Herpangina: qué es, síntomas y cómo se trata

La herpangina es una infección viral común en la infancia que provoca fiebre y llagas dolorosas en la boca y la garganta. Aunque suele ser molesta, la mayoría de los casos son leves y se resuelven solos en pocos días.
En este artículo, desde Aegon, explicamos cómo identificarla, tratar sus síntomas y prevenir complicaciones.
Índice
¿Qué es la herpangina?
La herpangina es una enfermedad infecciosa de origen viral que afecta principalmente a bebés y niños pequeños, aunque también puede aparecer en adolescentes o adultos.
Se caracteriza por la aparición de pequeñas ampollas o úlceras en la parte posterior de la boca y la garganta, acompañadas de fiebre y dolor.
Cuando alguien se pregunta qué es la herpangina, es importante entender que no se trata de una infección bacteriana ni de un herpes clásico, sino de una patología causada por enterovirus, especialmente del grupo Coxsackie.
La herpangina viral suele aparecer en brotes, especialmente en verano y en entornos donde hay contacto cercano entre niños, como guarderías o colegios. Además, es una enfermedad bastante común, lo que explica por qué muchos padres buscan información cuando detectan síntomas en su hijo o bebé.
En el caso de la herpangina en bebés, los síntomas pueden ser más difíciles de identificar, ya que los más pequeños no pueden expresar el dolor, pero suelen mostrar irritabilidad, rechazo de la comida o llanto al tragar.
Síntomas de la herpangina
Los herpangina síntomas suelen aparecer de forma brusca, lo que puede alarmar a las familias.
Generalmente, el cuadro comienza con fiebre alta y malestar general, seguido de dolor en la boca.
Entre los síntomas más habituales se encuentran:
- Fiebre repentina, a veces elevada
- Dolor de garganta
- Dificultad para tragar
- Pérdida de apetito
- Dolor de cabeza
- Malestar general
Además, uno de los signos más característicos de la herpangina en la garganta es la aparición de pequeñas lesiones en la parte posterior de la boca.
Fiebre, dolor de garganta y llagas en la boca
Este conjunto de síntomas define claramente la enfermedad. En primer lugar, la fiebre suele aparecer de forma repentina y puede ser alta.
A las pocas horas o días, comienzan a observarse pequeñas ampollas en el paladar, la úvula o las amígdalas.
Estas lesiones evolucionan rápidamente hacia úlceras dolorosas, lo que provoca molestias al comer o beber.
Las llagas tienen un aspecto blanquecino o grisáceo con un borde rojizo y suelen ser pocas, pero muy dolorosas.
En bebés o niños pequeños, este dolor puede traducirse en rechazo de alimentos, babeo excesivo o irritabilidad.
En algunos casos, si no se controla bien la hidratación, puede aparecer deshidratación, que es la complicación más frecuente.
Causas y cómo se contagia la herpangina
Cuando se habla de cómo se contagia la herpangina, es fundamental saber que se trata de una infección muy contagiosa.
Se transmite fácilmente de persona a persona, especialmente en entornos infantiles.
Las principales vías de contagio son:
- Gotas respiratorias al toser o estornudar
- Contacto con saliva
- Contacto con superficies contaminadas
- Vía fecal-oral (muy frecuente en niños pequeños)
Esto explica por qué los brotes son comunes en escuelas o guarderías.
Un niño infectado puede contagiar a otros incluso antes de que los síntomas sean evidentes.
Virus responsables de la infección
La herpangina viral está causada principalmente por virus del grupo Coxsackie A, aunque también pueden intervenir otros enterovirus.
Estos virus afectan la mucosa de la boca y la garganta, provocando la aparición de las características ampollas y úlceras.
A diferencia de otras infecciones, no existe un tratamiento antiviral específico, ya que el organismo suele eliminar el virus por sí solo.
Es importante no confundir la herpangina con la enfermedad mano-pie-boca, aunque ambas están relacionadas y causadas por virus similares.
Tratamiento de la herpangina
El tratamiento de la herpangina se centra en aliviar los síntomas, ya que no existe un medicamento específico que elimine el virus directamente.
Las medidas más habituales incluyen:
- Antitérmicos para la fiebre (como paracetamol o ibuprofeno)
- Analgésicos para el dolor
- Buena hidratación
- Reposo
En la mayoría de los casos, no es necesario acudir a tratamientos más complejos, salvo que aparezcan complicaciones o síntomas graves.
¿Cómo aliviar los síntomas en casa?
El cuidado en casa es clave para mejorar el bienestar del paciente, especialmente en niños.
Algunas recomendaciones útiles son:
- Ofrecer líquidos fríos o templados para aliviar el dolor
- Evitar alimentos ácidos, picantes o muy calientes
- Optar por comidas blandas o trituradas
- Mantener una buena hidratación
- Favorecer el descanso
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Los alimentos fríos, como yogur o helados suaves, pueden ser especialmente útiles porque ayudan a calmar las llagas.
En el caso de la herpangina en los bebés, es importante ofrecer tomas frecuentes de leche materna o fórmula para evitar la deshidratación.
También se recomienda mantener al niño en casa durante los días más sintomáticos para evitar contagios a otros.

¿Cuánto dura la herpangina y cómo prevenirla?
Una de las preguntas más frecuentes es cuánto dura la herpangina.
En general, la enfermedad tiene una evolución corta:
- Los síntomas suelen durar entre 5 y 10 días
- Las llagas cicatrizan en aproximadamente una semana
- La fiebre suele desaparecer antes que las lesiones
Aunque el cuadro puede resultar intenso, lo habitual es que la recuperación sea completa y sin secuelas.
En cuanto a la prevención, no existe una vacuna específica, pero sí medidas eficaces para reducir el riesgo de contagio:
- Lavarse las manos con frecuencia
- Evitar compartir utensilios
- Limpiar superficies y juguetes
- Evitar el contacto cercano con personas infectadas
Estas medidas son especialmente importantes en entornos con niños pequeños.
Conclusión
La herpangina es una infección viral frecuente que, aunque molesta, suele ser leve y autolimitada.
Reconocer sus síntomas, como la fiebre y las llagas en la garganta, permite actuar rápidamente y evitar complicaciones.
Con cuidados básicos en casa y una buena hidratación, la mayoría de los casos se resuelven en pocos días. La prevención, basada en la higiene, es clave para reducir su propagación.
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Fuentes:
– eSalud
