Cómo planificar la jubilación en pareja

Planificar la jubilación en pareja es casi una obligación para quienes proyectan compartir su vida. Sin embargo, no siempre lo encaramos de manera correcta.

Y es que, de hecho, las finanzas es uno de esos temas que tal vez menos se afrontan a la hora de formar una pareja. Algo que, desde luego, no resulta una buena idea.

Aprender juntos a hablar de finanzas personales

Antes de planificar la jubilación debemos ser capaces de superar otros hitos. El primero de ellos, sin duda, es ser capaces de hablar de manera abierta sobre las finanzas personales en pareja. Y, por supuesto, ser capaces de realizar una planificación conjunta que encaje bien con la planificación personal.

Esto va mucho más allá de ponerse de acuerdo en un fondo común o de tener objetivos comunes en el medio plazo. Se trata, en primer lugar, de alcanzar un conocimiento amplio de las finanzas de ambos. Posteriormente, de establecer reglas y compromisos comunes en lo que a ingresos y gastos se refiere. Y por último, en marcar objetivos en todos los planos temporales.

Por ejemplo:

  • Objetivos a corto plazo relacionados con los gastos cotidianos.
  • Objetivos a medio plazo como puede ser el adquirir un vehículo, sufragar unas vacaciones, etcétera.
  • Objetivos a largo plazo, como puede ser el adquirir una vivienda o preparar de manera conjunta la jubilación.

Es importante acostumbrarse a hablar de dinero en pareja, pero, también lo es ordenar bien la conducción de las finanzas domésticas. Para ello, será necesaria una buena revisión conjunta de los productos financieros que ya se tienen. También, por supuesto, de los seguros de vida, de ahorro, o cualquier tipo de producto asegurador.

Desde luego aquí tiene que tener cabida también cualquier proyecto personal. Si la confianza es una de las bases del funcionamiento de cualquier relación, esta confianza también debe darse en el aspecto económico. Los proyectos personales no tienen que estar reñidos con los proyectos comunes. De hecho, resulta muy saludable tanto desde el punto de vista de los objetivos, como desde el punto de vista de la inversión.

Planificar el ahorro y la inversión

Siendo capaces de todo lo anterior resultará mucho más fácil plantearse ahorrar e invertir.

No existe un libro mágico para la inversión en pareja. De hecho, probablemente para cada pareja será diferente.

Cuando uno de los dos tiene más conocimientos financieros, o inversores, es interesante compartir estos conocimientos. El objetivo es que ambos se sientan cómodos y comprendan lo que está ocurriendo con su dinero. Esto es básico. No entender lo que ocurre con nuestro dinero es la peor de las ideas a la hora de ahorrar o invertir.

Cuando ambos integrantes de la pareja poseen conocimientos financieros similares, la cuestión descansa en ser capaces de aprender juntos. Realmente esto no tiene por qué ser complejo. El acceso a los productos de ahorro e inversión hoy en día es mucho más simple y claro. Además, recorrer este camino en pareja puede ser gratificante. Se aprende a valorar mucho más que el dinero común, los objetivos comunes, y en definitiva, el valor de la gestión correcta del patrimonio.

Ahorrar para la jubilación

Ahorrar para la jubilación es clave para cualquier pareja. El planteamiento debe ser muy similar a todo lo que hemos visto hasta ahora. Deben marcarse objetivos claros. ¿Cuánto dinero vamos a necesitar para no perder nuestro poder adquisitivo conjunto? Esta es la pregunta que debemos hacernos a la hora de pensar en el ahorro para la jubilación.

Aquí también van a caber estrategias personales, además de las estrategias conjuntas. Pero, todo ello debe ser siempre consensuado y conocido por ambos.

Dependiendo del momento y del tipo de perfil de la pareja, las herramientas financieras serán diferentes. Desde los seguros de ahorro, hasta la inversión directa en activos, sin olvidar los beneficios fiscales de productos como los planes de pensiones, todo puede valer. Se trata de entender lo que contratamos, de planificar lo que destinamos a ahorro e inversión, y, en definitiva, de mantener un objetivo común sin perder la participación conjunta en el desarrollo de dicho objetivo.