Hipertensión: Qué es, síntomas, tratamientos y consejos

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Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) uno de cada cinco adultos tiene la tensión arterial elevada, sin embargo, la hipertensión es una enfermedad que puede pasar muy inadvertida para el conjunto de la sociedad, afectando sobre todo a la población con más de 40 años. Precisamente, con el objetivo de concienciar sobre la importancia de cuidar y atender a nuestra tensión arterial, cada 17 de mayo se celebra el Día Mundial de la Hipertensión. Hoy, también con ese mismo objetivo de concienciación, queremos hablar en detalle de la hipertensión arterial: ¿Qué es? ¿Cuáles son sus síntomas? ¿Y tratamiento? ¡Empezamos!

¿Qué es la hipertensión arterial?

Si bien una presión arterial normal es la que el corazón ejerce sobre las arterias para que estas conduzcan la sangre a todo el cuerpo, la hipertensión arterial es una enfermedad que se produce por el aumento de la fuerza de la presión que ejerce la sangre sobre las arterias, ya sea de forma continua o sostenida.

Es lo que de manera común llamamos «tener la tensión alta». Cuando sufrimos hipertensión la tendencia es que nuestras arterias sean menos elásticas y se endurezcan al tener que soportar una presión arterial alta de manera continua.

Es cierto que la hipertensión es un factor de riesgo para complicaciones de salud graves como trastornos coronarios, hemorragias, etc., pero detectada y tratada de manera correcta es una patología con la que se puede convivir perfectamente, eso sí, manteniendo control médico y los tratamientos adecuados.

Y es que, algo importante de señalar es que la hipertensión no da síntomas durante mucho tiempo y, sin tratamiento, puede dar lugar a diversas complicaciones tales como infarto de miocardio, daño renal y ocular o accidente cerebrovascular.

Es cierto que hay algunos síntomas indicativos, pero son muy genéricos, van desde dolores de cabeza, en la nuca, sensaciones de ahogo, etc. pudiendo ser muy diferentes en cada persona. Por ello, lo mejor, es medir de vez en cuando nuestra tensión arterial, esto es tan simple como solicitarlo en una farmacia o hacerlo cuando acudimos a nuestro médico.

¿Cuáles son los síntomas de la hipertensión?

Como ya hemos mencionado, la hipertensión arterial no produce síntomas y puede pasar inadvertida. Por ello es importante tener un control de la tensión arterial por el médico de cabecera y hacerse estudios frecuentes, en especial a partir de los 40 años y en caso de tener antecedentes familiares. Por ello, insistimos, más vale prevenir. Resulta fundamental realizar los chequeos oportunos y así poder detectar esta enfermedad a tiempo (si es que aparece).

En todo caso, entre los síntomas de la hipertensión podemos diferenciar algunos como:

  • Mareos o dolores de cabeza.
  • Visión borrosa.
  • Naúseas y vómitos.
  • Dolores en el pecho y dificultad de respirar.

El diagnóstico de la hipertensión se realiza mediante la medición con un esfigmomanómetro o tensiómetro, aunque en algunos casos son necesarias otras pruebas como el holter de presión arterial. Además, es imprescindible completar el estudio con un análisis de laboratorio y un electroencefalograma.

Los niveles máximos normales de presión arterial sistólica (máxima) están entre 120-129 mmHg, y las de diastólica (mínima) entre 80-84 mmHg. Cifras más bajas también pueden considerarse normales en caso de no provocar ningún síntoma.

¿Cuáles son las causas de la hipertensión?

Dentro de los factores en los que no puedes influir de manera directa están los genéticos, ya que si tus padres, o alguno de ellos, tiene hipertensión, tendrás más posibilidades de sufrirla que si no la tuviera. La edad es otro factor ya que a mayor edad mayor riesgo de aparición de hipertensión, y en general, los hombres tienen más riesgo de hipertensión que las mujeres hasta que éstas alcanzan la menopausia, momento en el que la tendencia se iguala.

Sin embargo hay otras causas de la hipertensión, y son realmente importantes, en las que sí puedes influir para tratar de no desarrollar este trastorno. La obesidad y el sobrepeso, se asocian a la hipertensión, no es seguro que la propia obesidad cause hipertensión, pero sí se sabe que cuanto más pesamos más riesgo de hipertensión sufrimos y que cuando perdemos ese peso la presión arterial tiende a regularse.

También existen multitud de sustancias que pueden influir también en el desarrollo de la hipertensión: el consumo de alcohol, drogas y estimulantes, e incluso algunos productos naturales como el regaliz pueden provocar subidas de tensión. El consumo constante de este tipo de productos puede generar un estado de presión arterial alta constante.

Y obviamente existen también algunas enfermedades que se relacionan con la aparición de la hipertensión, como las patologías vasculares o endocrinas.

Por ello, y a modo resumen, ten en cuenta que los siguientes factores pueden influir directamente en la hipertensión:

  • La cantidad de agua y de sal que tenemos en el cuerpo.
  • Nuestros niveles hormonales.
  • El estado de los riñones, sistema nervioso y vasos sanguíneos.

