La nueva fiscalidad de los seguros de ahorro e inversión

La reforma fiscal

Tras el parón del verano, los próximos meses estarán marcados por diferentes medidas económicas, entre otras, por el desarrollo y la aprobación del anteproyecto de reforma fiscal. Aunque con casi totalidad habrá alguna modificación las grandes líneas están marcadas, las principal la reducción del número de tipos impositivos y su escala de gravámenes.

Esta reforma también conlleva cambios en productos de ahorro e inversión, desde una mejora en la compensación de pérdidas y ganancias a una reducción, o mejor dicho, una vuelta atrás hacia los gravámenes existentes antes de las medidas urgentes, pero en los seguros con el fin de ahorro o previsión el cambio fundamental es la ganancia de atractivo como producto con un horizonte a medio o largo plazo.

El primer punto está en la creación de los denominados “Plan Ahorro 5” cuyos incentivos, si se mantiene la inversión, con un máximo de 5.000 euros, hasta 5 años. Es un producto, que instrumentado a través de un seguro, puede ser muy útil para constituir un capital o simplemente para rentabilizar nuestro remanente de ahorro sin poder adquisitivo. La característica adicional de los seguros frente a los depósitos, de ofrece un pequeño capital adicional en caso de fallecimiento del titular, le confiere ventajas para el ahorrador a medio plazo. Será importante para el consumidor cuando se lancen estos productos analizar muy bien la rentabilidad que ofrezcan así como el capital mínimo garantizado (siempre de al menos un 85%).

Algunos puntos negativos

Los productos de previsión a largo plazo, como los planes de jubilación, PPA y PIAS verán reducidos los límites de aportaciones a un máximo a 8.000 euros al año -2.600 para el cónyuge-, independientemente de la edad del contribuyente. Lo negativo de esta medida está en como aún en la práctica la mayoría de los ciudadanos que apuestan por un producto de previsión realizan sus inversiones, empezando a una edad tardía y haciendo grandes aportaciones cuando se acerca la jubilación, un supuesto que era permitido al poder elevarse por encima de 50 años hasta los 12.500 euros como regla general.

A medida que este tipo de productos empiecen a contratarse antes y por tanto haya más tiempo para constituir el capital o renta objetivo, esta medida tendrá menos importancia. Si hay un cambio relevante a la hora del rescate, a partir de 2015, para las aportaciones anteriores a 2006, la reducción del 40% en rescates en forma de capital sólo se mantiene si ese rescate se realiza, como mucho, dos años después de la contingencia”, es decir deja mucho menos margen, por las ventajas fiscales, para elegir entre percibir en renta y capital, si se hace esta nunca como mucho hay que percibirlo antes de que se cumplan 2 años del momento de jubilación.