Alimentación y preparación física para los deportes de invierno

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“El otoño es un andante melancólico y gracioso que prepara admirablemente el solemne adagio del invierno.» George Sand

Con la llegada del invierno y la bajada de las temperaturas muchas de nuestras cumbres se llenan de nieve y aparece un deseo casi generalizado de desplazarse para practicar los llamados deportes de invierno. Practicar ejercicio en esta época del año y en lugares tan específicos con condiciones ambientales particulares requiere de una serie de preparativos mínimos tanto físicos como nutricionales para disfrutar como se merece del deporte obteniendo un rendimiento óptimo y sin consecuencias desagradables para nuestra salud. Como en todo, la prevención es fundamental.

Alimentación para preparar deportes de invierno

Un aspecto muy importante a tener en cuenta en la alimentación que suele quedarse en el tintero en lo que a los deportes de invierno se refiere es el agua. Como la sensación de sed en temperaturas bajas es mucho menor, tendemos a no ingerir las cantidades suficientes. La carencia de agua aumenta el cansancio y favorece la aparición de lesiones entre otros perjuicios. Por ello, se recomienda ingerir al menos dos litros de agua al día (unos ocho vasos) aunque no tengamos sed.

Cuando nos encontramos en lugares con una temperatura ambiental baja es importante aumentar el número de calorías ingeridas a lo largo del día con respecto a lugares con sensación térmica templada, ya que nuestro organismo regula la temperatura corporal mediante el gasto energético, por lo que el metabolismo basal en condiciones de frío aumenta. Este es un factor muy a tener en cuenta al realizar deportes de invierno, ya que aun en los momentos de reposo nuestro organismo se encuentra consumiendo más calorías de lo habitual.

Preparación física antes de realizar deportes de invierno

La preparación física para llevar a cabo este tipo de actividades tiene una particularidad, ya que el periodo de calentamiento ha de ser mayor que en condiciones normales, puesto que el cuerpo tarda más tiempo en alcanzar el nivel óptimo para el inicio del ejercicio físico. Un aspecto destacable de la preparación previa es el estiramiento. Al tener los músculos muy fríos antes de comenzar un mal estiramiento podría producir una rotura de fibras, por lo que es aconsejable variar algo la dinámica de calentamiento previo.

En primer lugar, debe llevarse a cabo la movilidad muy moderada de los músculos implicados y del cuerpo en general, para comenzar a activar el sistema cardiovascular, irrigar adecuadamente las extremidades y comenzar a elevar la temperatura de los músculos. Una vez hecho esto se puede comenzar a estirar de manera muy suave sin llegar a forzar, posteriormente habría que repetir la secuencia con algo más de intensidad, llegando de esta manera al estado óptimo genérico antes de comenzar con cualquier tipo de actividad relacionada con los deportes de invierno.

En caso de sentir el más mínimo síntoma de malestar o de indicio de lesión acude inmediatamente a un especialista antes de que se agrave el padecimiento. Existen además seguros de salud para deportistas que tienen en cuenta los mejores cuidados para la salud de aquellos que realizan un ejercicio físico intenso.