Volver

¿Qué es la risperidona?

Mujer con ansiedad

La risperidona es uno de los antipsicóticos más utilizados en salud mental y puede formar parte del tratamiento de problemas muy diferentes, desde la esquizofrenia hasta determinados episodios de manía o situaciones concretas de agresividad asociadas a algunas enfermedades.

Precisamente por la variedad de contextos en los que se emplea, es importante entender bien para qué sirve, qué efectos secundarios puede provocar y qué precauciones requiere, especialmente en personas mayores. Aunque puede producir somnolencia o sedación, no es un tranquilizante ni un ansiolítico y siempre debe utilizarse bajo prescripción y seguimiento médico.

Antes de entrar en detalle, conviene tener claras algunas ideas:

  • La risperidona es un antipsicótico de segunda generación, también llamado antipsicótico atípico.
  • Se utiliza en enfermedades como la esquizofrenia y algunos episodios maníacos, pero también tiene indicaciones muy concretas y limitadas en el tiempo para determinados casos de agresividad.
  • Algunos de sus efectos secundarios más importantes afectan al movimiento, el metabolismo y los niveles de prolactina.
  • En personas mayores con demencia requiere una valoración especialmente cuidadosa por el mayor riesgo de efectos adversos graves.
  • No debe iniciarse, ajustarse ni suspenderse por cuenta propia.
  • El tratamiento debe revisarse de forma periódica para encontrar el equilibrio entre beneficio clínico y efectos secundarios.

¿Qué es la risperidona?

La risperidona es un antipsicótico de segunda generación, también conocido como antipsicótico atípico. Su mecanismo principal consiste en bloquear determinados receptores cerebrales, especialmente los receptores de dopamina D2 y de serotonina 5-HT2A. Esta acción contribuye a reducir algunos de los síntomas asociados a determinados trastornos psicóticos y del estado de ánimo.

Está disponible en distintas presentaciones, entre ellas comprimidos, solución oral y formulaciones inyectables de liberación prolongada, que permiten espaciar las administraciones. En todos los casos se trata de un medicamento sujeto a prescripción y que requiere seguimiento médico.

Conviene aclarar desde el principio que la risperidona no es un tranquilizante ni un ansiolítico. Puede producir sedación en algunas personas, pero ese efecto no define su función terapéutica.

¿Para qué sirve la risperidona?

Una de sus principales indicaciones es el tratamiento de la esquizofrenia, tanto durante las fases agudas como en el mantenimiento posterior para reducir el riesgo de recaídas. También está indicada en episodios maníacos de intensidad moderada a grave asociados al trastorno bipolar. Si quieres entender mejor el contexto en el que se emplean este tipo de tratamientos, puede ayudarte esta guía sobre los trastornos mentales graves.

La risperidona también tiene indicaciones muy concretas y limitadas en el tiempo para determinados problemas de conducta. Una de ellas es el tratamiento a corto plazo de la agresividad persistente en personas con demencia de tipo Alzheimer de moderada a grave, cuando las medidas no farmacológicas no han funcionado y existe riesgo de daño para la propia persona o para quienes la rodean.

También puede utilizarse de forma sintomática y temporal en algunos trastornos de conducta en niños a partir de 5 años y adolescentes con funcionamiento intelectual por debajo de la media, siempre dentro de un programa terapéutico más amplio que incluya medidas psicosociales y educativas.

En estos últimos casos, la duración del tratamiento debe ser limitada y revisarse de forma periódica.

Efectos secundarios de la risperidona

Los efectos secundarios de la risperidona pueden variar en función de la dosis, la duración del tratamiento y las características de cada persona. Entre los más frecuentes se encuentran la somnolencia, el cansancio, el mareo, el dolor de cabeza y el estreñimiento.

También pueden aparecer los llamados síntomas extrapiramidales, como temblor, rigidez, lentitud de movimientos o acatisia, una sensación de inquietud interna que dificulta permanecer quieto. Estos efectos pueden depender de la dosis y deben comentarse con el médico para valorar si es necesario realizar algún ajuste.

