Vacaciones: Un buen momento para plantearte tu futuro

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 “Me interesa el futuro porque es allí donde pasaré el resto de mi vida”. Woody Allen

 

En vacaciones tenemos más tiempo para pensar en nosotros mismos y es un buen momento para ver con más perspectiva nuestra vida. Esto se debe a que es una situación de desconexión ideal para plantearnos cuál es nuestro objetivo vital y nuestro camino. Llevamos todo el año estresados sin tener momentos donde podernos parar y reflexionar, vamos en “piloto automático” sin pensar en si queremos seguir donde estamos o queremos un cambio. Llegan las ansiadas vacaciones y entonces pensamos: ¿y ahora qué?

 

Párate y escúchate

Ya en vacaciones llega el momento de parar y escucharse a uno mismo. La rutina frenética que llevamos no nos deja tiempo para mirar hacia adentro y ver cómo nos encontramos en el momento en el que nos encontramos. Surgen entonces preguntas tales como: ¿Estoy donde quiero estar?, ¿debería plantearme la vida de otra forma?

Cierra los ojos, respira, escucha cómo te sientes y déjate fluir en planteamientos sin juicio alguno. Pregúntate qué tal estás, qué te preocupa, qué te gusta y qué cosas te gustaría hacer que en la actualidad no estás haciendo. En este paso no se trata de planificar, tan solo de dejar fluir la imaginación sin juicio y sentir nuestras emociones.

Replantéate cuál es tu objetivo y si vas en esa dirección

Antes de ponerte en marcha y emprender un camino, tendrás que visualizar una meta, un objetivo. A veces tenemos tanta niebla en nuestra mente que no podemos ver lo que queremos, ver más allá de lo que tenemos enfrente. Este es tu momento, ya que en vacaciones uno se encuentra menos abrumado por el día a día y las obligaciones y exigencias.

Ahora sí que entra el juicio: ¿estamos haciendo lo que está en nuestras manos para cumplir con nuestro objetivo?, ¿qué nos está impidiendo caminar hacia él?, ¿estos impedimentos son reales o me los estoy poniendo yo?, ¿nuestro objetivo es realista y se puede cumplir?

 

Conoce y valora tus fortalezas

Antes de cualquier planificación y puesta en marcha debemos ver con qué materia prima contamos. Es importante ser realistas, responsables y conscientes de nuestros puntos fuertes y débiles. Para ello, valora tres variables principales:

  • Tu identidad, quién eres y cómo afrontas los retos que te pone la vida.
  • Tus talentos, aquello que se te da especialmente bien, tus cualidades, tu experiencia y el grado de esfuerzo que te supone ponerlas en marcha. A veces nos puede ayudar la visión que de nosotros tienen los que nos rodean, conocer aquello por lo que nos valoran.
  • Tus valores, aquellos principios y creencias que rigen tu vida, que dan significado a tus acciones y a tu existencia.

 

Planifícate

Ya teniendo claro nuestro objetivo y nuestras fortalezas, podemos dar un paso más. Es hora de pensar en los peldaños que tenemos que ir cumpliendo para llegar a donde queremos estar, predecir los obstáculos que podemos encontrar en nuestro camino y qué cosas deberemos empezar a cambiar. Tómate tu tiempo, es una tarea complicada, que requiere de tiempo y paciencia. No te apresures y, sobretodo, no pierdas de vista tu meta.

 

Entre las cuestiones importantes que podemos replantearnos son temas como hacerse un seguro de vida para proteger a nuestra familia por si un día faltamos. La familia es algo crucial en muchos de nosotros y su bienestar y seguridad son objetivos que solemos tener siempre en nuestra mente. Para tomar la mejor decisión en este sentido, podemos acudir a algunas herramientas online que nos facilitan el calcular el valor de nuestro seguro de vida y así podamos asumir el gasto. Porque la seguridad de tu familia es un valor que rige la vida de muchos de nosotros.