¿Qué ocurre si el seguro de vida no tiene beneficiarios?

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Estos son los pasos que tiene que hacer un heredero

A la hora de contratar un seguro de vida una opción más lógica es designar un beneficiario, la persona o personas que recibirá la prestación económica si se produce el fallecimiento del titular. Podemos elegir a cualquier persona, no hace falta que sea un familiar y tampoco es para siempre, podemos cambiarlo en cualquier momento. Para ello podemos elegir hacerlo de forma expresa, identificando la persona o personas que recibirán el seguro con nombre y apellidos, o hacerlo de forma genérica: hijos, madres, padre, cónyuge, etc. Solo hay un límite, si la cantidad a repartir por el seguro de vida perjudica la legítima de los herederos podrán pedir que este importe forme parte de su herencia.

Pero como hemos anticipado, no es obligatorio designar beneficiario. Si es así, los derechos económicos los recibirán tus herederos como el resto de tus bienes. Pero existen algunas diferencias y obligaciones que debes tener en cuenta. Te lo explicamos.

Qué pasos tiene que realizar un heredero

El primer paso, aunque parezca lógico, es realizar todos los trámites necesarios para determinar que eres heredero. El primero es obtener un certificado de últimas voluntades de la persona fallecida. Se puede pedir de forma presencial en la oficina central de atención al ciudadano o en las gerencias territoriales del Ministerio de Justicia o hacerlo por correo o Internet. Esto nos determinará si la persona fallecida hizo o no testamento. Si lo hizo, allí se determinará como se reparte la herencia (más allá de las obligaciones legales de reparto existentes), por el contrario, si no existiera testamento será necesario acudir a una notaría (en los supuestos de que exista grado de parentesco) o al juzgado de primera instancia (si no hay vinculación familiar) para solicitar una declaración de herederos.

El segundo es conocer la existencia de seguros de vida. Seguramente, especialmente para herederos más directos, pueden obtener información de forma directa, ya sea porque tengan el contrato de seguro o identifiquen los pagos de la prima. Pero ni en estos casos se puede tener certeza al 100% de tener toda la información. Para lo lograrlo, solo tienes que dirigirte al Registro de Contratos de Seguros con Cobertura de Fallecimiento del Ministerio de Justicia de forma presencial, por correo u online, identificándote como heredero para obtener toda la información sobre los seguros de vida sobre los que tendrás algún derecho.

El tercer paso es contactar con la aseguradora. Para ello hay que presentar la documentación por las que se nos designo como herederos que explicamos en el primer punto, al que debe acompañar un certificado de defunción del titular del seguro.

El cuarto paso, obligatorio para poder cobrar un seguro de vida, es liquidar el Impuesto de Sucesiones correspondiente al seguro de vida. Aquí hay que tener en cuenta un matiz importante. Por definición, el seguro de vida no se incluye dentro del resto de la masa hereditaria, porque nunca formó parte del patrimonio de la persona fallecida, el derecho de cobro nace al producirse precisamente el fallecimiento. Esto sería así si hubiera un beneficiario designado, pero al no ser así en este caso si se integra en la herencia.

Eso sí, las Comunidades Autónomas, que son con las que se liquida el Impuesto de Sucesiones nos ofrecen una ventaja, hacer primero una autoliquidación parcial solo por el importe del impuesto. Esto nos supone que, con un desembolso menor que si lo hiciéramos por la totalidad de la herencia, podemos conseguir una cantidad de dinero en efectivo que muchas veces nos sirve para pagar el resto del impuesto. No hay que olvidar que el plazo de liquidación total de este Impuesto es de seis meses, contados desde la fecha del fallecimiento.

Si cumples todos estos puntos paso a paso conseguirás no solo cobrar todos los seguros de vida que tengas derecho como heredero al no designar beneficiarios, también hacerlo de forma más rápida y eficaz.