Hipertensión, cómo detectarla y qué hacer para tratarla

Un problema de salud bastante frecuente es la hipertensión, vamos a conocer cómo detectar y cómo tratar este problema.

La hipertensión es un trastorno que tiene su base en tu presión arterial, es lo que comúnmente llamamos tener alta la tensión. Cuando sufrimos hipertensión la tendencia es que nuestras arterias sean menos elásticas y se endurezcan al tener que soportar una presión arterial alta de manera continua.

Es cierto que la hipertensión es un factor de riesgo para complicaciones de salud graves como trastornos coronarios, hemorragias, etc., pero detectada y tratada de manera correcta es una patología con la que se puede convivir perfectamente, eso sí, manteniendo control médico y los tratamientos adecuados.

Por qué tenemos hipertensión

Probablemente uno de los problemas más graves relacionados con la hipertensión es que no en todos los casos los síntomas son perceptibles, o los vas a identificar con este trastorno. También puede ocurrir que sufren las pequeñas crisis hipertensivas que achaques a otros motivos.

Es cierto que hay algunos síntomas indicativos, pero son muy genéricos, van desde dolores de cabeza, en la nuca, sensaciones de ahogo, puede ser muy diferente en cada persona. Por ello, lo mejor, es medir de vez en cuando nuestra tensión arterial, esto es tan simple como solicitarlo en una farmacia o hacerlo cuando acudimos a nuestro médico.

Aunque no podemos asegurar las causas exactas que pueden provocar la hipertensión si existen factores que pueden influir en su desarrollo, entre ellos hay algunos contra los que no podemos hacer nada, pero hay otros en los que sí podemos influir.

Dentro de los factores en los que no puedes influir de manera directa están los genéticos, ya que si tus padres, o alguno de ellos, tiene hipertensión, tendrás más posibilidades de sufrirla que si no la tuviera. La edad es otro factor ya que a mayor edad mayor riesgo de aparición de hipertensión, y en general, los hombres tienen más riesgo de hipertensión que las mujeres hasta que éstas alcanzan la menopausia, momento en el que la tendencia se iguala.

Sin embargo hay otros factores, y son realmente importantes, en los que si puedes influir para tratar de no desarrollar este trastorno. La obesidad y el sobrepeso, se asocian a la hipertensión, no es seguro que la propia obesidad cause hipertensión, pero sí se sabe que cuanto más pesamos más riesgo de hipertensión sufrimos y que cuando perdemos ese peso la presión arterial tiende a regularse.

Existen multitud de sustancias que pueden influir también en el desarrollo de la hipertensión: el consumo de alcohol, drogas y estimulantes, e incluso algunos productos naturales como el regaliz pueden provocar subidas de tensión. El consumo constante de este tipo de productos puede generar un estado de presión arterial alta constante.

La ansiedad y el estrés tampoco son buenos amigos si no quieres subir tu presión arterial, en este artículo te mostramos cómo detectar los síntomas de la ansiedad y combatirla.

Obviamente existen también algunas enfermedades que se relacionan con la aparición de la hipertensión, como las patologías vasculares o endocrinas.

Cómo tratar la hipertensión

Lo ideal es no desarrollar hipertensión. Si no la hemos desarrollado lo mejor que podemos plantearnos es llevar una vida saludable, con estrategias que nos ayuden a que no aparezca, sobre todo si estamos dentro de los factores en los que no podemos influir.

En este caso, cuando no se ha desarrollado aún, no se trata de llevar una vida espartana, pero sí de tener en cuenta las reglas básicas de una vida saludable: deporte, buena alimentación, peso ajustado, etc.

Cuando ya nos han detectado hipertensión, lo más probable es que se nos plantee un tratamiento farmacológico que deberemos llevar a rajatabla. Ten en cuenta que este tratamiento siempre se acompañará con la recomendación de hábitos saludables en la alimentación, reduciendo productos como la sal que además puede dañar tu memoria, y con la práctica de deporte, al menos caminar.

Este tipo de tratamientos médicos y de hábitos saludables pueden llevarte no sólo a tener controlada la hipertensión, sino incluso a regular tu presión arterial y volver a situarla en parámetros normales.