¿De verdad no adelgazas porque no comes?

Ahora que la operación bikini va llegando a su fin, seguro que muchas veces te has preguntado, o se lo has oído a gente cercana, ¿por qué si comes poco estoy ganando peso? En realidad eso no es verdad, pero es más común de lo que debiera pensar. Una explicación bastante plausible es el hecho de que la termodinámica, ósea como cambia la energía, no miente. Sería algo así como calorías dentro y calorías fuera. Es decir asimilamos energía en forma de alimentos y gastamos energía con actividades como respirar, la actividad diarias, el ejercicio, produciendo calor y cualquiera de las funciones normales del cuerpo humano. Por tanto, la cuestión es sencilla: si absorbemos más energía de la que gastamos, ganamos peso, y si absorbemos menos energía de la que gastamos, perdemos peso. No hay más. ¿O sí?

¿Por qué engordamos comiendo poco?

Si esto fuera tan sencillo, por qué a veces pensamos que no estamos comiendo nada y, sin embargo, ganamos peso. Pues una de las explicaciones que llega desde Estados Unidos es que es muy complicado medir exactamente las entradas y salidas de energía minuto a minuto, por lo que no podemos tener la certeza de lo que está haciendo nuestro metabolismo.

Además, la idea de comer muy poco es subjetiva y no concluyente, y sí diferente para cada persona. Y es que en estos caso, el problema puede ser la percepción. Pensamos que comemos poco o menos, pero no es real. El gran problema, por tanto, es no tener muy claro la contabilidad de calorías más con los alimentos de hoy en día ricos en energía, sabor increíble y gratificantes para el cerebro, amén de ser onmipresentes, baratos y socialmente aceptados. Hay que tener en cuenta que el asunto de contar calorías o cantidades es curioso. Cuando alguien decide usar una báscula para medir alimentos o cantidades, normalmente se sorprende de ver cuanto más estaba comiendo.

Para explicar estos cambios o no cambios de peso otra gran explicación es que nuestro cuerpo no es un ordenador. Es fácil que hayas escuchado que un kilo de grasa vale 7000 calorias, por lo que en una semana, reduciendo 1000 calorias al día, deberías bajar ese kilo. Pero no es así como funciona el metabolismo humano. Por ejemplo, gasta menos energía en la digestión porque comes menos, la tasa metabólica en reposo o las calorías quemadas durante el ejercicio disminuyen porque pesas menos, etc… Con lo que llegamos a la conclusión de que el metabolismo es más complicado e interdependiente de lo que la gente cree. La tasa metabólica basal, las diferencias genéticas, la falta de sueño, los ciclos mestruales pueden afectar también a nuestro metabolismo.

Todo esto viene a explicar que las ecuaciones usadas para predecir necesidades de calorías para una persona promedio pueden ser no precisas para ti. Esto explicaría que pueda ganar peso o no perderlo comiendo una ingesta de calorías que esté por debajo de tu gasto estimado. No hay que buscar respuestas hormonales o ambientales. Simplemente las estimaciones no se hicieron bien.

Periodista. Más de 15 años en el mundo de la comunicación especializada en finanzas e inversión. Especializado en impuestos.