Segunda ola del coronavirus: características y diferencias

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La llegada del otoño, época más propensa para los virus respiratorios, sin tiempo suficiente aún para la implementación de una vacuna, unido a lo que ocurrió hace un siglo con la llamada “gripe española” llevó a que muchos expertos señalaran desde hace meses el riesgo de una segunda ola de coronavirus.

Aunque cada vez tengamos más información sobre el comportamiento de este nuevo coronavirus lo cierto es que siguen existiendo muchos interrogantes sobre que ocurrirá. Desconocemos su posible evolución, cómo sería su incidencia y si habrá diferencias en su comportamiento en el tiempo con respecto al inicio de la pandemia.

Segunda ola de coronavirus u ola única

El primer gran debate es si se puede usar el concepto de segunda ola, propio de cuando se controla un virus y este vuelve a incidir de forma importante a la población.

Para la Organización Mundial de la Salud (OMS) el nuevo coronavirus SARS-CoV-2 se sigue comportando como una gran ola, pudiendo subir o bajar la incidencia, pero no controlándose. Esto, por ejemplo, es lo que ocurre especialmente en buena parte de América, pero también en otras regiones de África e incluso Asia (como la India).

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Regionalmente hay diferencias. La mayoría de los países de Europa Occidental lograron no solo frenar la curva, sino reducir de forma importante su incidencia a finales de primavera. Por ello, el repunte importante que comenzó este mes de agosto ya en muchos países, como España, algunos expertos lo consideran como segunda ola de coronavirus.

Antecedentes: la gripe española

El concepto de segunda ola tiene como antecedente claro lo que sucedió con la gripe española entre 1918 y 1920.

En este caso tras una primera ola en mayo-junio de 1918 y haber remitido durante el verano se produjo un rebrote muy fuerte en el otoño de 1918, una segunda ola, que fue notablemente más grave y letal que la primera.

Tras remitir de nuevo incluso hubo una tercera ola, ya menos grave que la segunda, en el arranque de la primavera de 1919. Posiblemente esa menor incidencia se produjo porque buena parte de la población ya estaba inmunizada. En 1920 el virus desapareció en todo el mundo.

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El problema de un virus no estacional

En el caso de este antecedente más cercano y del que disponemos datos si hay una diferencia muy importante: el virus de la gripe española, del tipo de la gripe A, si tenía un componente estacional, algo que no tiene el del nuevo coronavirus.

Por ello, muchos expertos tienden a diferenciar lo que está ocurriendo de una segunda ola de coronavirus.

No se trata de descensos estacionales por menor incidencia del virus, sino porque otras razones, esencialmente el aumento de los contactos, provoca un avance sostenido en los casos y conlleva que de nuevo se forme una curva epidemiológica comparable a la que vimos hace unos meses.

💡 Conoce a través de este artículo las diferencias entre SARS, gripe aviar y cororonavirus.

Características y diferencias

Así, ya sea una segunda ola de coronavirus o un repunte de casos, lo que tenemos claro es que el descenso de incidencias vino ligada a las medidas de distanciamiento social e higiene (uso de mascarilla y geles hidroalcoholicos) y no a la evolución natural del virus, por lo que toda vuelta a la normalidad genera un riesgo de contagios.

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Esto no significa que nos vayamos a encontrar con una situación igual a la de marzo o abril ya que el mayor conocimiento sobre el comportamiento del virus y de los medios para combatirlo genera, como se está viendo, diferencias importantes.

Un cambio fundamental para combatir una segunda ola de coronavirus es el importante incremento de la capacidad diagnóstica que permite controlar brotes puntuales o áreas geográficas de incidencia mejor y con ello reducir uno de los grandes problemas: el posible colapso del sistema sanitario.

Este mayor número de pruebas PCR se traduce de momento en menos hospitalizaciones y pacientes más jóvenes cuya capacidad de contagio es igual de alta, pero su incidencia médica es inferior.

Por todo ello el control del virus es fundamental para intentar compaginar actividades económicas, sociales y educativas mientras se mantenga la incidencia de la COVID-19 y el mayor riesgo es el descontrol que se produce cuando hay transmisión comunitaria.

💡 Aquí repasamos algunas recomendaciones para evitar el contagio por coronavirus ante la necesidad de acudir a zonas de riesgo.

¿Hasta cuándo?

La inmunidad colectiva, la conocida como inmunidad de rebaño, es la clave para evitar una segunda ola o rebrotes siguientes. Teniendo en cuenta que según el estudio nacional de seroprevalencia realizado por el Ministerio de Sanidad solo un 5,2% de la población española tiene anticuerpos. Por todo ello, estamos muy lejos de conseguirlo de forma natural.

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Aunque estos rebrotes eleven estos porcentajes, las lógicas medidas contra su expansión, siempre que sean efectivas, conllevará que no suba de forma importante.

Por tanto, para muchos expertos se conseguirá la llamada inmunidad de rebaño en 2021 y siempre que las vacunas que actualmente se están desarrollando sean efectivas y se apliquen a gran escala.

Mientras tanto, si queremos frenar una segunda ola de coronavirus depende en buena parte de nosotros: uso de mascarilla, higiene en las manos, distancia social y cuarentena estricta en caso contagio siguen siendo más fundamental que nunca.