Otro aspecto importante es el aumento de peso y la posibilidad de cambios metabólicos, como alteraciones en la glucosa o en los niveles de lípidos. Por este motivo, durante el tratamiento puede ser necesario realizar controles periódicos del peso y determinadas analíticas.

La risperidona también puede elevar los niveles de prolactina, una hormona que, cuando aumenta de forma significativa, puede provocar alteraciones menstruales, secreción mamaria, disminución de la libido o disfunción sexual.

En algunas personas puede aparecer además hipotensión ortostática, es decir, una bajada de la tensión al ponerse de pie que puede provocar mareo o inestabilidad.

A largo plazo existe riesgo de discinesia tardía, caracterizada por movimientos involuntarios que pueden afectar especialmente a la cara, la lengua o las extremidades. También existe un efecto poco frecuente pero grave, el síndrome neuroléptico maligno, que puede cursar con fiebre alta, rigidez muscular intensa, alteraciones del nivel de conciencia y otros síntomas generales, y que requiere atención médica urgente.

Risperidona en personas mayores

Las personas mayores pueden ser más sensibles a algunos efectos de la risperidona, especialmente a la sedación, la hipotensión y los síntomas extrapiramidales. Esto puede aumentar el riesgo de mareos, inestabilidad y caídas.

Además, existe una advertencia importante en personas mayores con demencia. El uso de antipsicóticos en este grupo se ha asociado con un aumento del riesgo de eventos cerebrovasculares y de mortalidad, por lo que la decisión de utilizar risperidona debe realizarse tras una valoración individual de los posibles beneficios y riesgos.

Antes de iniciar el tratamiento, el médico debe tener en cuenta los factores de riesgo cardiovascular y cerebrovascular de la persona. Durante el tratamiento, pacientes y cuidadores deben estar atentos a posibles señales de alarma, como debilidad o entumecimiento repentino de la cara, los brazos o las piernas, dificultad para hablar, alteraciones visuales o pérdida brusca de coordinación.

También es importante precisar que esta indicación se limita a la demencia de tipo Alzheimer en las condiciones autorizadas. La risperidona no debe utilizarse de forma generalizada para tratar alteraciones de conducta asociadas a cualquier tipo de demencia.

Medicamentos para el alzhéimer con agresividad

Cuando aparece agresividad en una persona con alzhéimer, el primer paso no suele ser iniciar directamente un tratamiento antipsicótico. Antes es importante intentar identificar posibles causas que puedan estar provocando o empeorando la conducta, como dolor, infecciones, estreñimiento, cambios en el entorno o efectos secundarios de otros medicamentos.

También deben aplicarse medidas no farmacológicas, como mantener rutinas estables, reducir estímulos innecesarios, adaptar la forma de comunicación y favorecer un entorno predecible y seguro.

Solo cuando estas estrategias resultan insuficientes y existe un riesgo real de daño puede valorarse el tratamiento farmacológico. La risperidona cuenta con una indicación específica para determinados pacientes con demencia de tipo Alzheimer y agresividad persistente, pero debe utilizarse como complemento de las medidas no farmacológicas, con la dosis eficaz más baja y durante el menor tiempo posible dentro de los límites establecidos.

El tratamiento requiere además reevaluaciones frecuentes, ya que mantenerlo más tiempo del necesario puede aumentar el riesgo de efectos adversos.

Precauciones y contraindicaciones

La risperidona está contraindicada en personas con hipersensibilidad al principio activo o a alguno de sus componentes. También requiere especial precaución en pacientes con determinadas enfermedades cardiovasculares, alteraciones del ritmo cardiaco, epilepsia, diabetes, enfermedad de Parkinson, demencia por cuerpos de Lewy o problemas renales o hepáticos.

No debe modificarse la dosis ni interrumpirse el tratamiento por cuenta propia. Cuando sea necesario retirarla, el médico decidirá cómo hacerlo en función de la situación clínica y del tiempo que lleve utilizándose.

