Cuándo prescriben las deudas

cuando prescribe una deuda

Se tiende a pensar que todos los tipos de deuda acaban prescribiendo. Se tratada de un error grave que, pasado el tiempo, puede tener consecuencias. Y es que que las deudas en muchos casos no sólo no prescriben sino que van aumentando.

Aunque, como veremos, existen ciertos periodos de prescripción para determinadas deudas, esto no ocurre en todas las deudas ni en todo tipo de procesos deudores.

Lo que sí es cierto es que si una deuda tiene un plazo de prescripción y este se ha cumplido, la deuda ya no puede ser reclamada de ninguna manera. Es importante que tengas esto en cuenta ya que en primer lugar el deudor es el que debe demostrar que esos plazos han transcurrido y que por tanto ya no tiene esa deuda.

En segundo lugar, porque es bastante habitual que cada cierto tiempo se reactiven las herramientas de captación de deuda. Esto por ejemplo ocurre en los embargos e instancias judiciales cuando las deudas están a punto de escribir.

Esto significa que, perfectamente, una deuda bancaria con más de 10 años puede reactivarse en un momento determinado encontrándonos con un embargo no deseado e inmediato por una deuda antigua que, pensábamos, podría prescribir.

¿Todas las deudas prescriben?

Definitivamente no. Una deuda reconocida mediante resolución judicial puede no tener tiempo de prescripción si así queda expresado. Esto significa que la deuda no se extingue hasta que se abone o se renegocie.

Hay dos cuestiones muy importantes que influyen en la posible prescripción de una deuda:

  • Que el acreedor haya o no haya ejercido acciones judiciales para cobrarla, o en algunos casos extrajudiciales como requerimientos certificados etcétera.
  • Si el deudor ha aceptado de forma expresa la deuda bien a través de compromiso de deuda documental o de cualquier otra manera en la que reconoce dicha deuda.

¿Cuándo prescriben las deudas más comunes?

Durante los últimos años hemos asistido diversas modificaciones legales en las que las deudas han cambiado respecto a las prescripciones. Un buen ejemplo lo tenemos en las deudas que se deriven de contratos personales sin términos especiales sobre prescripción, éstas prescribirán a los cinco años.

Sin embargo, existen otras deudas en las cuales la ley no determina de manera concreta la prescripción o lo hace de manera muy general.

Por ejemplo, las deudas por suministros domésticos deberían tener un plazo de prescripción no superior a los cinco años, sin embargo, se podría llegar a aplicar el periodo de tres años fijado por los plazos máximos de abono de géneros vendidos a comerciantes.

Otro ejemplo son las deudas de alquiler que teóricamente presentan una prescripción de cinco años, las de pensión alimenticia que presentan el mismo período o las comerciales entre empresas con los mismos periodos. No obstante, tenemos que precisar aquí que todas estas deudas si son reclamadas o poseen sentencias judiciales a su favor con medidas recaudatorias eliminan los plazos de prescripción. Es decir, cuando la deuda es reclamada la prescripción queda eliminada.

Deudas con los bancos

Las deudas bancarias son, posiblemente, las más temibles para el bolsillo del ciudadano de a pie.

Es cierto que existen algunos plazos de prescripción de deudas como por ejemplo el de las tarjetas de crédito que puede ascender a 15 años, pero en todos los casos podemos garantizar que esto no va a ocurrir ya que las deudas bancarias siempre son reclamadas. Esta reclamación hace que no exista plazo de prescripción automático, al contrario, la deuda va a crecer.

Debes tener en cuenta que una deuda bancaria se va a reactivar con el tiempo. Esto se hace de manera cíclica por las entidades financieras, puede parecer que una deuda está olvidada pero difícilmente va a ocurrir, con el paso del tiempo la duda se reactivará y además crecerá. Generalmente siempre resulta más interesante sentarse con las propias entidades a tratar de negociar las deudas que esperar que se olviden ellas.

Multas

Las multas tienen dos períodos diferentes de prescripción, por un lado la prescripción de la infracción y por otro lado la de la sanción. Esto se traduce en el periodo de tiempo en el que la institución que va a emitir la multa puede hacerlo y la caducidad de la sanción que se nos impone.

Las infracciones de tráfico quedan reguladas dentro de la ley de tráfico, también la posible caducidad de las mismas. Generalmente las acciones leves deberían presentar una caducidad de tres meses y las demás de seis meses, recuerda que hablamos de la comunicación de infracción, no de la sanción. De todos modos no recibir la multa no significa que no te la hayan puesto, eso es muy importante sobre todo cuando ha habido cambios de domicilio o de empadronamiento en el que las multas pueden dirigirse a los domicilios antiguos.

En el caso de las multas debemos distinguir dos cosas diferentes, por un lado cuando prescribe la propia infracción y por otro lado cuando lo hace la sanción. Es decir, el período de tiempo que tiene disponible para comunicar la infracción la institución que la vaya a emitir, y cuando caduca la sanción que se nos haya impuesto.

Para las sanciones pueden existir un periodo de prescripción en sanciones económicas por multas de hasta cuatro años, y de una en el caso de otras sanciones siempre que no haya sido reclamadas vía judicial.