¿Cómo saber si estoy educando bien a mis hijos?

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«Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres”. Pitágoras

Educar a un niño es de las tareas más complicadas en la vida, y es inevitable que tengamos dudas de si los estamos haciendo bien o mal, si somos muy estrictos o demasiado permisivos… Los niños deberían venir con manual de instrucciones. Por desgracia no lo traen, así que vamos a ver cómo puedes saber si estás educando bien a tus hijos.

¿Estás educando bien a tus hijos?

Hay muchos modelos de educación, pero todos buscamos lo mismo cuando educamos a nuestros hijos: Queremos que tengan una infancia feliz y prepararles para ser adultos.

Partiendo de esa base hay varias señales que nos indican que lo estamos haciendo bien:

  • Habitualmente se le ve alegre y disfruta de las cosas. Los niños, al menos hasta cierta edad, suelen ser bastante transparentes. Aunque parezca obvio, si se le ve contento es porque lo está.
  • Muestra inquietudes, pregunta, quiere saber y entenderlo todo.
  • Va forjando su propia personalidad, expresa sus gustos y opiniones pero respeta las de los demás.
  • Es empático, tiene en consideración los sentimientos de los demás, sus padres, hermanos, compañeros del colegio, etc.
  • Va ganando autonomía a medida que crece y madura. Cada vez hace más cosas por sí mismo.
  • También asume responsabilidades paulatinamente, como ordenar sus juguetes o su cuarto, poner o quitar la mesa y ayudar en el día a día en casa según su edad.
  • Entiende que hay normas que tiene que cumplir, pero al mismo tiempo se siente respetado y valorado.
  • Se adapta a las circunstancias, a distintos ambientes, a la gente nueva… Hay niños más sociables, mientras que otros son más tímidos, y no conviene forzarles, pero necesitan acostumbrarse poco a poco a ser flexibles con los cambios.
  • Si hay varios hermanos, todos son tratados y educados por igual, sin olvidar su individualidad.

Si tienes dudas, sigue tu instinto. Una señal inequívoca es cuando tú misma/o te sientes tranquila/o en las situaciones que se van dando: sabes que puede ir a dormir a casa de un amigo porque sabrá cómo portarse, no temes que vaya a una excursión porque tienes la tranquilidad de que lo pasará bien y hará caso a los profesores, cuando empieza en un colegio nuevo o una actividad confías en que se haga su hueco y pronto tenga amigos entre sus iguales…

En el fondo, se trata de darle las herramientas emocionales y formativas para que pueda vivir su propia vida en el futuro, sin olvidarte de que disfrute el camino. Esas serán tus prioridades durante bastante tiempo, porque depende de ti por entero.

¿Te da vértigo? Es normal. Si a veces piensas qué sería de tu hijo si a ti te pasara algo, puedes plantearte contratar un seguro de vida que le proteja económicamente ante cualquier imprevisto y así quitarte una preocupación y poder centrarte en hacer de tu hijo la mejor persona ahora y en el futuro.