Complejos vitamínicos: No todos son beneficiosos para la salud

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“Los excesos en una dirección darán lugar a excesos en la dirección contraria” –Bob Farrell

Las vitaminas son sustancias químicas indispensables para la vida del ser humano que no pueden ser sintetizadas por el organismo, por lo que estás han de ser ingeridas con los alimentos. Una dieta variada aporta a una persona sana, con un nivel medio de actividad física diaria, las cantidades diarias básicas de todas las vitaminas necesarias.

La función principal de las vitaminas es la de regular diferentes reacciones básicas del cuerpo, actuando en muchos de los casos como elemento indispensable para dichos procesos se lleven a cabo.

Las vitaminas se pueden clasificar en liposolubles e hidrosolubles. Las vitaminas hidrosolubles como su propio nombre indica se disuelven en agua, por lo que su exceso se elimina por la orina y el aporte al organismo mediante la dieta ha de ser prácticamente diario. Dentro de este grupo encontramos la vitamina C, las vitaminas B1, B2, B6, B12, ácido fólico y niacina. Las vitaminas liposolubles se disuelven en aceites y grasas y se acumulan en los tejidos grasos, por lo que el organismo suele tener almacenadas pequeñas cantidades a modo de reserva. Dentro de este grupo tenernos las vitaminas A, D, E y K.

En la actualidad son muchas las personas que toman aportes vitamínicos adicionales para suplir las posibles carencias de las mismas motivadas por los grandes beneficios que creen que obtendrán. Esta práctica sin embargo ha de ser realizada con mucha precaución y en casos muy puntuales. Además de los ya sabidos perjuicios que provocan los excesos de vitaminas liposolubles debido a su acumulación y a su toxicidad en altas concentraciones, se han hallado muchos indicios de otros de daños aún más graves para la salud provocados por altas dosis de vitaminas de ambos grupos.

Estudios recientes basados en grupos de población con consumos habituales de aportes vitamínicos presentan datos sorprendentes sobre dichos perjuicios. De este modo los excesos de vitaminas A, C, E podrían causar ciertos tipos de cáncer y la vitamina B3 podría estar implicada en un aumento de la predisposición a padecer procesos infecciosos y problemas de hígado. Además, a pesar de ser una vitamina hidrosoluble, altas dosis diarias de vitamina C puede provocar acúmulos de calcio en diferentes órganos, pudiendo producir piedras en el riñón.

Más allá de la toxicidad que pueda provocar la acumulación en tejidos grasos de altas concentraciones de la misma, no se han detectado otros efectos adversos en los aportes adicionales de vitamina D. Los suplementos de vitamina D aportan beneficios al sistema óseo.

De igual manera, sólo se han detectado beneficios en las personas que consumen complementos de zinc y ácido fólico.