¿Qué ejercicios puedes hacer bajo el agua además de nadar?

Las prácticas deportivas subacuáticas, sean moderadas o intensas, son aconsejables para la mayoría de las personas, sin que importen su edad, su condición física o su peso

Hay quien asegura que flotar en el agua resulta agradable, relajante y hasta familiar porque, de alguna manera, supone una reminiscencia del vientre materno. Dejando las cuestiones psicológicas o evocadoras a un lado, hay un hecho que resulta evidente: las piscinas o las instalaciones similares -el mar es ‘harina de otro costal’- son escenarios ideales para prácticamente todo tipo de ejercicios, sean del grado que sean: complejos, sencillos, intensos, suaves, orientados a la rehabilitación, etc.

Además, el agua, en ese sentido, puede calificarse como las películas para niños: apta para todos los públicos. Resulta útil para deportistas de élite -nadie en la historia de todas las disciplinas ha ganado tantas medallas olímpicas como el nadador Michael Phelps, que acumula 23 de oro y 28 metales en total-, madres que acaban de dar a luz que chapotean junto a sus recién nacidos, lesionados de toda condición, personas mayores o con discapacidad, etc.

Bajo o nulo riesgo de lesión

El dinamismo del elemento hídrico se debe a que, una vez te hayas zambullido, el riesgo de que sufras algún daño óseo, muscular o de otro tipo es casi inexistente. Obviamente, siempre que hagas un uso razonable de la infraestructura. Saltar desde un trampolín situado a gran altura u otro punto elevado, correr cerca de la piscina, resbalarse sobre el suelo mojado o golpearse con el bordillo, por citar algunos ejemplos, entra dentro de lo posible, aunque no es exactamente lo mismo que estar ya en el agua.

Nadar, la actividad más habitual

La opción más común en una piscina es nadar. Al estilo que a cada cual le encaje mejor -libre, mariposa, espalda o braza-, al nivel correspondiente en cada caso, durante el tiempo que cada uno aguante y en los ciclos que considere. Sin embargo, la natación no es la única actividad que puede realizarse en una piscina.

¿Qué ejercicios puedes hacer bajo el agua además de nadar?

Así que veamos otras posibilidades dentro de lo que se denomina aquafitness o aquagym. Eso sí, antes de nada conviene aclarar que existen opciones variadas en función de tu estado físico -no sólo si tienes una silueta deportiva o de otro tipo, sino también si hay una lesión de por medio, la ha habido o existe riesgo de que la sufras, o que hayas pasado por una operación quirúrgica-, tus propias preferencias o los objetivos que te hayas marcado.

Tonificar los músculos

Además del típico nado a braza que ejecutan, por ejemplo, algunas personas de cierta edad, hay varias clases de ejercicios que puedes hacer si deseas una actividad de intensidad leve. De hecho, muchos de aquéllos son simplemente imitaciones de prácticas deportivas moderadas que se llevan a cabo fuera del agua. Así, puedes andar, trotar o correr -incluso llevando las piernas hasta el pecho alternando una pierna con otra- teniendo el agua a media altura del tronco o del cuello. Lo recomendable es que exageres un poco los movimientos respecto a cómo los harías no estando en la piscina. De este modo, el esfuerzo será algo más exigente para tus músculos.

Dentro de los ejercicios más simples, y que quizá te costaría demasiado ejecutarlos fuera del agua, también puedes saltar -simplemente dar pequeños brincos con el cuerpo estirado flexionando las rodillas al caer y para darte impulso- o lanzar patadas hasta formar un ángulo de 90 grados alternando las piernas, si tu condición física te lo permite.

‘Burpees’ y sentadillas

Un peldaño por encima en dificultad quedan las sentadillas, que debes hacer igual que fuera del agua y con ésta por la cintura. Los burpees acuáticos son aún más exigentes, ya que, estando de pie, mirando a la pared de la piscina, debes situar las manos en el borde e intentar impulsarte fuera del agua.

Ejercicios con aparatos bajo el agua

Asimismo, existen piscinas en las que es posible introducir elementos típicos del gimnasio bajo el agua. Desde los rollos de goma, llamados también coloquialmente ‘churros’ -estos son más propios de las instalaciones acuáticas-, hasta, en un escalón superior, una bicicleta estática -pedalear bajo el agua resulta muy efectivo- o incluso mancuernas. La clave, en todos los casos, es contar con la resistencia que hace el agua frente a tu esfuerzo.

Con los ‘churros’ puedes imitar el ejercicio de saltar a la comba teniendo el agua a la altura de la cintura o hacer ‘la tijera’, que consiste en pasarte el rollo por encima de los hombros rodeándolo con los brazos e ir estirando una pierna tras otra hasta formar un ángulo de 90 grados. De nuevo, si te resulta posible, claro.

Si usas mancuernas, lo ideal es que, hagas el ejercicio que hagas, las mantengas sumergidas o a la altura del agua. De no hacerlo así, sería como utilizarlas fuera del agua y ello supone, además, que podrían resbalarse de tus manos y golpearte si las tienes elevadas por encima de los hombros. Correr mientras sujetas las mancuernas exagerando el gesto moviendo brazos atrás y adelante es una práctica subacuática muy habitual.

Además, partiendo de una posición boca abajo, puedes empujar un balón hacia el fondo del agua haciendo varias repeticiones para amplificar los efectos del ejercicio.

Otros ejercicios en la piscina

El agua ofrece multitud de opciones, como ya se ha apuntado, que permiten trabajar casi todos los músculos. Por ejemplo, la ‘V’: donde no toques el fondo, estira el cuerpo, haz como que te sientas y sube las piernas hasta casi tocar el pecho (de ahí el nombre de ‘V’).

Apóyate en el bordillo o en la escalera

Los ejercicios apoyando los brazos sobre la escalerilla o el bordillo dan mucho juego: puedes imitar la patada del estilo mariposa, hacer tríceps apoyándote en el primer peldaño saliendo y entrando en el agua o, con los brazos estirados, como ‘el cristo’ en gimnasia rítmica, subir y bajar las piernas hasta un ángulo de 90 grados para fortalecer los abdominales.

Los múltiples beneficios del ‘aquagym’

Con todo, los ejercicios bajo el agua más allá de la natación te ofrecen diversos retornos: adelgazar, aumentar el volumen de tu cuerpo o definir tu silueta, tonificar o incrementar tus músculos, y aumentar tu agilidad, así como tu flexibilidad. El aspecto crucial es la disminución de los efectos de la gravedad por el agua, lo cual rebaja la presión sobre la espalda y las rodillas.

Aegon es uno de los mayores grupos aseguradores del mundo, fundado en Holanda hace más de 160 años, cuenta con una plantilla de más de 29.000 empleados en todo el mundo. Esta variedad de culturas aseguradoras nos ha permitido conocer, y mejorar la gama de productos y servicios ofrecidos a nuestros clientes durante más de 30 años en España.

Nuestra misión es ayudar a personas a proteger lo que más importa durante toda su vida.