Enfermedades y trastornos alimenticios más comunes

trastornos alimenticios

Hace ya más de dos décadas que se viene detectando un aumento de las enfermedades del tipo trastorno alimenticio, que además han ido ampliando su espectro, apareciendo nuevas modalidades. A veces aún incomprendidas, son desconocidas para muchos.

Un trastorno alimenticio se muestra por alteraciones en la conducta de la ingesta de alimentos. Pero esconde mucho más detrás: baja autoestima, exceso de autoexigencia, distorsión de la imagen corporal…

Vamos a verlo todo, para despejar cualquier duda que puedas tener, y así ayudarte si sospechas que en tu entorno, o tú mismo, padeces este problema.

Porque la salud es lo más importante


¿Qué es un trastorno alimenticio?

Un trastorno alimenticio es una afección médica que a menudo se clasifica como grave. Su origen es mental, pero tiene repercusiones muy dañinas sobre todo nuestro cuerpo.

Como os contaba en el apartado anterior, lo primero que suele detectarse en un trastorno alimentario es algún tipo de comportamiento extravagante con la comida: reducción de las raciones, esconderse para comer, uso de laxantes…

Sin embargo, las complicaciones van mucho más allá, y se dan especialmente a nivel:

  • Digestivo
  • Cardiaco
  • Renal
  • Nutricional
  • De peso

En ocasiones las alteraciones llegan a ser tan graves, que pueden incluso producir la muerte. Por ejemplo, cuando se dan bajadas de peso incompatibles con la vida, o graves daños en el esófago a consecuencia de los vómitos.

Son relativamente frecuentes también los ataques cardiacos por desequilibrios electrolíticos, como con el potasio, que pueden ser causados tanto por los vómitos como por déficits nutricionales.

Tipos de trastorno alimenticio más comunes

Hasta hace pocos años los manuales de psiquiatría recogían tan solo dos trastornos alimentarios, la anorexia y la bulimia. Pero los profesionales se encontraban, y se encuentran cada vez más, con otras patologías de la conducta alimentaria que ni siquiera podían clasificar, pues aún no se habían definido. O se consideraban exclusivas de la infancia.

Actualmente los criterios son más claros y por ello podemos hablar de los siguientes tipos de trastornos.

Trastorno alimentario compulsivo o por atracón

En el trastorno alimentario compulsivo se dan episodios recurrentes de ingesta de grandes cantidades de alimentos. Incluye sensación de pérdida de control.

Con esta ingesta se pretende habitualmente paliar una sensación negativa, o a veces celebrar un acontecimiento agradable. No es seguida por una conducta compensatoria como podrían ser los vómitos, a diferencia de la bulimia.

trastorno alimentario compulsivo

Trastorno de evitación y restricción de ingesta de alimentos

Más característico de la infancia. Se diferencia de otros trastornos alimentarios porque a pesar de que la reducción en la ingesta puede ocasionar una pérdida de peso, este comportamiento se da sin existir una preocupación por la imagen corporal.

Trastorno por rumiación o merecismo

En este trastorno alimenticio la persona regurgita, voluntaria o involuntariamente los alimentos. Incluso puede no ser consciente de que lo hace de manera voluntaria, por ser ya una respuesta automática. Según los casos, el alimento regurgitado se escupe o traga.

Anorexia nerviosa

Para dar un diagnóstico de anorexia debe apreciarse una reducción de la ingesta, miedo intenso a engordar, preocupación por la imagen corporal, una bajada significativa de peso y, a menudo también, una distorsión de la propia imagen. Esta distorsión corporal niega la disminución de peso, bien sea de manera parcial o absoluta.

