¿Por qué preocupa la cepa británica del coronavirus?

cepa britanica

La COVID-19 ya ha cumplido un año y con ello, como todo virus, se han producido miles de mutaciones. La mayoría han pasado inadvertidas, pero otras, como la cepa británica sí están causando una mayor preocupación.

Esto es así, porque esta mutación, que se detectó por primera vez en el condado de Kent en el pasado mes de diciembre 2020, se relaciona claramente con una mayor capacidad de contagio. Todo ello conlleva una mayor propagación del virus.

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¿Por qué contagia más la cepa británica?

La mayor capacidad de contagio de esta variante, denominada técnicamente como B.1.1.7 se ha relacionado con una mayor facilidad de entrada en las células humanas.

Sí se ha determinado que esta cepa contagia a más personas durante menos tiempo de contacto. Se estima que es un 50% más transmisible. El resultado es que el número R (número de personas promedio a las que una persona infectada contagia) se eleva entre 0,4 y 0,7.

Esta mayor capacidad de contagio se ha relacionado con una mutación sobre una proteína denominada “spike”, la que forma la estructura de la corona da nombre al coronavirus.

Al tener mayor fuerza de interacción molecular se “conecta” con más fuerza a las células humanas, aumentando con ello el índice de contagios.

Una cepa también más duradera

Pero esta no parece ser la única causa de su mayor incidencia. Un estudio reciente realizado por la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard señala que los pacientes infectados con la cepa británica habían tenido una duración media de la enfermedad de 13,3 días. Mientras, los infectados con la variante normal del virus, lo sufrieron 8,2 días de media.

De estos 13,3 días, 5,3 días duró la fase de proliferación y 8 la fase de eliminación. En cambio, en los casos sin variante británica, la fase de proliferación sólo duró 2 días y 6,2 la de eliminación del virus.

Añadiendo los datos de concentración viral sus conclusiones preliminares señalan que la cepa británica del coronavirus puede causar infecciones más prolongadas con una concentración viral máxima.

En definitiva, una mayor duración de la infección conlleva un aumento de la capacidad de transmisión.

Síntomas de la cepa británica

Todo ello conlleva también algunos cambios en la sintomatología. Según la Oficina de Estadísticas Nacionales del Reino Unido dos de los principales síntomas que se asocian al coronavirus, como la pérdida de gusto y olfato, no son habituales entre los enfermos por cepa británica.

En cambio, sí son mucho más frecuentes los siguientes:

  • Tos seca.
  • Dolor de garganta.
  • Fiebre y dolor de cabeza.
  • Fatiga

Otros síntomas asociados con la cepa original del coronavirus no parecen tener ningún tipo de cambios. Entre estos están los problemas gastrointestinales o la dificultad para respirar.

Mutaciones de la variable británica

Una de las mayores preocupaciones está en que dada la proliferación de la variante británica, esta a su vez lleve a nuevas mutaciones, tal y como ya se ha detectado.

A medida que una variante del virus se hace dominante, como ocurre con la cepa británica en Reino Unido y otros países, las probabilidades se multiplican.

De momento, de las dos nuevas mutaciones que producen una alteración importante en el virus detectadas en el Reino Unido en las últimas semanas, solo una procede de la cepa británica.

La variante Bristol

Se trata de la llamada variante de Bristol que mantiene el cambio en la proteína “spike” y por tanto mayor capacidad de contagio y añade otra, la mutación E484K.

Esta mutación al evadir la respuesta inmune generada por el cuerpo humano tiene el riesgo de ser más virulenta y que incluso las vacunas puedan ser

Esto no tiene que suponer que sea una variante más virulenta, pero si se confirma que los anticuerpos generan una respuesta menor las vacunas podrían ser menos eficaces.

La cepa británica y la efectividad de las vacunas

Esta nueva mutación, de extensión muy limitada, si parece un riesgo potencial para la efectividad de las vacunas, pero para la cepa británica todas las vacunas están demostrando su efectividad.

La primera en confirmarlo fue Moderna que señaló ya en enero que neutraliza las variantes británica y surafricana, aunque para esta última estaría desarrollando una vacuna específica.

Pfizer en un estudio junto a la University of Texas Medical Branch lo ha comprobado sobre la cepa británica y sudafricana, señalando que los sueros de los individuos vacunados neutralizaron todas las cepas de SARS-CoV-2 analizadas.

Por último, los científicos de la Universidad de Oxford que desarrollaron la vacuna de AstraZeneca también han afirmado que tiene una eficacia similar que con la variante inicial.

La mejor prueba de todo ello es como la incidencia del coronavirus en el Reino Unido, donde la cepa británica supera el 60%, está reduciéndose a un ritmo acelerado a medida que aumenta la vacunación.

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