Existiendo además algunos factores de riesgo a tener en cuenta como:

  • La raza
  • La obesidad.
  • La diabetes.
  • Los antecedentes familiares.
  • El hecho de consumir alcohol en exceso.
  • Tener una dieta rica en sal.
  • Tener problemas de ansiedad y estrés.

Tipos de hipertensión

Teniendo en cuenta las causas de la hipertensión, distinguimos dos grandes grupos:

  • La mayoría de las veces no se identifica ninguna causa para esta afección, en este caso se denomina hipertensión esencial.
  • A la hipertensión ocasionada por una afección o algún medicamento se la llama hipertensión secundaria. Es el caso de la hipertensión ocasionada por una enfermedad renal crónica, la generada a raíz del embarazo, por hipertiroidismo, o debido alconsumo de anticonceptivos o fármacos para la migraña.

Hipertensión y embarazo

La hipertensión durante el embarazo puede darse de dos formas: como hipertensión crónica o hipertensión gestacional.

  • Hipertensión crónica: la tensión arterial es alta antes del embarazo o antes de las 20 semanas de gestación. Esta hipertensión crónica puede complicar entre el 1 – 5% de todos los embarazos.
  • Hipertensión gestacional: la hipertensión gestacional aparece después de las 20 semanas de gestación y, como su nombre indica, remite tras el parto, normalmente lo hace después de la sexta semana posparto. Este tipo de hipertensión aparece en el 5 o 10% de los embarazos y es más común en los embarazos multifetales.

Por ello, lo ideal es que la mujer conozca sus valores habituales antes de quedarse embarazada, pudiendo determinar si tiene tendencia a tensión baja o alta, y así valorar más rápidamente una posible afectación. Si la hipertensión se controla a tiempo en una embarazada no debería presentar complicaciones, sin embargo, de no controlarse puede provocar graves problemas como preeclampsia, producir un retraso en el crecimiento del feto, provocar un parto prematuro o desprendimiento de placenta.

¿Cuál es el tratamiento de la hipertensión?

Lo ideal es no desarrollar hipertensión. Si no la hemos desarrollado lo mejor que podemos plantearnos es llevar estilo de vida saludable, con estrategias que nos ayuden a que no aparezca, sobre todo si estamos dentro de los factores en los que no podemos influir. En este caso, cuando no se ha desarrollado aún, no se trata de llevar una vida espartana, pero sí de tener en cuenta las reglas básicas de una vida sana: deporte, buena alimentación, peso ajustado, etc.

Cuando ya nos han detectado hipertensión, lo más probable es que se nos plantee un tratamiento farmacológico que deberemos llevar a rajatabla. Ten en cuenta que este tratamiento siempre se acompañará con la recomendación de hábitos saludables en la alimentación, reduciendo productos como la sal que además puede dañar tu memoria, y con la práctica de deporte, al menos caminar.

Este tipo de tratamientos médicos y de hábitos saludables pueden llevarte no sólo a tener controlada la hipertensión, sino incluso a regular tu presión arterial y volver a situarla en parámetros normales.

hipertension arterial

Hipertensión y prevención

Como en muchas enfermedades, el mejor tratamiento para la hipertensión es la prevención. Por ello recomendamos:

  • Reducir el consumo de alcohol.
  • Dejar de fumar: ya que fumar aumenta le presión arterial y la frecuencia cardíaca.
  • Mantener una dieta cardiosaludable: reduce el consumo de sal y mantén en la dieta alimentos como legumbres, fruta, verdura, frutos secos y cereales. También se recomienda el aceite de oliva como grasa principal y aumentar la ingesta de aves y pescados por encima de las carnes rojas.
  • Hacer ejercicio moderado a diario. Puedes tomar nota de estos ejercicios para hacer en casa y mantenerse en forma.
  • Controlar tu peso.

Hipertensión y ejercicio

Sufrir hipertensión no es motivo para no practicar deporte. Al contrario, bien realizada, la práctica deportiva puede ayudar a las personas hipertensas.

Puede parecer contradictorio, pero es un hecho que elevar las pulsaciones cuando se sufre hipertensión, no es perjudicial. ¿Cómo es esto posible? A continuación te explicamos cómo hacerlo.

El ejercicio físico ayuda a ponerte en forma, reducir tus niveles de tensión arterial y también reduce los factores de riesgo que provocan enfermedades crónicas. Los niveles de presión arterial son más bajos en deportistas, ya que su cuerpo trabaja mejor que el de una persona que no practica ningún deporte. Esto no quiere decir que las personas hipertensas deban empezar a practicar ejercicios de alta intensidad. De hecho, deben hacerlo de una forma pautada. Está demostrado que un buen programa de ejercicio aeróbico permite reducir la presión arterial sistólica, de manera similar a muchos fármacos.

hipertension y ejercicio

Qué ejercicio hay que realizar si eres hipertenso y cómo realizarlo

La clave de un buen programa radica en estar bien asesorados por un especialista y que los ejercicios sean de una intensidad moderada y constante.