Bulimia nerviosa

La bulimia sin embargo consiste en un trastorno alimentario con síntomas que incluyen episodios recurrentes de atracones de comida seguidos por alguna forma de conducta compensatoria. Ejemplos de esto son los vómitos autoinducidos, el uso de laxantes o diuréticos, prácticas de ayuno y el ejercicio intenso.

tipos de trastorno alimenticio

Síntomas de un trastorno alimentecio

Como has podido comprobar los trastornos alimenticios son diversos, y por eso sus síntomas también lo son, en cualquier caso y de manera general podemos hablar de:

  • Aparición de rituales entorno a los alimentos: como dedicar un tiempo excesivo a la masticación, beber mucha agua justo antes, prácticas de ayuno…
  • Cambios de conducta a la hora de ingesta: nerviosismo, irritabilidad, temor, evitación de eventos sociales relacionados con la comida.
  • Variaciones de peso: tanto por reducción como por incremento. Si bien éste es un síntoma muy característico de los trastornos alimenticios, no siempre tiene porqué darse.
  • Detección de purgas: como ya indicábamos nos referimos a vómitos, uso de laxantes, diuréticos…
  • Deterioro de la salud general: piel fría y seca, uñas frágiles, caída del pelo, cansancio, insomnio, calambres o debilidad muscular…
  • Problemas digestivos: regurgitación, digestiones pesadas, distensión abdominal, estreñimiento o reflujo, ….
  • Cambios endocrinos: alteración tiroidea, amenorrea, aumento del cortisol…
  • Alteraciones en el funcionamiento del riñón: otro síntoma de algunos trastornos alimentarios, que pueden ocasionar incluso fallo renal.
  • Problemas cardiacos: hipotensión, arritmias, bradicardia (descenso de la frecuencia cardiaca)…

Como las complicaciones derivadas de este tipo de trastornos, son muy extensas, te dejo a continuación un artículo sobre las mismas. Se trata de una investigación del Centro para el Peso y los Desórdenes Alimentarios de Venecia, uno de los centros más prestigiosos en Europa, en el ámbito de los trastornos alimenticios.

Causas y factores de riesgo

Con frecuencia se cree que la principal causa de padecer un desorden alimentario es la preocupación excesiva por la imagen corporal. Sin embargo si queremos saber verdaderamente qué es un trastorno alimentario, debemos de comprender que detrás hay mucho más que eso. Incluso ese factor puede no darse.

Entre las causas más frecuentes que se han detectado están situaciones de abuso sexual o maltrato, que el paciente trata de encauzar de forma inconsciente a través del control de la alimentación.

Las situaciones no tienen porqué ser tan extremas. Ponemos algunos ejemplos:

  • Escasa comunicación o falta de cariño: se sabe que en familias con escasa comunicación o en las que la persona se sienta poco querida, también hay una mayor predisposición
  • Estrés y ansiedad: incluso el estrés crónico o la ansiedad pueden empujarnos a buscar satisfacción en la comida y acabar derivando en un trastorno alimenticio. La ansiedad ha aumentado mucho con la pandemia y en algunas personas parece haberse instalado en su vida. Por eso para que la comprendas mejor te dejo nuestro artículo sobre ansiedad, síntomas y cómo paliarla.
  • Vínculo muy estrecho con la figura materna: otro factor con el que se ha encontrado relación es el de algunos casos en los que el vínculo con la figura materna es muy estrecho y la persona afectada quiere cortarlo. Esto lo hace negándose a comer, pues la madre siempre ha sido, y en buena parte sigue siendo, la que nos suministra el alimento. Es un mecanismo inconsciente pero muy estudiado.
  • Casos cercanos: por otro lado, si en la familia o círculo cercano hay también algún trastorno alimenticio: madre, hermanos, amigos… es más fácil que otra persona de su entorno lo padezca.
  • Psicología de la persona afectada: se cree que la baja autoestima, la elevada exigencia o predisposición a comportamientos obsesivos pueden favorecerlos.
  • A nivel biológico se sabe que pueden ser personas con dificultades hormonales para controlar el apetito.
  • El modelo sociocultural que asocia la belleza y el éxito con la delgadez pueden ser en algunos casos un potente detonante de los trastornos alimentarios.

