¿Qué cambios hay en la cotización del autónomo cuando estás de baja?

bajas autonomos

Explicamos todas las novedades del Real Decreto Ley 28/2018 que aborda en cuanto a cotización del autónomo y su aplicación práctica, especialmente con respecto a la obligación de pago en baja prolongada.

Si miramos las estadísticas sobre los autónomos que se dan de baja parecería que su salud es de hierro. Según la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA) siete de cada diez autónomos no han cogido una baja por enfermedad nunca. Todo esto a pesar de jornadas maratonianas (un 49,5% trabaja más de diez horas al día) y que un porcentaje relevante, el 14%, no se tome ni un día de vacaciones.

Tanto las causas y resultado de todo esto tiene un claro reflejo económico. Casi el 80% de los trabajadores por cuenta propia cotizan por la base mínima, lo que tiene un claro reflejo en sus coberturas, tanto las del futuro -pensión- como las de corto plazo, como es el caso de enfermedad. Menos cotice, menos se recibe, y el resultado es incluso trabajar estando enfermo. Es cierto que estas carencias se pueden paliar con una buena cobertura de seguros, pero no es menos cierto también que garantizar una correcta prestación económica es fundamental.

Un ingreso muy bajo en caso de enfermedad

La baja castiga económicamente al autónomo, especialmente en las enfermedades de corta duración. Si se produce la baja a causa de un accidente laboral, la mutua deberá abonar el 75% de la base reguladora a partir del segundo día de baja.  En caso de enfermedad común la cobertura es muy inferior en los primeros días:  solo se paga el 60% de la base reguladora desde el cuarto día de baja (por los primeros no se recibe prestación económica), y el 75% una vez pasados esos 20 días. Todo esto conlleva que de las pocas bajas que piden los autónomos sean por enfermedades largas o que requieran hospitalización.

Llevándolo a un ejemplo práctico, un trabajador con la base de cotización mínima (944,4 euros al mes), no cobrará los 4 primeros días, recibirá 18,88 euros al día los 14 primeros y 23,61 euros a partir del día 20. En total percibirá 500,53 euros. Si restamos los 283,30 euros de cuota mínima a la Seguridad Social el resultado será un ingreso neto de 217,23 euros. En el segundo mes el importe bruto se eleva hasta los 708,30 euros y el neto, restada cotización, a los 425 euros. Unos importes exiguos que a partir del 2019 se intenta paliar parcialmente y en casos determinados.

Cambios legislativos, más cuota a cambio de más protección

La respuesta del Gobierno ante esta situación que lleva a que prestación por enfermedad sea muy baja (y la de pensión en el futuro), ha sido lógica, aunque algo impopular, subir las cuotas. Pero esta subida no solo es porcentual, también ha conllevado que se añadan nuevas coberturas como son la obligatoriedad de pago en las de contingencia profesional y cese de actividad, hasta este año opcionales.

Son muchos los autónomos que ya sea por tener su negocio consolidado, por ahorro o sencillamente porque cobrar esta prestación no es sencillo no pagaban por cese de actividad, el mal llamado “paro del autónomo”. Ahora, aunque su cobertura principal es la misma, pagar una prestación económica temporal (según el tiempo cotizado) si el autónomo tiene que dejar su actividad por motivos económicos, como pérdidas continuadas, se añade otra más. Desde el 1 de enero de 2019, las mutuas pueden hacerse cargo de la cuota a la Seguridad Social del trabajador de baja, que no tendrá que pagarla, con un importante beneficio económico. Pero este caso solo se producirá cuando el trabajador esté de baja durante al menos 60 días, contados desde el 1 de enero. Si el trabajador está de baja antes del primer día del 2019, se podrá beneficiar de esta medida siempre que cotizara en el momento que inició la baja por cese de actividad, una cobertura entonces voluntaria. Este cambio legislativo supone una mejora económica, pero siempre que la baja del autónomo sea a largo plazo. Un pequeño avance, pero que debe acompañarse con otros en el futuro para equiparar las prestaciones de trabajador por cuenta propia a las del trabajador por cuenta ajena.