Cómo hacer que los niños desayunen en verano

Aegon Seguros 11 jul - desayuno-infantil

“Nadie necesita más unas vacaciones que el que acaba de tenerlas”. Elbert Hubbard

En muchos hogares españoles, el desayuno aún no ha adquirido la importancia que debería. En muchas ocasiones, los adultos relegan la primera ingesta del día al descanso de la mañana durante la jornada laboral. Esto, en ocasiones, puede ocasionar un problema de hábitos en los niños; ya que no perciben la importancia de un buen desayuno, equilibrado en nutrientes y consistente en las cantidades, porque no están al lado de sus padres para verlos. Si a esto le unimos los refuerzos negativos provenientes de la publicidad, de productos muy procesados, con alto contenido en azúcares y grasas, nos encontramos con que los niños o bien no desayunan, o lo que es más frecuente, no lo hacen de la manera correcta.

El verano es una ocasión perfecta para fomentar esta práctica tan saludable, ya que los infantes o bien se encuentran en campamentos de verano, los cuales por regla general se preocupan por enfatizar los buenos desayunos, o bien se encuentran junto a sus padres u otros familiares a lo largo de todo el día.

Pautas para conseguir que los niños desayunen en verano

El desayuno se debe enfocar como punto de partida de la jornada, y debe afrontarse  con tiempo y entusiasmo. En verano es mucho más sencillo comenzar ingiriendo una ración de frutas o zumos naturales, ya que es más probable que el cuerpo se sienta atraído por alimentos frescos y con alto contenido de agua. La preparación de esta primera comida es conveniente que se haga en común con los demás miembros de la familia.

Para que esta actividad se convierta en una práctica habitual en los más pequeños, es necesario potenciar al máximo el atractivo de los alimentos que se van a ingerir. Cuando se disfruta de buffet libre en los hoteles a la hora de desayunar, los niños son capaces de madrugar por el mero hecho de disfrutar de la comida, aunque después se vuelvan a acostar. Ese es el objetivo que hay que lograr; tener una variedad de alimentos que sean saludables y atractivos y que incluyan las frutas, el pan o cereales, frutos secos, lácteos e infusiones. El desayuno que contenga todos o casi todos estos grupos de alimentos puede plantearse de diversas maneras, de modo que se vaya ensayando hasta encontrar el modo en el que resulta más atractivo para los niños. Una vez conseguido esto, hay que destinar al menos media hora para disfrutar del desayuno y asociarlo además a una charla entretenida al inicio de la jornada o a un programa o serie de televisión que sea de las preferidas de los menores de la casa.

Siguiendo estas pautas, las vacaciones de verano serán el momento idóneo para inculcar a los hijos una de las prácticas saludables más importantes en el mundo de la nutrición.