¿Qué es un Plan de Previsión Asegurado?

Planes de Pensión Asegurados

El seguro de vida además de cubrir el fallecimiento o la invalidez del asegurado es también un producto excelente para el ahorro y la previsión. La razón principal en combinar siempre las ventajas del seguro de vida, es decir, cubrir con parte de la prima el riesgo de fallecimiento y/o invalidez mientras que el resto del dinero pagado se destina a un sistema de ahorro o de previsión, es decir pensando en la jubilación. 

Estas dos finalidades distintas también generan características distintas, mientras que si pensamos en el ahorro a corto plazo se permite la liquidez total o parcial, en los productos de previsión, que compiten con los planes de pensiones, y por tanto destacan en un aspecto importante, la desgravación fiscal como incentivo para la contratación de estos productos.

Rentabilidad garantizada 

Un tipo específico de planes de jubilación son los Planes de Previsión Asegurados (PPAs). Los PPA son seguros de vida cuyo objetivo es constituir un capital de forma totalmente segura, comparten muchas características y las mismas ventajas fiscales que los Planes de Pensiones, con dos diferencias:

  • Garantizan obligatoriamente una rentabilidad concreta al vencimiento. Por lo tanto, son idóneos para quienes se preocupen por su jubilación y no deseen asumir ningún riesgo con su ahorro.
  • Como se ha señalado, la parte destinada de seguro, garantiza un pequeño capital adicional en caso de fallecimiento.

El primer punto es diferenciador con los planes de pensiones y les confiere su ventaja principal, podemos constituir una renta sabiendo no sólo que no vamos a perder capital sino que haciendo una aportación regular y mantenida durante un tiempo conocemos cual va a ser el capital final. En los planes de pensiones, si exceptuamos los garantizados, tenemos la incertidumbre de desconocer cual será el resultado final y que capital o renta conseguiremos.

Excelente fiscalidad

Con respecto al punto común, con los planes de pensiones, la fiscalidad, hay que diferenciar como tributan las aportaciones y el rescate final. Respecto al primero podemos obtener una reducción de la base imponible general del IRPF, con un límite para las personas menores de 50 de hasta 10.000 euros, o el 30% de sus rendimientos netos del trabajo y de actividades económicas y de 12.500 euros o el 50% de los ingresos si eres mayor de 50 años.  Estos límites son comunes, es decir, que suma el total de aportaciones con otros Planes de Previsión y Planes de Pensiones en los que realicemos aportaciones.

Con respecto al rescate, si se cobra en forma de renta, tributará como rendimientos de trabajo, al tipo impositivo resultante de sumar todos los ingresos de trabajo o profesionales del periodo. Si lo hacemos en forma de capital, lo hace igualmente como rendimiento de trabajo, por ello, al suponer una cantidad mucho más importante tributarán a un tipo superior y fiscalmente no es la opción recomendada.