¿Qué es la insuficiencia cardíaca y cómo afecta al corazón?

Cuando el corazón no puede rendir al ritmo que el cuerpo necesita, comienzan a aparecer una serie de cambios silenciosos pero importantes.
La insuficiencia cardíaca es una de las principales causas de hospitalización en adultos y afecta de forma directa a la calidad de vida.
Entender qué es, por qué ocurre y cómo evoluciona resulta clave para reconocerla a tiempo y actuar.
En este artículo, desde Aegon, te explicamos en profundidad qué es la insuficiencia cardíaca y cómo impacta en el funcionamiento del corazón.
Índice
¿Qué es la insuficiencia cardíaca?
La insuficiencia cardíaca es una enfermedad crónica en la que el corazón pierde la capacidad de bombear sangre de manera eficiente para cubrir las necesidades del organismo.
No significa que el corazón deje de latir, sino que su rendimiento es insuficiente, lo que provoca que órganos y tejidos no reciban el oxígeno y los nutrientes necesarios.
Este problema suele aparecer como consecuencia de otras patologías cardiovasculares previas, como la hipertensión arterial, el infarto de miocardio o enfermedades de las válvulas cardíacas.
En muchos casos, también está relacionada con la cardiopatía isquémica, que comparte factores de riesgo con la angina de pecho.
Cuando el corazón no logra mantener un flujo sanguíneo adecuado, el cuerpo activa mecanismos de compensación, como retener líquidos o aumentar la frecuencia cardíaca. Aunque estos mecanismos funcionan al principio, con el tiempo acaban sobrecargando aún más al corazón y empeorando la enfermedad.
La insuficiencia cardíaca puede desarrollarse de forma progresiva y sus síntomas no siempre son evidentes en fases iniciales. Fatiga, dificultad para respirar, hinchazón de piernas o tobillos y sensación de ahogo al tumbarse son algunos de los signos más frecuentes.
Diferencias entre insuficiencia leve y congestiva
La insuficiencia cardíaca leve se caracteriza por síntomas poco intensos o que solo aparecen durante el esfuerzo físico.
En esta fase, muchas personas pueden llevar una vida relativamente normal si siguen el tratamiento adecuado y adoptan hábitos saludables.
El corazón aún conserva parte de su capacidad funcional, aunque ya muestra signos de debilidad.
Por otro lado, la insuficiencia cardíaca congestiva representa una fase más avanzada de la enfermedad. En este caso, la incapacidad del corazón para bombear sangre provoca una acumulación de líquidos en pulmones, abdomen o extremidades.
Esta congestión es la responsable de síntomas más evidentes como la falta de aire incluso en reposo, el aumento rápido de peso por retención de líquidos y la hinchazón persistente.
Es importante aclarar que ambas formas forman parte del mismo proceso evolutivo.
Sin un diagnóstico y control adecuados, una insuficiencia leve puede progresar hacia una forma congestiva con mayor impacto en la salud y la autonomía del paciente.

Tipos de insuficiencia cardíaca
Existen distintos tipos de insuficiencia cardíaca, que se clasifican según la parte del corazón afectada y el tipo de alteración en su funcionamiento. Esta clasificación es clave para establecer el tratamiento más adecuado y valorar el pronóstico.
Insuficiencia cardíaca derecha e izquierda
La insuficiencia cardíaca derecha e izquierda hace referencia al lado del corazón que se encuentra afectado.
La insuficiencia cardíaca izquierda es la más frecuente y ocurre cuando el ventrículo izquierdo no puede bombear sangre de forma eficaz hacia el resto del cuerpo.
Como consecuencia, la sangre se acumula en los pulmones, provocando dificultad respiratoria, tos nocturna y sensación de ahogo.
La insuficiencia cardíaca derecha afecta al ventrículo derecho, encargado de enviar la sangre a los pulmones para su oxigenación. Cuando falla, la sangre se acumula en el sistema venoso, causando hinchazón en piernas, tobillos, abdomen y, en algunos casos, aumento del tamaño del hígado.
Muchas veces, la insuficiencia derecha es consecuencia de una insuficiencia izquierda no tratada.
Insuficiencia cardíaca sistólica
La insuficiencia cardíaca sistólica se produce cuando el corazón pierde fuerza de contracción.
El músculo cardíaco se debilita y no puede expulsar la cantidad adecuada de sangre en cada latido. Esto suele ocurrir tras un infarto de miocardio o en enfermedades que dañan directamente el músculo cardíaco.
En este tipo, la fracción de eyección (el porcentaje de sangre que el corazón expulsa con cada latido) está reducida.
Es una de las formas más estudiadas y, en muchos casos, responde bien al tratamiento farmacológico, siempre que se diagnostique de forma temprana.
Insuficiencia cardíaca diastólica
La insuficiencia cardíaca diastólica ocurre cuando el corazón mantiene su fuerza de contracción, pero pierde capacidad de relajarse correctamente entre latidos.
Esto impide que los ventrículos se llenen de sangre de forma adecuada.
Es más frecuente en personas mayores y en pacientes con hipertensión arterial prolongada. Aunque la fracción de eyección suele ser normal, los síntomas pueden ser igual de limitantes que en la forma sistólica, especialmente la fatiga y la falta de aire durante actividades cotidianas.
Insuficiencia cardíaca sistólica y diastólica
En algunos pacientes se presenta una insuficiencia cardíaca sistólica y diastólica, en la que el corazón tiene dificultades tanto para contraerse como para relajarse.
Esta combinación suele asociarse a una evolución más compleja y requiere un abordaje terapéutico integral y seguimiento estrecho.
La coexistencia de ambos mecanismos refleja un daño más avanzado del músculo cardíaco y suele aparecer en fases tardías de la enfermedad o en personas con múltiples patologías cardiovasculares asociadas.
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Pronóstico y evolución de la insuficiencia cardíaca
La evolución de la insuficiencia cardíaca depende de múltiples factores, como la causa que la originó, el tipo de insuficiencia, la edad del paciente y la rapidez con la que se inicia el tratamiento.
Aunque se trata de una enfermedad crónica, los avances médicos han permitido mejorar notablemente la esperanza y la calidad de vida de quienes la padecen.
Una de las preguntas más habituales es si se puede morir de insuficiencia cardíaca. La respuesta es que sí, especialmente en casos avanzados o mal controlados.
Sin embargo, con un diagnóstico precoz, tratamiento adecuado y cambios en el estilo de vida, muchas personas conviven con la enfermedad durante años.
El seguimiento médico regular, la adherencia al tratamiento farmacológico, el control de factores de riesgo como la hipertensión, la diabetes o el colesterol, y la adopción de hábitos saludables son pilares fundamentales para frenar la progresión de la enfermedad.
Además, reconocer los síntomas de empeoramiento y actuar a tiempo puede evitar descompensaciones graves y hospitalizaciones.
La educación del paciente y su entorno juega un papel clave en el manejo a largo plazo de esta patología.
Conclusión
La insuficiencia cardíaca es una enfermedad compleja que afecta directamente al funcionamiento del corazón y a la calidad de vida de quienes la padecen.
Conocer qué es, identificar sus distintos tipos y comprender su evolución permite actuar de forma temprana y eficaz. Aunque puede ser una condición grave, un abordaje integral y personalizado marca la diferencia en su pronóstico y en el bienestar del paciente.
Fuentes:
