Separación de bienes, ¿Es interesante?

La separación de bienes es una de las opciones para establecer un régimen matrimonial al casarte. Como todo, tiene sus beneficios y también sus contras.

Para entender bien lo que significa la separación de bienes deberíamos entender también el resto de regímenes por los que se puede guiar un matrimonio, empezando por el denominado como sociedad de gananciales.

Nadie piensa en la separación a la hora de formar una pareja. De hecho se asegura que vivir en pareja alarga la vida, pero, la realidad es que en la actualidad, la media de duración de los matrimonios en nuestro país supera ligeramente los dieciséis años. El régimen elegido a la hora de conformar la pareja va a tener mucho que ver en cómo se desarrolla la separación.

Régimen de gananciales

En esencia, el régimen de gananciales significa que cada uno de los cónyuges pasan a ser propietario de la mitad de las ganancias o beneficios obtenidos desde el momento de contraer matrimonio.

Esto significa que, cuando uno de los dos cónyuges desea disponer de un bien o vender un bien común, debe contar con la aprobación del otro. Sin embargo, hay que tener en cuenta que las herencias o donaciones recibidas tras la boda, así como el patrimonio personal anterior a la misma, no tiene porque forman parte de este régimen de gananciales. Es decir, serían propiedad del titular.

Separación de bienes

En la separación de bienes el funcionamiento es diferente. Cada cónyuge viene a mantener su patrimonio independiente. Pero, esto se aplica también a aquellos bienes que se adquieran tras el matrimonio. Por tanto, cuando, por ejemplo, se adquiere un inmueble, cada uno es propietario en función del dinero personal aportado a la compra.

Cuando se decide elegir este régimen resulta necesario otorgar las denominadas capitulaciones matrimoniales. Éstas son recogidas ante notario. Generalmente la separación de bienes se realiza antes de la boda y, por tanto, la escritura notarial ha de ser presentada el registro civil cuando se hace la institución del matrimonio. De este modo queda constancia de la aplicación de dicho régimen.

Participación en las ganancias

Solemos pensar que los dos anteriores son los únicos regímenes por los que se puede guiar un matrimonio. Esto no es así, existe otra opción denominada participación en ganancias. Aunque no es ni muy conocida ni muy aplicada en nuestro país. Sin embargo, es un modelo muy utilizado en el ámbito europeo.

En esta figura se da realmente una mezcla de las dos anteriores. Durante el matrimonio funciona de un modo similar a la separación de bienes. Sin embargo, en el momento de la disolución del matrimonio funciona más cerca del régimen general de gananciales. Ya que, cada cónyuge, participará en las ganancias del otro.

Cuándo es interesante la separación de bienes

Hay que tener en cuenta que aquí entran en juego muchos factores. Por ejemplo, en el caso de los gananciales, no sólo se comparten los beneficios, también se comparten las deudas. Esto significa que las deudas de una parte del matrimonio pueden repercutir sobre el conjunto de los bienes de la pareja. Mientras que, en el caso de la separación de bienes, sólo podrían ir contra las propiedades del deudor.

Sin embargo, los detractores de esta opción, valoran el hecho de momento de la posible disolución del matrimonio. En este caso, si una de las partes ha evolucionado económicamente más que la otra, este éxito no se comparte, y puede darse una situación injusta. Por ejemplo cuando una de las partes ha renunciado a su carrera profesional en favor de la crianza de los hijos.

Lo que sí es importante saber, es que cuando no se otorgan capitulaciones matrimoniales, se aplica por defecto el derecho común. En general, en España, esto sería la aplicación inmediata de gananciales. Aunque hay que tener en cuenta la comunidad autónoma en la que se reside. De hecho, en algunas comunidades como Cataluña o Islas Baleares, se aplica directamente la separación de bienes en lugar de los bienes gananciales. Mientras que, algunas comunidades autónomas poseen sistemas propios, muy parecidos al de los gananciales, es el caso de Navarra o Aragón. Por tanto conviene informarse bien en este sentido.