¿Por qué la gente se arrepiente de no haber contratado un seguro de salud?

Seguro Médico Aegon

“Sanar es una cuestión de tiempo, pero a veces también es cuestión de oportunidad”.  Hipócrates.

¿No te ha pasado que cuando enfermas parece que se te cae el mundo encima? Aunque sea un catarro o te hayas hecho un esguince, el mundo sigue girando a toda velocidad y tú no puedes seguirlo. Qué sensación de desamparo, ¿verdad?

Cuando eso pasa, necesitas que un médico te tranquilice y alivie tu dolor, y que lo haga lo antes posible, para poder seguir con tu vida normal. Pero ¡oh, burocracia! Con la sanidad pública hemos topado. Entre que te dan hora, te ve un médico, te manda pruebas y te deriva a otro, se pasan los días; y las tareas – y las semanas sin hacer deporte – se van acumulando.

Afortunadamente, existe una solución para acortar los tiempos de espera: La sanidad privada. Si tienes un seguro médico, puedes tirar de cuadro médico cuando lo necesites y concertar cita con el centro que te vea antes o que te pille mejor.

¿No tienes seguro de salud? A lo mejor ahora te sientes fuerte y piensas que no lo necesitas (y ojalá sea así), pero es muy probable que te encuentres con situaciones en las que te arrepientas de no haber contratado uno, como por ejemplo las siguientes:

 

  • Justo cuando más cosas hay que hacer, ¡lesión!

Juan notó un dolor muy intenso en la espalda al levantar una caja pesada. Tenía pinchazos al respirar y se fue corriendo a Urgencias. Estuvo más de 4 horas esperando en una incómoda silla, que le provocaba aún más dolor. Cuando por fin le vio un médico, lo único que hizo fue recetarle antiinflamatorios y le mandó a casa. Días después seguía con dolor, así que fue a su médico de cabecera. Este cursó la petición para el especialista, quien le tuvo que tratar por lumbago. Un lumbago que se había agravado durante ese tiempo.

 

  • ¡Estás embarazada, enhorabuena! ¿Y ahora, qué?

María llevaba tiempo intentando quedarse embarazada. Veía con impotencia cómo sus amigas se iban quedando, incluso las que llevaban menos tiempo buscándolo, y ella nada. Incluso llegó a ir a una clínica de fertilidad para informarse, pero le dijeron que no tenía ningún problema por el cual no pudiera quedarse embarazada de forma natural. Tras tres años intentándolo, ahora lo ha conseguido y aunque no es un embarazo de riesgo, tiene cierta edad y está preocupada. Las revisiones trimestrales de la sanidad pública le parecen poco y le gustaría que la viesen más a menudo para estar tranquila. La única manera es yendo por privado.

 

  • Viaje cancelado: Me he levantado con otitis

Toni tenía un oído taponado y un fuerte dolor. Tras ir a su médico de cabecera, esta le cursó la petición para que le llamasen dándole cita con el otorrino, pero pasados varios meses aún no le habían llamado. El dolor desapareció por sí mismo al cabo de un tiempo. Todo bien… hasta que llegó el viernes en que se iba de viaje a esquiar y se despertó rabiando con pinchazos en mitad de la noche. Podría ir, pero, ¿cómo iba a disfrutar así del viaje?

 

  • Tengo que ir al médico… Pero no puedo faltar a trabajar

Carmen siente las digestiones muy pesadas últimamente. Esta mañana fue al médico, pero la cita con el especialista sólo se la dan por la mañana. Tarda una hora en llegar a su trabajo desde donde vive, y acudir al médico que le corresponde le supone perder medio día de trabajo. Ya ha faltado esta mañana, ¿cómo va a faltar otra vez? Por mucho justificante que le den, está en un pico de trabajo y tiene una entrega para esta semana. No se lo puede permitir.

 

  • Mis mellizos tienen que hacerse un empaste, ¡los dos!

Jaime tiene dos hijos mellizos de 4 años, con todos los gastos (duplicados) que eso conlleva. El pediatra del centro médico le dijo que tendría que verles el dentista, porque parecía que tenían caries. El dentista de la Seguridad Social se lo confirmó, pero tiene que buscar un dentista privado por su cuenta para hacer el tratamiento correspondiente. Los precios del dentista privado son altísimos para los dos niños. ¡Ojalá hubiera tenido un seguro que lo cubriera!

 

Y tú, ¿has vivido alguna vez una situación similar? La salud no está asegurada (nunca mejor dicho), y merece la pena tener la tranquilidad de saber que nos van a cuidar cuando más lo necesitemos.