La esperanza no es una buena estrategia de inversión para tu jubilación

Cuando se trata de dinero, la mayoría de personas somos pragmáticas. Sin embargo, cuando se trata de nuestra jubilación no siempre atendemos a los mismos criterios.

Del mismo modo que analizamos nuestros gastos, nuestros ingresos y, en general, nuestra economía cotidiana, deberíamos pensar en el largo plazo. La jubilación será una etapa de nuestra vida en la que vamos a continuar necesitando ingresos, confiar de manera exclusiva en las futuras pensiones de jubilación, tal vez no sea buena idea.

Tu pensión de jubilación va a depender de muchos factores. Pero, hay dos realidades que siempre deberías tener en cuenta.

Tu pensión pública será menor que tú salario

Esta es una realidad que debes tener siempre presente. Incluso en un escenario en el que el sistema de pensiones públicas se mantenga sin cambios, la pensión siempre será menor al salario que cobrabas anteriormente a jubilarte. Es decir, vas a dejar de ganar dinero cuando te jubiles.

Dicho de otro modo, en todos los casos vas a perder poder adquisitivo con tu pensión, en comparación al período en el que te mantenías trabajando. Esta reducción de ingresos se va a traducir en una merma de la calidad de vida. Ahora mismo, la media está en

Es cierto que en el momento de la jubilación puede que ya hayas amortizado gastos importantes como la hipoteca, pero no es menos cierto que cada vez vivimos más, que los periodos de jubilación son más largos y aparecen nuevos gastos a los que hacer frente. Por otro lado, no parece muy interesante toda una vida de trabajo que culmine con la pérdida de poder adquisitivo y una menor calidad de vida.

No vas a decidir el destino de tu pensión pública de jubilación

Esta es una cuestión de la que se habla relativamente poco, pero que está en el centro del debate sobre la necesidad de complementar las futuras pensiones de jubilación.

Y es que el destino de tu pensión pública de jubilación no va a estar en tus manos. Dependiendo de los gobiernos y políticos de turno encontraremos modificaciones al sistema de pensiones, al importe de las mismas, y, quién sabe si una modificación radical en el medio plazo.

Nuestro nivel de influencia personal sobre lo que vaya a ocurrir con las pensiones es realmente bajo, mínimo. Por otro lado, la realidad es tozuda, y un sistema público de pensiones como el nuestro depende del equilibrio entre cotizantes/pensionistas. Este equilibrio se ha modificado en los últimos años y se va a seguir modificando, de manera que la tendencia es a que cada vez menos cotizantes sostienen a un mayor número de pensionistas. Esta es una realidad que ni los políticos son capaces de solucionar.

Cuando estamos acostumbrados a manejar nuestras cuentas, nuestro ahorro y generar nuestra economía personal, parece de sentido común hacer lo mismo con nuestra futura jubilación. Ya hemos visto dos elementos clave que hacen que nuestra pensión no dependa de nuestras decisiones. Sin embargo, hay cosas que sí podemos hacer.

El ahorro es la clave

Ahorrar, y comenzar a hacerlo cuanto antes, esta es la clave. El ahorro es una decisión voluntaria, que puedes controlar y en la que además puedes reflejar de manera real los diferentes momentos de tu vida. Siendo tal vez más agresivo cuando es más joven, y más conservador con tu dinero ahorrado según se acerque la jubilación, por lo menos en lo que a inversión se refiere.

El debate no es si tu esperanza en el sistema de pensiones es mayor o menor. En todos los casos tu pensión va a ser inferior a tu salario, por lo que en todos los casos vas a necesitar complementar la pensión. Esto en el mejor de los escenarios. Así que, efectivamente, ser capaces de generar en el tiempo una cantidad de dinero para complementar la pensión es la piedra angular de jubilación tranquila. Y, por otro lado, la toma de control real sobre nuestra futura economía personal.