Conoce las ventajas fiscales de las rentas vitalicias

ventajas rentas vitalicias

Complementar nuestra pensión de jubilación es cada día más importante. No solo hablamos de la incertidumbre sobre el importe que recibiremos por nuestras cotizaciones una vez abandonemos nuestra vida laboral, sino también de poder cubrir nuestras necesidades. España es uno de los países que lidera las estadísticas tanto en esperanza de vida como en calidad de vida. No solo vivimos más, sino que podemos hacer más actividades para lo que se necesita en muchos casos dinero que con la pensión es en muchos casos insuficiente.

Por eso, para disminuir incertidumbres y disfrutar mejor de la vida, destinar parte de nuestros ahorros e inversiones al largo plazo es fundamental. Podemos hacerlo con distintos productos financieros pero el objetivo es siempre el mismo, constituir un capital o renta que complemente nuestra pensión. Pero precisamente, elegir entre estas dos formas de cobro tiene importantes implicaciones, concretamente fiscales.

Pasar de rendimiento de trabajo a ganancia del ahorro

El dinero obtenido en ahorro para la jubilación en Planes de Pensiones o Planes de Jubilación, entre otros productos, tiene la consideración de rendimiento de trabajo, como tu salario actualmente. Este punto tiene una enorme implicación fiscal. Los rendimientos del ahorro (capital mobiliario) pagan un 19% de impuestos hasta 6.000 euros de ganancia, 21% de 6.000 a 50.000 euros y un 23% para cantidades por encima de los 50.000 euros. En los rendimientos de trabajo el tipo marginal puede ser mucho mayor y alcanzar hasta el 49% tras la última subida acordada por el Gobierno para los contribuyentes con ganancias más altas. Esto implica que cuanto más ganes, más pagas y si rescatas todo en forma de capital el porcentaje que se destinará a impuestos será mayor.

Por todo esto, cobrar periódicamente, en forma de renta es fiscalmente mejor, y dentro de estas, las rentas vitalicias, son las que tienen más ventajas. En primer lugar, si cobras en forma de renta vitalicia dejará de considerarse rendimiento del trabajo y será rendimiento de capital mobiliario. Esto conlleva, como hemos adelantado, que su fiscalidad se reduce a entre un 19% (lo más común) hasta un máximo del 23%.

Más ventajas si cobras tu renta vitalicia una vez jubilado

Pero no es la única ventaja. Con una renta vitalicia no pagarás impuestos por toda la renta, lo harás por parte de esta, dependiendo del momento en el que inicies su cobro. Cuantos más años tengas, menos pagarás:

  • 40%, cuando el perceptor tenga menos de 40 años.
  • 35%, cuando tenga entre 40 y 49 años.
  • 28% cuando tenga entre 50 y 59 años.
  • 24%, cuando tenga entre 60 y 65 años.
  • 20% cuando tenga entre 66 y 69 años.
  • 8%, cuando el perceptor tenga más de 70 años.

Es importante señalar que estos porcentajes serán los correspondientes a la edad del perceptor de la renta en el momento de la constitución, cuando empieza a cobrarse, y permanecerán constantes durante toda la vigencia de esta.

Así, una persona que llegue a su edad de jubilación (mayor de 65 años) y opte por esta modalidad de cobro tendrá que abonar un 20% de los que cobre y, generalmente al 19%. Es decir, de cada 100 euros brutos que perciba pagará 3,80 euros. Esta ventaja la puede trasladar si vende cualquier inmueble de su propiedad. La normativa fiscal libera del pago en el IRPF de la ganancia patrimonial que obtenga por la venta de una segunda vivienda siempre que transforme esta cantidad en el cobro de una renta vitalicia. Si es su vivienda habitual podrá percibir la totalidad sin tributación con independencia del cobro o no en forma de renta. En definitiva, con la renta vitalicia tenemos una forma de cobro práctica con la que complementar nuestra pensión, percibiendo un ingreso periódico mes a mes y, además, pagar menos impuestos.