocionales, temperamentales o intuitivas, por citar algunos ejemplos, simplemente toman decisiones financieras de distinta manera.

La clasificación Myers-Briggs

Aunque, como se suele decir, cada persona es un mundo, y por extensión cada inversor también, son varios los intentos o propuestas que se han llevado a cabo para clasificar las personalidades. Uno de las más reconocidos es el Índice de tipos Myers-Briggs (MBTI por sus siglas en inglés), que establece una clasificación de personalidades financieras basadas en cuatro dicotomías o posibilidades dobles y que ofrece en total 16 categorías combinando distintos rasgos de personalidad: extrovertido o introvertido, sensorial o intuitivo, racional o emocional y calificador o perceptivo.

A pesar de que las personas usan las cuatro funciones cognitivas, una de ellas es la utilizada de forma más predominante consciente y con mayor habilidad. Esa función primaria es apoyada por la secundaria, la terciaria y la última, que es la contraria a la primera.

Compras inútiles

A pesar de que son varias las combinaciones posibles, si por ejemplo se toma a una persona extrovertida, intuitiva, emocional y perceptiva suele ser un comprador que se fija más en lo que significa un artículo para ella que en la utilidad que aquél pueda tener. Es decir, que será un individuo con tendencia a las compras inútiles.

¿En qué perfil de inversor encajas?

Desde Schroders ofrecen otra posible clasificación, en este caso, más centrada en los tipos de inversores:

  1. El sensato, que es sosegado, no se deja llevar por las pasiones y busca estabilidad. En su contra juega que a veces se deja arrastrar por la masa.
  2. El jinete solitario, que va por libre y toma sus propias decisiones. Ello no es óbice para que pueda ser realista, aunque en ocasiones le venzan la ansiedad o la impulsividad.
  3. El planificador, que aun siendo cauteloso y metódico, puede dejarse llevar por el nerviosismo o el arrepentimiento en algunos desembolsos.
  4. El cazatendencias. Aunque tiene la ventaja de ser constante y equilibrado, suele carecer de criterio propio y sigue al ‘rebaño’.

Perfil de inversores

Por otra parte, si únicamente tienes en consideración el riesgo, hay tres opciones clásicas: el inversor arriesgado -te desenvuelves con soltura en los mercados y quieres ganar mucho a pesar de las posibles pérdidas-; el conservador -el capital invertido es tu prioridad aunque no obtengas rentabilidades elevadas-; o el moderado, que se encuentra entre medias de los otros dos.

La economía conductual

Además de los efectos que puedan provocar las inclinaciones de cada perfil, algunas compañías o grandes marcas explotan esas tendencias para incrementar las ventas. Es lo que se denomina economía conductual, que, en esencia, explica los resortes que se activan en tu mente para que compres más, para que gastes más dinero. Ejemplo de conductas asociadas a aquélla son el miedo a perder una oferta o una ganga -que puede acabar en adquisiciones innecesarias-, la obsesión por lo gratuito -que puede hacer que le des más valor a un determinado producto del que realmente tiene sólo por no tener coste- o el efecto recompensa inmediata, que muestra la preferencia de los seres humanos por postergar las vivencias negativas incluso al comprar o pagar.

Precauciones al invertir

Entonces, ¿cómo puedes lidiar con tu propia personalidad para que no te perjudique al invertir? Pues, de entrada, nunca está de más que ‘te mires al espejo’, que lleves a cabo una introspección honesta de cuáles son tus puntos débiles. A nada que seas un poco sincero contigo mismo, sabrás si pecas de impulsivo, de miedoso o de indeciso, por poner varios ejemplos sencillos. En cualquier caso, ahí van varios consejos genéricos para que el lado negativo de tu personalidad no influya sobre tus decisiones financieras:

  • ¿Cuál es tu aversión al riesgo? No todas las personas están dispuestas a asumir la misma porción de incertidumbre. Lo ideal es que te sientas cómodo con el grado de riesgo que toleras.
  • La impulsividad, un enemigo peligroso. Pensar dos veces una decisión o ‘consultarla con la almohada’ resulta muy recomendable.
  • La ansiedad tampoco es una compañera de viaje deseable. Si estás pasando una mala racha, quizá se mejor que pospongas la decisión de invertir en un cierto activo.
  • El miedo a perder. A ningún inversor le gusta dejarse dinero por el camino. No obstante, la clave reside en que hayas medido los riesgos y la posible rentabilidad en su justa medida. Si así lo haces, puede que pierdas una vez, pero no será la tónica habitual.
  • Aunque es uno de los consejos más manidos, cuidado con seguir a la manada. Que tu cuñado, tu vecino, tu tía o las personas en quien más confíes en este mundo se decanten por una inversión no significa que ésta sea la indicada. Ni tampoco lo contrario, por supuesto, sólo que deberás analizarla como otra posibilidad más.
  • La euforia o el exceso de confianza porque hayas cosechado varios éxitos seguidos pueden llevarte a cometer errores. Trata de mantenerte alerta, de no bajar la guardia: tu bolsillo te lo agradecerá.

Periodista. Más de 15 años en el mundo de la comunicación especializada en finanzas e inversión. Especializado en impuestos.