Cómo ahorrar para el futuro de tus hijos

CuenTAEgon Seguro de Ahorro

Cada vez pensamos más en el largo plazo, en nuestras necesidades futuras que podemos complementarlas con productos de previsión como los planes de jubilación, pero también con otras, también a largo plazo, pero mucho más cercanas como son cubrir las necesidades futuras de nuestros hijos, especialmente invertir en su futuro.

Las formas para conseguirlo son múltiples, tantas como diferentes tipos de productos financieros existen en el mercado: cuentas corrientes, depósitos, fondos… pero sin duda los seguros-ahorro son los que ofrecen mayores ventajas:

  • Realizar aportaciones periódicas, desde pequeñas cantidades con el fin de constituir un capital. Los depósitos por ejemplo, se contratan ya con un importante capital inicial.
  • Tener una rentabilidad garantizada, con un fondo de inversión, desconocemos el resultado e incluso con categorías menos arriesgadas como la renta fija puede llegar incluso a ser en algunos periodos negativos.
  • Fiscalidad, con el seguro de ahorro sólo se paga impuestos por los intereses en el momento del rescate, con un depósito o cuenta de ahorro se hace en cada una de las liquidaciones o abonos de intereses.
  • Seguro de vida, en caso de fallecimiento, se recibe una pequeña indemnización, una forma de cobrar un capital adicional más allá de lo ahorrado que no tiene ningún otro tipo producto.

La suma de todos estos puntos nos permiten conseguir nuestro objetivo, un capital a largo plazo, mediante aportaciones periódicas de pequeña cuantía, cuya finalidad es cubrir las futuras necesidades de nuestros hijos. ¿Y si no podemos ahorrar en un momento puntual? Productos como la CuenTAEgon Junior añaden una ventaja más la flexibilidad que nos permite paralizar temporalmente pagos e incluso rescatar parte del fondo acumulado.

Cómo cumplir nuestros objetivos

Con todas estas características no es complicado diseñar nuestro plan de ahorro basado en nuestro seguro-ahorro, siempre teniendo en cuenta una serie de variables:

  •  Cuantía a ahorrar: Desde luego no tenemos una bola de cristal para saber si nuestro pequeño va a ser ingeniero, estudiar en París o Londres y cuanto va a costar estos estudios dentro de 10 años, pero si debemos definir cual es nuestro objetivo final de capital adecuado, en términos actuales, para ayudar a cumplir nuestro objetivo.
  •  Tiempo: Este viene definido por la edad de nuestro pequeño ahorrador, si es aún un bebé y nuestro objetivo es cubrir sus gastos universitarios, aún tenemos unos largos 18 años para llegar a su objetivo, en caso de ser mucho más mayor, nuestro tiempo será más limitado y por tanto las aportaciones mayores.
  • Rentabilidad: Tampoco conocemos como evolucionaran los tipos de interés en el futuro, pero si tenemos una rentabilidad mínima garantizada que incluiremos en nuestros cálculos. Por ejemplo aunque la CuenTAEgon Junior ofrece un 2,50% TAE los 4 primeros meses, y un 1% posteriormente, el mínimo de este producto es un 0,50%.

Podemos hacer dos cálculos, uno conservador teniendo en cuenta sólo la rentabilidad mínima, con lo que el resultado será un capital menor al que consigamos cuando los tipos de interés sean superiores y otro con la rentabilidad que nos ofrezcan actualmente para  saber que dinero conseguiríamos con estabilidad de tipos.

El resultado será saber cuál es será nuestra cuota periódica (mensual, trimestral…) necesaria para lograr nuestro objetivo, existen muchas calculadoras en Internet que nos permiten conocer este importe o nuestro gestor nos dará esta cuantía. Por supuesto, tenemos que confrontarlo con nuestras posibilidades, sin olvidarnos de nuevo en la flexibilidad de estas fórmulas de ahorro y protección para el futuro para los más pequeños.