Antibióticos: Qué son y cómo usarlos correctamente

Antibióticos: Qué son y cómo usarlos correctamente

“El arte de la medicina consiste en entretener al paciente mientras la naturaleza cura la enfermedad” Voltaire

Los antibióticos son medicamentos de potente acción frente a enfermedades originadas por bacterias. Los mecanismos de acción de estos fármacos se basan en la consecución de diferentes tipos de daños irreversibles en diferentes zonas de las células bacterianas. Estos daños pueden provocar la muerte de esas células o pueden impedir su desarrollo, bien bloqueando sus mecanismos de replicación o dando lugar a descendientes no viables.

Estas formas de actuación definen los dos grandes grupos en los que se dividen los antibióticos, de este modo tenemos antibióticos bactericidas, que son los que eliminan inducen la muerte de las células bacterianas, y antibióticos bacteriostáticos, que impiden la reproducción de dichas células.

Las bacterias poseen unos sistemas muy eficaces de adaptación al medio. Este sistema consiste en la búsqueda de descendientes que soporten mejor las condiciones desfavorables en las que se van encontrando. Para ello autoinducen mutaciones en su propio ADN dando lugar a nuevas bacterias defectuosas que generalmente no son viables y mueren inmediatamente. Sin embargo, este sistema ensayo error se produce hasta que la mutación provocada coincide con una bacteria capaz de resistir las condiciones adversas en las que se encuentra. Los antibióticos provocan que las células bacterianas pongan en marcha este mecanismo, tratando de defenderse de los daños que estos le producen.

Cuando se hace un mal uso de los antibióticos las bacterias consiguen el objetivo de crea resistencia, provocando que el uso de estos fármacos sea totalmente ineficaz a la hora de controlar las enfermedades que producen. Además, estas bacterias resistentes pueden contagiar a otros individuos que aún no habiendo hecho un mal uso de los antibióticos también se encontraran que estos no tienen ningún efecto contra las citadas infecciones bacterianas.

Para evitar que se den estos casos de bacterias con resistencia es indispensable seguir las recomendaciones médicas respecto al uso de los antibióticos. Estas recomendaciones suelen estar referidas a los casos en los que se debe usar, las dosis y la duración. Las dosis y la duración óptimas están calculadas para la total eliminación de dichas bacterias, reduciendo  al mínimo la posibilidad de que alguna de las bacterias infecciosas desarrolle resistencia. Para que este mecanismo sea eficaz hay que respetar los plazos indicados a pesar de que los síntomas de la infección hayan desaparecido. Además deben ser utilizados sólo cuando así lo indique un profesional, ya que en muchas ocasiones la automedicación lleva al uso de los antibióticos ante afecciones para los que no son eficaces, como las afecciones víricas, entre las que destaca la gripe y la muchos de los dolores de garganta.