Desde conocer el virus hasta tener una cura: cómo se fabrica la vacuna contra el coronavirus

vacuna contra coronavirus
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A pesar de encontrarnos en una fase que permite cierto optimismo respecto a la evolución de pandemia de coronavirus, desde las autoridades en no abandonar las claves de prevención de contagio de coronavirus mientras se inicia la desescalada. Al tiempo, se están desarrollando más de medio centenar de posibles vacunas contra el coronavirus.

Desarrollar una vacuna para el COVID-19 es la fórmula más eficaz de terminar con la pandemia a largo plazo según los expertos. Obviamente, esto se complementa con el desarrollo de fármacos capaces de combatir la enfermedad, pero la necesidad una vacuna aparece en el horizonte médico como una solución clave a futuro.

En eso están trabajando diferentes países y farmacéuticas con diferentes modelos. Así es como buscan un tratamiento eficaz contra el COVID-19.

Como se desarrolla una vacuna contra el coronavirus

Todo lo que rodea la pandemia provocada por COVID-19 está siendo nuevo para los científicos Esto incluye la velocidad a la que se está tratando de fabricar una vacuna eficiente para la enfermedad global.

Ahora mismo existen más de 50 proyectos orientados que buscan un tratamiento contra el coronavirs y algunos ya están en fase clínica. Es decir, están realizando pruebas directas en seres humanos. Esto da medida de la importancia de encontrar un mecanismo de vacunación eficaz contra el coronavirus. Y es que normalmente esta fase tarda bastante más tiempo en alcanzarse.

Sin embargo, toda esta velocidad no es sencilla. El proceso de desarrollar una vacuna contra el coronavirus es complicado. Para empezar, es necesario conocer las características del virus, tanto inmunológicas como biológicas.

En una segunda fase, que es la que ya se ha adelantado, se debería realizar un proceso de prueba y, si ha sido exitoso, otro proceso de validación de requisitos legales. Finalmente, después de superar estos trámites se podría fabricar y distribuir la vacuna contra el coronavirus o, en realidad, cualquier otro medicamento para tratar el COVID-19.

En circunstancias normales este proceso lleva años, incluso décadas. Sin embargo, en meses ya estamos en la fase de prueba en humanos, lo que demuestra la velocidad a la que se está desarrollando la investigación.

Por qué es tan importante conocer al virus para la vacuna

El proceso para conocer al enemigo siempre es largo cuando se trata de un virus nuevo, aunque pertenezca a una familia conocida, como es el caso. Con el coronavirus esta etapa ha sido más rápida y es donde más ha habido que adelantar fases.

La elección del antígeno (o antígenos) que se incluye en la vacuna es un aspecto clave para su éxito. Hoy en día las viejas estrategias de inclusión de microorganismos completos como inmunógenos no son viables para tratar todas las enfermedades infecciosas, y esto hace que existan vacunas diferentes. También aquí se están llevando a cabo diferentes experimentos para dar con una vacuna contra el coronavirus.

En la actualidad son más frecuentes las vacunas en las que se elige un antígeno del patógeno al que se trata de responder. Esto significa que hay que seleccionar de manera más precisa y tambiénque no necesariamente todas las vacunas que se están desarrollando contra el COVID-19 siguen el mismo camino.

Por otro lado, además de la presencia del antígeno, también hay que contar con la presencia de los adyuvantes, que son los compuestos que van a tratar de potenciar una respuesta más fuerte del combinado. Esto añade un factor más a la elección: la combinación entre antígeno y adyuvante. Obviamente, todo esto se traduce en algo con lo que no estamos contando en esta pandemia: tiempo

La aceleración del tiempo de desarrollo de una vacuna para el coronavirus

Todo lo que está ocurriendo alrededor de la pandemia de coronavirus parece de record. Dejando al margen el análisis de lo preparada que estaba la sociedad para algo así, un debate que habrá que afrontar una vez resuelto el problema médico, todo está ocurriendo a una velocidad vertiginosa.

Tras descubrirse, apenas se tardaron 15 días en secuenciar el virus. Apenas fueron necesarios 10 días para contar con test de diagnóstico fiables y en la actualidad, hay más de una cincuentena de proyectos candidatos a convertirse en la vacuna esperada. Estos proyectos se reparten por laboratorios de todo el mundo, también de nuestro país. Nunca antes se había visto algo igual.

Esta aceleración en el proceso tiene que ver con una situación anómala en la que se detecta la necesidad de una inmunización de grupo, algo que parece demasiado costoso en términos humanos como para asumir en pleno siglo XXI dejando seguir el curso de la infección.

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Es por ello que todos los procesos se han acelerado. Tanto es así que los ensayos clínicos en seres humanos ya están en marcha y China está probando dos diferentes vacunas. Esta fase generalmente tarda años en empezar y para descubrir la vacuna contra el coronavirus estamos hablando de unos pocos meses.

El problema es que, incluso acelerando todos los procesos, la fabricación de la vacuna contra el coronavirus y su posterior distribución siguen siendo una incógnita, empezando por el aspecto económico. La postura general es que fabricar una vacuna para el COVID-19 que no se encuentre al alcance de toda la población no tendría mucho sentido.

Sin embargo, incluso en este proceso de aceleración nunca antes visto en la historia de las vacunas, hay que tener en cuenta que los datos más optimistas hablan de cerca de un año para que la vacuna contra el COVID-19 se encuentre en disposición de ser administrada la población. Esto significa que el actual brote no sería el objetivo final, si no la prevención de futuros brotes.