Ansiedad, síntomas y cómo combatirla

Emma Stone, Johnny Deep, Jim Carrey, Michael Jackson o Kim Bainger ¿Qué tienen todos en común además del hecho de ser famosos? Todos han sufrido o sufren ansiedad, un problema que afecta a 260 millones de personas en todo el mundo según datos de la OMS.

En España no somos ajemos a este trastorno. Un 57% de la población asegura haber tenido algún episodio de ansiedad leve desde que estallase la crisis en 2018 y el número sigue subiendo. Uno de los últimos en reconocer el problema ha sido El Rubius, que decidió darse un tiempo de su canal:

El famoso youtuber explica sus sensaciones asegurando que “cada vez siento más y más presión y me pongo más nervioso, me cuesta más respirar y me dan bajones. (…) Y eran por esto, por la ansiedad y los nervios de intentar ser la mejor versión de mí el 100% de las veces que estoy en cámara» y añade algunos síntomas clave como tener la sensación de que se iba a desmayar o problemas para dormir.

Su caso no es el único, como tampoco su evolución. El propio Rubén, nombre real de El Rubius, asegura que esas sensaciones no eran nuevas, que esos nervios empezaron hace un año y han ido a más. Y es que la ansiedad no siempre se presenta de forma inmediata, sino que muchas veces es un proceso paulatino que va embotando la mente y atenazando al cerebro y al cuerpo.

En qué consiste realmente la ansiedad

La ansiedad, como el estrés, son respuestas automáticas defensivas de nuestra mente ante un peligro. Antiguamente este peligro era físico y real, algo que ponía en jaque nuestra existencia, como el ataque de un depredador.

La ansiedad servía para mantener el organismo alerta y que el cuerpo pudiese ofrecer una respuesta rápida a las amenazas para así salvar la vida. Esa ansiedad es la que hace que decidamos en cuestión entre huir y atacar, por ejemplo. Este mecanismo, tan útil en nuestra evolución, se ha convertido en un lastre. Hoy en día hay pocas amenazas reales para nuestra vida, pero aun así ese mecanismo sigue activándose, muchas veces ni siquiera de forma inmediata, sino gradual.

Por qué se produce la ansiedad

La ansiedad está motiva por lo que nuestro cerebro interpreta que es un riesgo o un problema. Lógicamente ya no se trata de amenazas físicas como antaño, sino más bien de problemas mentales que muchas veces tienen que ver con la diferencia entre expectativa y resultado o entre obligaciones (reales o autoimpuestas) y capacidad para llevarlas a cabo, por ejemplo.

Existen una serie de causas biológicas e incluso genéticas que pueden favorecer la ansiedad, así como determinados rasgos de personalidad y ambientales. Un 45% de las respuestas ansiosas tienen un factor hereditario.

A esto hay que añadir factores desencadenantes, situaciones en las que es más fácil que se produzca un ataque de ansiedad. Entre estos factores se encuentran:

  • Situaciones en las que sientes que no tienes recursos para afrontarlas, tanto en el momento como de forma anticipada.
  • Situaciones que exigen un gran cambio o una enorme adaptación.
  • Un exceso de estrés que lleve a interpretaciones negativas de una situación.
  • Un exceso de preocupación o de análisis de la situación que produce lo que se conoce como parálisis por análisis.
  • El sesgo mental de seleccionar sólo la información negativa o que anticipe un final catastrófico.
  • El miedo al miedo.

Los ataques de ansiedad pueden surgir de forma repentina, pero muchas veces son el fruto de un proceso de gestión de la propia ansiedad. Es decir, que confundimos el estrés puntual con algo más orgánico y no nos damos cuenta de que estamos cayendo en un estadio ansioso habitual al no haber síntomas agudos. Por eso mismo es tan importante detectar un cuadro de ansiedad crónica antes de sufrir un ataque.

Síntomas de la ansiedad

Existen diferentes tipos de ansiedad y distintas manifestaciones de este tratorno. Los físicos y psicológicos son los más fáciles de detectar.

Entre los síntomas físicos de la ansiedad figuran la taquicardia, palpitaciones, sudoración, náuseas, rigidez muscular, alteraciones del sueño o dificultar para respirar. Entre los síntomas psicológicos de la ansiedad se encuentran la sensación de amenaza, agobio, inseguridad o tenor a perder el contro.

A estos hay que añadir otras manifectaciones sociales, cognitivas y alternaciones del comportamiento. La parte social tiene que ver irratilabilidad, ensimismamiento o dificultades para expresas tus opiniones, mientras que los cognitivos afectan a la capacidad de concentración, memoria o a estados de rumuación.

La ansiedad también puede cambiar tus comportamientos haciéndote más impulsivo o propiciando bloqueos, además de llevándote a un estado de hipervigilancia que se manifiesta en posturas más rígidas o tensión de la mandíbula.

Cómo prevenir la ansiedad

La ansiedad no es exclusiva de los adultos y también puede darse en niños. Lo que cambia es el tipo de ansiedad, que en niños suele estar aparejada a fobias específicas. Ante un cuadro de ansiedad en un niño pequeño, una respuesta rápida es la mejor solución, ya que reducirá los problemas a largo plazo

En el caso de los adultos, la solución para prevenir la ansiedad pasa por reducir los niveles de estrés general. Para lograrlo puedes practicar técnicas relajantes, apuntarte a la moda del mindfulness. También ayuda llevar un diario y seguir hábitos de vida saludables como hacer deporte o comer de forma adecuada.