Cómo dejar de fumar

Salud como dejar fumar

“Dejar de fumar es fácil. Yo ya dejé como 100 veces” Mark Twain

 

Si hay un propósito estrella de año nuevo, es dejar de fumar. Dejar el tabaco es uno de los objetivos más comunes al inicio del año, y uno de los fracasos más estrepitosos cuando llega diciembre. ¿El motivo? Generalmente, la manera en la que se afronta el reto. Muchas veces nos guiamos únicamente por los consejos de los demás, que carecen de rigor médico, o simplemente nos lanzamos al vacío sin información. La decisión de dejar de fumar es lo suficientemente importante y compleja como para que todas las opiniones se contrasten con un médico, ya que estamos hablando de dejar una adicción, y el cambio afectará a nuestro organismo.

¿Cómo dejar el tabaco?

En primer lugar hay que resaltar que fumar es una adicción física real en la que el cuerpo siente una necesidad continua de percibir cantidades de la sustancia adictiva, en este caso la nicotina. Al afrontar el tabaquismo desde este punto de vista, se estarán sentando unas bases sólidas para abandonar el hábito.

El principal obstáculo que encontramos cuando se decide dar el paso es el síndrome de abstinencia, mediante el cual se genera ansiedad cuando se le retira al organismo el aporte de nicotina. Además de esta ansiedad, es habitual que se den episodios de ira, depresión o aumento de peso, todos ellos síntomas propios del síndrome de abstinencia.

Toda esta sintomatología tiende a disminuir con el paso de los días pero aumenta en situaciones concretas: Los hábitos adquiridos por los fumadores a lo largo de los años hacen que el organismo sienta con más fuerza la ausencia de nicotina cuando se reproducen las mismas circunstancias en las que antes se fumaba. De este modo, mediante un mecanismo de asociación, la ansiedad o cualquiera de los demás síntomas se desarrollan cuando se toma un café, se sale de copas o se atraviesa por momentos de estrés.

Consejos para dejar de fumar

A continuación se ofrecen algunos consejos para afrontar los primeros días, que son los más duros porque es cuando se debe cambiar de hábitos:

  • Reducir la ingestión de excitantes como la cafeína o la teína.
  • Llevar unos horarios fijos de comida y sueño.
  • Reactivar la práctica de ejercicio físico.
  • Reducir el tiempo de permanencia con personas fumadoras.
  • Buscar una actividad saludable que sustituya el momento del cigarrillo, como beber agua, hacer deporte, escuchar música, leer, hablar con algún amigo…

La tos, el malestar, los dientes amarillos y otros efectos provocados directa o indirectamente por la nicotina se pueden combatir. Si quieres ir por lo privado y no tienes un doctor de referencia, un buen comienzo es consultar las opiniones sobre seguros médicos para elegir el que más se adapte a ti.