¿Cómo afecta el horario de invierno a nuestra salud?

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 “Y llegó otro invierno, tan muerto como había sido vivo de extraña vida el anterior”. Alain Fournier.

Hoy, 26 de octubre, cambiamos la hora. ¿Sabemos los cambios que se producen en nuestro cuerpo cuando le forzamos a adaptarse al nuevo horario? Un cambio brusco del horario tiene varias consecuencias sobre nuestros ritmos circadianos. A pesar de que durmamos una hora más, podemos experimentar efectos como el cansancio, irritabilidad o el estrés durante los días posteriores. Hablamos de ello a continuación.

Explicación de los cambios desde la fisiología:

El efecto más inmediato del cambio de hora es la alteración en la secreción de melatonina, hormona que regula el ciclo de sueño-vigilia en función de la luz solar: a más luz, menos producción de melatonina. Por lo que, de todas formas, parece que nos afecta más el cambio de hora del verano que la de invierno, dado que, al haber más horas de luz, el sueño se produce de forma más tardía.

Efectos del cambio de horario:

Cuando hacemos el cambio de horario experimentamos un jet lag de pequeño tamaño, puesto que el cuerpo se acuesta en un horario y se levanta en otro. La buena noticia es que este cambio se realiza en fin de semana, para que esta modificación sea llevada de la mejor manera posible. De todas formas, es posible que los siguientes días estén marcados por el cansancio, el descoloque del sueño y la irritabilidad, en especial en personas más sensibles.

Los bebés lactantes y los niños suelen sentir más estos cambios, ya que presentan más problemas en acomodarse al nuevo horario al seguir rutinas más estrictas. Estas rutinas son cruciales para darles cierta seguridad al hacer sus días predecibles. Por ello, si somos padres de familia, notaremos en nuestros hijos estos efectos en mayor medida durante los días posteriores.

Algunos consejos para experimentar de forma más suave este cambio de horario:

  • Los días de antes puedes levantarte y acostarte 15 minutos antes, así tu cuerpo se va haciendo al nuevo horario.
  • Cena platos calientes y con bajo nivel de carbohidratos.
  • Realiza ejercicio físico leve por las tardes y evita estímulos luminosos como el móvil, tablet o la televisión antes de dormir.
  • Realiza actividades relajantes antes de dormir como una lectura sencilla o escuchar música relajante.

En el caso de sentir que este malestar se prolonga en el tiempo, puede ser de ayuda consultar con un especialista médico o psicólogo para que te prescriba pautas de higiene de sueño que te ayuden a regular el sueño. Esto puede ser especialmente útil si ya padecías de trastornos de sueño-vigilia, como el cansancio diurno, insomnio o despertares nocturnos. Para comprobar si tu póliza de seguros incluye estos servicios, consulta las coberturas de tu seguro médico.