Tipos de seguros de vida, para toda clase de contingencias

Seguro de Vida Aegon

El seguro de vida sigue siendo un producto desconocido para muchos, incluso para quienes tienen contratado alguno. El principal “problema” es la concepción simplista del mismo, como un producto que se limita a pagar una indemnización tras la muerte del asegurado. Esta es, desde luego, una cobertura esencial de los seguros de vida, con una importancia enorme ya que es el respaldo económico para los que más queremos, pero no es ni mucho menos la única cobertura que nos puede ofrecer un seguro de vida.

Entre los seguros de vida nos encontramos los seguros de fallecimiento (que pagan la prestación si fallece el asegurado) y los de supervivencia (que lo hacen si se “vive” en una fecha determinada). Ambas modalidades son combinables creando también seguros mixtos. Las características tanto de los seguros de supervivencia como los mixtos les convierten a su vez en excelentes productos de ahorro y previsión.

Seguros de fallecimiento

También conocidos como “seguros de riesgo”, aseguran un capital o renta en caso de muerte del asegurado. Si el asegurado fallece antes de que finalice el contrato, se garantiza a los beneficiarios designados en la póliza la prestación económica pactada, por el contrario, si el asegurado vive una vez llegado el vencimiento del contrato, este finalizaría sin recibir ninguna contraprestación.  Esta sería la cobertura el seguro en sentido estricto, pero en la práctica muchas pólizas añaden otro tipo de garantías suplementarias como son:

  • Invalidez: Se cubre al asegurado no solo por el fallecimiento sino del riesgo de que sufra algún tipo de invalidez o incapacidad.
  •  Accidentes: La garantía adicional no está en la causa, si no en las prestaciones económicas. Se suele proporcionar un capital adicional en caso de que el fallecimiento no se deba a causas naturales sino que sea consecuencia de cualquier tipo de accidente.

Seguros de supervivencia

Los seguros de supervivencia o  seguros de ahorro, garantizan al asegurado o a los beneficiarios pactados en la póliza, el cobro de la prestación pactada. Por ello son un gran producto tanto para ahorro como para la previsión con diferentes especialidades:

  • Planes de previsión asegurados (PPA) contratos de seguro individuales cuyo régimen jurídico y fiscal se asimila a los planes de pensiones –fiscalidad en las aportaciones- con la ventaja de tener una rentabilidad.
  • Planes individuales de ahorro sistemático (PIAS) son seguros individuales de ahorro a largo plazo en el que el contratante recibe un capital o una renta vitalicia anual si vive a una determinada edad establecida en el contrato. Para obtener los beneficios fiscales tienen que tener un plazo mínimo de 5 años a partir de 2015 (10 años hasta el 31 de diciembre de 2014).
  • Rentas vitalicias: Se garantiza al asegurado el importe de una renta durante todos los años de su vida. Se puede combinar con prestaciones adicionales en caso de fallecimiento o incluso devolución de aportaciones.

Este punto pone en relación con los seguros mixtos en la que se garantizan ambas contingencias, por un lazo el pago de una prestación a los beneficiarios al fallecimiento del asegurado pero también al vencimiento del seguro si en esa fecha vive el asegurado. Toda una gama de posibilidades que permite conseguir la protección de muchas contingencias.