  • Caminar: lo recomendable para las personas con hipertensión que no sufran insuficiencia cardiaca es que realicen ejercicios de esfuerzo moderado como andar a buen ritmo, de tres a cinco días de la semana y en intervalos de media a una hora. Hay que tener en cuenta que los pacientes hipertensos deben tener controlada la hipertensión antes de comenzar  cualquier programa de ejercicio. Por eso siempre es importante consultar al médico de cabecera.
  • Nadar: además de caminar, otro ejercicio muy saludable puede ser nadar, por la ayuda a nivel articular (las articulaciones se ven resentidas con la edad en este tipo de personas). También  la marcha nórdica es muy recomendable, ya que solventa estas dolencias articulares y está demostrado que tiene un efecto muy beneficioso en el perfil lipídico, ya que se trabajan más miembros superiores.

Qué ejercicio no debes realizar si eres hipertenso

Los ejercicios isométricos o de levantamiento de pesas para trabajar la musculatura son poco recomendables para las personas hipertensas, ya que aumentan la llamada “poscarga cardiaca” y carece de otro tipo de efectos favorables.

Los ejercicios isométricos son los únicos que tienen contraindicaciones para los pacientes con hipertensión. Pero en cambio, para aquellos que tengan la tensión controlada, hay estudios que muestran que al combinar ejercicios de resistencia muscular y aeróbicos, se pierde peso de forma más inmediata, ya que el músculo consume calorías. Por esta razón, los ejercicios isométricos ya no tienen tan mala fama entre los cardiólogos, y se incluyen en las terapias de rehabilitación cardiaca de personas con insuficiencia cardíaca e hipertensión. Hay que recordar que son ejercicios ergonómicos, combinados y a baja intensidad.

En el caso de que se quiera aumentar la intensidad, lo mejor podría ser pedir una valoración de un especialista y una prueba de esfuerzo, de hecho es algo que actualmente ya se pide en algunos gimnasios a personas hipertensas que quieren ir a clases como la de spinning (Si eres cliente Aegon, recuerda consultar a tu entrenador personal a través de nuestra App Aegon Telemedicina).

Otros consejos durante el ejercicio

Entre otros consejos generales para pacientes hipertensos, se recomienda también tener muy en cuenta la hidratación durante el ejercicio, controlar los alimentos con sal antes de practicarlo, tomar siempre la medicación prescrita, utilizar un pulsómetro y no superar el rango de frecuencia cardíaca establecido según la franja de edad.

La intensidad a la que nos ejercitemos nunca debe ser excesiva, ya que está demostrado que no aporta beneficios, pero sí riesgos. Para personas hipertensas, lo más adecuado siempre es ejercitarse a una intensidad moderada-alta.

Hipertensión y alimentación

Un reciente estudio de la Universidad Libre de Ámsterdam ha demostrado que unos niveles bajos de vitamina D y vitamina K pueden incrementar el riesgo cardiovascular en general, ya que  aumentan la incidencia de hipertensión.

Se ha observado una mayor incidencia de niveles altos de presión arterial sistólica y diastólica en pacientes de entre 55 y 65 años que, de forma basal, no presentaban hipertensión al inicio del estudio. Por el contrario, debido a este déficit de vitaminas D y K, el 62% de los participantes del estudio, terminó desarrollando hipertensión arterial al cabo de seis años.

Se recomienda incluir estas vitaminas a través de una dieta variada y saludable, ya que la vitamina D ayuda al cuerpo a absorber el calcio y se encuentra mayoritariamente en pescados grasos (atún, salmón y caballa). Por otra parte, las hierbas (tanto frescas como secas), las coles de Bruselas, los espárragos, el repollo, el brócoli o especias como el curry o el pimentón, están entre las mejores fuentes de vitamina K, que se encarga de producir proteínas para la formación de huesos y tejidos o ayudar a coagular la sangre.

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Hipertensión y tratamiento

En caso de ser hipertenso es importante además tener un tratamiento antihipertensivo. Existen varios medicamentos englobados dentro de varios grupos. En ocasiones el efecto tarda en reflejarse en los resultados, por lo que es necesario esperar antes de plantear un cambio en la medicación.

📍 Consulta nuestro cuadro médico para acceder a un especialista.

Los pacientes que mantienen un tratamiento antihipertensivo deben tener en cuenta los siguientes consejos:

  • El tratamiento farmacológico siempre ha de estar acompañado por un estilo de vida cardiosaludable.
  • No dejes nunca de tomar la medicación aunque tus niveles de presión arterial se hayan normalizado.
  • Si ves que el tratamiento no obtiene los resultados esperados, consulta con tu médico. A veces es necesario asociar varios medicamentos para el control de la presión arterial.
  • Cumplir estrictamente el tratamiento y horarios de ingesta de los medicamentos.
  • Vigila el resto de factores de riesgo.

Si eres hipertenso y cumples con estas indicaciones, tu calidad de vida puede ser muy buena. En caso de no padecer de hipertensión, también recomendamos es estilo cardiosaludable. Porque el prevenir o controlar la hipertensión depende de ti. Si quieres ampliar esta información accede a estas preguntas y respuestas sobre la hipertensión que resume la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su web.