Se sabe también que las épocas de mayor riesgo de comenzar con este tipo de trastornos son la adolescencia y la preadolescencia. Pero también pueden comenzar en la edad adulta, muy especialmente si se inicia una dieta sin supervisión, o si se padece estrés elevado o mantenido.

Test de trastorno alimenticio

Desde la psicología se han desarrollado distintos test para valorar si se padece un trastorno alimentario u otro, pues pueden presentarse modalidades mixtas difíciles de encuadrar en una patología concreta.

Los diferentes test de trastornos alimenticios también se emplean para valorar la gravedad de la persona afectada, pues hay muchos niveles, y según eso el tratamiento tendrá unas características específicas.

trastorno alimenticio test

Te dejo a continuación algunos de los test de trastornos alimentarios más empleados por los profesionales, y aunque es cierto que muchos de ellos pueden servir para una autoevaluación, también es verdad que hacerlo junto a un psicólogo, te ayudará a interpretar mucho mejor sus resultados:

  1. Cuestionario de Tres Factores de la Alimentación
  2. Escala de Trastornos por Atracón
  3. Auto informado de Desorden
  4. Cuestionario SCOFF
  5. Cuestionario de Diagnóstico de Trastornos de la Conducta Alimentaria
  6. Test Edimburgo de Investigación de Bulimia

Como puedes ver algunos son específicos para una patología, pero otros te ayudarán como te decíamos a diferenciar entre ellos.

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Otros trastornos alimenticios

El abanico de tipos de trastorno alimentario no deja de incrementarse en los países desarrollados, por eso queremos mencionar aquí otros que, aunque menos frecuentes, parecen ir en aumento:

Vigorexia

Cuando el deseo de un cuerpo musculado se torna excesivo, consumiendo una gran cantidad de proteínas, carbohidratos y/o suplementos. A diferencia de otros desórdenes alimentarios, como la anorexia o la bulimia, es más común en el sexo masculino.

Ortorexia

Es uno de los trastornos alimentarios más recientemente conocido. En él la persona se obsesiona con una alimentación saludable, y tiene un temor exagerado a consumir cualquier alimento que no considere sano. Esto tiene por consecuencia una afectación negativa a sus relaciones sociales y alterar su estilo de vida, que termina girando entorno a la comida.

Pica

En él la persona siente un impulso incontrolable de consumir o lamer sustancias no alimenticias. Esto puede deberse tanto a su sabor o como a su textura. Entre las sustancias que se desea consumir están la tierra, el hielo, el yeso, el bicarbonato, tizas… con las graves consecuencias por posible intoxicación que esto supone. Curiosamente se relaciona tanto con déficits nutricionales, como con situaciones de abandono en la infancia.

Como ves los tipos de trastornos alimentarios son muchos, incluso hay más: el comedor nocturno, algunos tipos de obesidad, etc… todos ellos precisan de tratamiento profesional, así que no esperes a ponerte manos a la obra, o el problema tan solo empeorará, y sus consecuencias pueden ser muy graves.

Con esto ya nos despedimos, aprovecho a darte las gracias por leernos, y espero que toda esta información te haya sido de utilidad, y si ha sido así, por favor no dejes de compartirla. Juntos podremos ayudar a mucha más gente.

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Deva Camino Monteserín

Máster Universitario en Salud Natural y Nutrición. Experta en Alimentación Antiinflamatoria y psiconeuroendocrino-inmunología, el área de la ciencia que estudia la relación del sistema nervioso con el resto de nuestro organismo. Diploma de estudios avanzados en: Microbiota, inmunidad y sistema digestivo. Cursos de doctorado en: Biología del Cáncer. Autora de los libros: "¿Y ahora qué puedo comer?" y "Comer para cuidarse". Compagino la pasión de mi trabajo en consulta con la impartición de diversos cursos y las charlas divulgativas.