¿Es una buena idea financiar las Navidades?

Puede que te estés planteando utilizar algún tipo de financiación para los gastos de Navidad. Es interesante que antes de hacerlo reflexiones un poco: te ayudamos a hacerlo.

La financiación de los gastos de Navidad, o, de los gastos de vacaciones en general, no es desde luego algo extraño. Muchas personas han utilizado y utilizan diferentes métodos para financiar dichos gastos. Sin embargo, en la mayoría de casos no es una buena idea.

Los riesgos de financiar la Navidad

Cuando hablamos de financiar la Navidad, lo hacemos desde la perspectiva de solicitar o utilizar productos financieros que nos ofrecen dinero a cambio de un interés, y, muchas veces de unos gastos.

Dos claros ejemplos son el uso de las tarjetas de crédito o los préstamos personales.

En ambos casos utilizamos un dinero del que no disponemos, crédito, para realizar compras o asumir gastos. En ambos casos también, deberemos devolver este dinero en un plazo determinado con unos intereses concretos.

A priori la opción puede parecer interesante ya que el acceso a crédito nos permite no modificar nuestra relación de gastos/ingresos en el presente y diferir estos gastos al futuro. Y ahí es donde radica el problema.

En primer lugar cada vez que adquirimos algo a crédito estamos asumiendo un coste superior al que el producto tiene. Vamos a pagar más ya que al dinero prestado para comprar el producto se sumarán los intereses y los gastos si corresponden. Esto quiere decir que el coste de lo que vamos a adquirir va a ser superior al coste real, la compra ya no es buena para nuestro bolsillo en sí misma.

Por otro lado, efectivamente, diferimos el pago, es decir no lo asumimos en el momento y lo dilatamos en el tiempo. El problema estriba en lo que ese pago en el tiempo puede suponer a nuestra economía personal. De hecho, el mal uso de las tarjetas de crédito es una de las causas principales del sobreendeudamiento de las economías familiares. Es decir, asumir más gastos de los que realmente debemos asumir y que estos deriven en más deuda de la que podemos soportar.

Imagina un escenario en el que has utilizado tu capacidad de crédito para financiar las Navidades, y, en el mes de enero surge un imprevisto que te obliga a necesitar otra cantidad de dinero importante. Puede que no tengas capacidad crediticia, o, puede que tu nivel de endeudamiento aumente a límites insoportables.

Alternativas a la financiación de la Navidad

La principal alternativa a la financiación de la Navidad es sin duda la previsión y en su caso el ahorro.

Cuando, por ejemplo, nuestra economía se encuentra saneada gracias al ahorro, y, disponemos de un colchón de emergencia, un ahorro para la jubilación, y opciones de ahorrar por objetivos, podemos planificar perfectamente los gastos del conjunto del año.

Esto es mucho más fácil de lo que pudiera parecer, pero, parte de una reflexión importante sobre la relación entre nuestros ingresos y gastos. Descubrir qué la frugalidad y el minimalismo son buenos para tus finanzas y el conjunto de tu vida, es sin duda interesante en este aspecto.

Puedes perfectamente ir planificando a lo largo del año cuánto dinero te puedes permitir apartar y ahorrar para los gastos de Navidad, o las vacaciones. Este dinero, además, puede estar durante el año trabajando bien en un seguro de ahorro o en otro producto que te ofrezca rentabilidad.

En cualquier caso, a la previsión y el ahorro, debe unirse el sentido común. Aunque son fechas en las que tendemos a pensar que a fin de cuentas sólo son unos días al año, lo cierto es que si no tenemos capacidad de asumir ciertos gastos no deberíamos hacerlo. Por tanto ser capaz de adaptarse a la realidad económica de cada uno es otra alternativa importante en este caso.

¿Y si no tengo más remedio que financiar la Navidad?

Si con todo lo anterior, no te queda más remedio que acudir a la financiación para asumir gastos navideños, debes hacerlo con la mayor precaución posible.

En primer lugar, valora las posibilidades que tienes de acceder a tarjetas de pago aplazado sin intereses. En el mercado existen muchas opciones que te van a permitir un aplazamiento a 30 días o incluso a 60 días, sin cargar intereses sobre lo dispuesto, siempre que se trate de compras y no de disposiciones en metálico.

Si tienes que acudir a un préstamo, procura valorar en primer lugar aquellas opciones más cercanas a tus productos financieros habituales. Por ejemplo, los anticipos nómina o los adelantos sobre nómina que ofrecen algunas cuentas nómina, pueden ser mucho más interesantes, porque no acarreen intereses, que acudir a los préstamos rápidos. Los préstamos rápidos, lejos de ser una opción interesante en este caso, son uno de los productos más caros del mercado.