Cómo hacer dieta sin hacer dieta

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“Solo sé que no sé nada» (Sócrates)

El concepto de dieta como tal empieza a quedarse algo obsoleto en los tiempos que corren. La vida sana y la alimentación saludable se abren paso con mucha fuerza entre los planes alimentarios de riesgo. Comer de manera equilibrada, respetando las raciones de cada grupo de alimento y sin pasarse en las cantidades es la manera de retornar al cuerpo a los valores deseados.

¿Cuándo es necesario hacer dieta?

Generalmente, el planteamiento de llevar a cabo una dieta comienza cuando empezamos a notar que la ropa con la que habitualmente vestíamos ya no nos sirve, o que esas escaleras que antes subíamos con tanta facilidad ahora cuestan mucho más. En esos momentos pensamos en todas las restricciones que deberíamos llevar a cabo, en el costoso camino para volver a recuperar el estado de forma. La vuelta de vacaciones es uno de esos momentos. Durante el verano, el comer se ha convertido en un hábito social, debido a las vacaciones y al buen clima. Todas estas reuniones con amigos y familiares suelen ir en torno a comidas copiosas y a ingestas de alcohol, lo cual provoca un desequilibrio en el número de calorías ingeridas y un aumento considerable en el consumo de productos del grupo que menos debemos consumir. Todo ello deriva en el almacenamiento de nutrientes en forma de grasa, provocando todos los efectos no deseados que mencionamos anteriormente y alguno que otro más que no hemos enunciado.

La mejor alternativa a la dieta es: ¡no hacer dieta!

La mejor manera de paliar estos efectos no es otra que volver a los hábitos saludables de manera natural. Es una dieta sin dieta porque fijamos un objetivo de reducción del porcentaje de grasa pero no se realizan variaciones drásticas del tipo de comida ni combinaciones extrañas de los grupos de alimentos. Simplemente se come de todo, potenciando las frutas, verduras y legumbres, evitando los excesos y activando diariamente el organismo con algo de ejercicio físico leve o moderado.  Que no quepa la menor duda de que esta es la forma más adecuada de recuperar el estado de forma y de mantenerse en él. Es el mejor modo de encontrarse de bien mediante un estado saludable del organismo y estas son dos de las grandes premisas para prevenir enfermedades y para retrasar el envejecimiento. Una buena alimentación y ejercicio moderado son el mejor seguro médico.