La risperidona puede aumentar los efectos sedantes del alcohol y de otros medicamentos depresores del sistema nervioso central. También puede afectar a la capacidad para conducir o manejar maquinaria, especialmente al inicio del tratamiento o después de cambios de dosis.

En caso de embarazo, lactancia o planificación de un embarazo, es importante informar al médico para valorar de forma individual los posibles riesgos y beneficios del tratamiento.

Risperidona: un tratamiento que requiere seguimiento

La risperidona puede ser un tratamiento eficaz para determinados trastornos cuando se utiliza con una indicación adecuada y seguimiento médico. Su utilidad no depende solo de reducir determinados síntomas, sino también de encontrar una dosis que proporcione beneficio con el menor impacto posible sobre la calidad de vida.

Conocer sus posibles efectos secundarios ayuda a detectarlos antes y a comentarlos con el profesional sanitario. Cambios de peso, alteraciones del movimiento, somnolencia intensa, mareos o síntomas relacionados con la prolactina no deben ignorarse si aparecen durante el tratamiento.

El objetivo no es simplemente tomar el medicamento, sino revisar periódicamente cómo está funcionando, valorar sus beneficios y ajustar el tratamiento cuando sea necesario. La risperidona no debe modificarse ni suspenderse sin indicación médica, pero un buen seguimiento permite adaptar la pauta a las necesidades de cada persona.

Preguntas frecuentes sobre la risperidona

¿Para qué sirve la risperidona?

La risperidona se utiliza para tratar trastornos como la esquizofrenia, determinados episodios maníacos asociados al trastorno bipolar y algunos problemas concretos de conducta. También puede emplearse en situaciones específicas de agresividad persistente asociada a la enfermedad de Alzheimer, siempre bajo supervisión médica.

¿La risperidona es un tranquilizante o un ansiolítico?

No, la risperidona es un antipsicótico de segunda generación, no un ansiolítico ni un tranquilizante. Aunque puede producir somnolencia o sedación en algunas personas, su función principal no es tratar la ansiedad ni inducir relajación.

¿Cuáles son los efectos secundarios más frecuentes de la risperidona?

Los efectos secundarios más habituales incluyen somnolencia, cansancio, mareo, estreñimiento y aumento de peso. También pueden aparecer síntomas relacionados con el movimiento, alteraciones metabólicas o elevación de los niveles de prolactina.

¿La risperidona puede provocar aumento de peso?

Sí, el aumento de peso es uno de los efectos secundarios que pueden aparecer durante el tratamiento con risperidona. Por este motivo, suele recomendarse realizar un seguimiento periódico del peso y de determinados parámetros metabólicos.

¿Es segura la risperidona en personas mayores con demencia?

Su uso en personas mayores con demencia requiere una valoración muy cuidadosa de beneficios y riesgos. En este grupo se ha observado un mayor riesgo de eventos cerebrovasculares y otros efectos adversos graves, por lo que debe utilizarse solo cuando esté claramente indicado.

¿Se puede dejar de tomar risperidona de forma repentina?

No, la risperidona no debe suspenderse ni modificarse sin indicación médica. Cualquier cambio en la dosis o retirada del tratamiento debe realizarse bajo supervisión profesional y de forma individualizada.

Etiquetas:
Asier Larruscain
Psicólogo sanitario

Soy graduado en Psicología y habilitado como Psicólogo General Sanitario. He ampliado mi formación con un Máster en Tratamiento de los Trastornos de Ansiedad y Estrés, además de Terapia Gestalt. Desarrollo mi actividad clínica en el ámbito de la práctica privada, tanto en modalidad presencial como online, trabajando con personas que buscan mejorar su bienestar emocional y afrontar dificultades psicológicas desde un enfoque práctico y basado en la evidencia. Nº de colegiado: GZ02921.

¿Te ha parecido interesante este artículo? ¡Compártelo en redes sociales con tu familia y amigos!