Cuánto vas a dejar de ganar cuándo te jubiles

Jubilación

¿Cuánto necesito para jubilarme? Esta es una pregunta recurrente que nos asalta a todos en algún momento. Tenemos claro que al jubilarnos vamos a ganar menos dinero que cuando trabajamos. Esa diferencia de dinero es la denominada tasa de sustitución.

También conocida como tasa de reemplazo, la tasa de sustitución sirve de indicador para la pérdida de poder adquisitivo en relación al último salario antes de jubilarte. Además, puede ayudarte a entender cómo funciona el sistema de pensiones que, recordemos, debería ser capaz de sustituir las rentas de nuestra etapa de actividad profesional por unos ingresos estables y sin pérdida de poder adquisitivo en la jubilación. Obviamente, como sabemos, esto no se da en nuestro país ni en ningún otro. En otras palabras, la pensión pública siempre va a ser inferior a tu sueldo, la clave está en saber cuánto.

Por eso mismo es tan importante complementar la pensión pública y saber cuánto dinero necesitarás como complemento. Analizamos las consecuencias de quedarte sin dinero o perder poder adquisitivo en la jubilación.

La tasa de sustitución

Esta tasa vendría a ser el porcentaje de tus ingresos en la jubilación en comparación con los ingresos que tenías previamente cuando trabajabas, por ejemplo, la última nómina antes de jubilarte. No es difícil en nuestro caso calcular el porcentaje del salario que corresponde a la pensión ya que, el sistema público de pensiones se define de manera exclusiva por las cotizaciones obligatorias a la seguridad social. Es decir, puedes aproximar la tasa de sustitución al porcentaje de ingresos previos a la jubilación que va a cubrir la pensión pública.

Por tanto, la tasa de sustitución te va a dar una medida bastante clara del poder adquisitivo que vas a perder durante la etapa de tu jubilación si dependes exclusivamente de la pensión pública. Por supuesto, aquí, siempre se habla de pérdida y nunca de ganancia, ya que en ningún caso la pensión pública va a cubrir ingresos superiores a los que tenías como trabajador.

Cómo calcular la tasa de sustitución

Para hacer el cálculo de la tasa de sustitución basta con comparar lo que ganabas antes de jubilarte con los ingresos de la primera pensión pública.

Por ejemplo, si tu última nómina era de 1800 € y la pensión de jubilación que te corresponde es de 900 € la tasa de sustitución será de 50%. Es decir, los ingresos que tendrás serán un 50% menos de lo que ingresabas.

La tasa de sustitución en España

En el caso de nuestro país la tasa de sustitución es de las más elevadas de nuestro entorno. Es decir, España es uno de los países con menor pérdida de poder adquisitivo respecto al periodo laboral. Sin embargo, esto no es tampoco una buena señal, ya que en algunos casos la tasa de sustitución es realmente elevada.

En un estudio realizado hace tres años por la OCDE, se venía a indicar que en nuestro país la tasa bruta de sustitución para un salario medio era del 82%. Es decir, unos 180 € de perdida por cada 1000 €, aunque aquí también chocaríamos con los límites por arriba de las pensiones públicas que en este año 2018 quedaron fijados en los 2.580,13 euros, y los límites por abajo en 788,9 euros.

Si queremos comparar la tasa de sustitución de nuestro país con la de otros países cercanos, debemos tener en cuenta que con respecto a la media de los países OCDE la nuestra es muy elevada, ya que esta medida se establece en el 52%, mientras que, en el caso de los países de la Unión Europea la media de la tasa de sustituciones del 59%.

Por países cercanos, Francia tendría una tasa de sustitución en torno al 55%, Portugal del 74%, Italia del 69%, y Alemania con el 37% y Reino Unido con el 30% serían de los países con menor tasa de sustitución.

En algunos de estos casos hay explicaciones bastante lógicas. En nuestro país sólo existe como modelo obligatorio para las pensiones las cotizaciones a la seguridad social, además, las aportaciones voluntarias a través de herramientas de ahorro no están tan desarrolladas como en otros países. De hecho, países como Dinamarca o Suecia, entre otros, no sólo poseen sistemas de aportación obligatorios sino también potencian los sistemas voluntarios convirtiéndolos en parte fundamental del futuro de los ingresos de la jubilación.

A todo esto hay que sumar que nuestro país alimenta el sistema de pensiones públicas con una fórmula en la que los trabajadores activos son los que ingresan el dinero para pagar las pensiones de los trabajadores jubilados. Éste sistema, denominado de caja, funciona bien cuando el nivel de trabajadores activos es superior o cuando menos similar al nivel de trabajadores jubilados. La realidad del futuro inmediato es que nuestro país contará cada vez con una población más envejecida, con una esperanza de vida mayor, y que la proporción de trabajadores activos en relación a trabajadores jubilados llegará en algún momento a ser negativa. Habrá menos trabajadores aportando que trabajadores jubilados, con lo cual el sistema de caja dejará de ser eficaz.

No es cuestión de ser alarmista, pero sí de ser realista. Si sabemos que nuestro poder adquisitivo se irá reduciendo sin duda con los años, y que la tasa de sustitución también irá disminuyendo a medida que el sistema de caja de las pensiones públicas tenga que ser modificado, es evidente que necesitamos herramientas complementarias para el ahorro. Estas herramientas tienen que ser las que cubran, en el momento de la jubilación, la diferencia que marque la tasa de sustitución, hoy en día según los datos aportados, podría rondar entre 18% y el 30%, pero en un futuro cercano, sin duda, será superior.