El síndrome de la cabaña durante el coronavirus: ¿qué es y cómo nos está afectando?

sindrome de la cabaña
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El desconfinamiento paulatino y gradual ha sido un soplo de aire fresco para muchos españoles. Y es que tras varias semanas encerrados en nuestras casas bajo estrictas restricciones de movimiento, hemos empezado a retomar cierta normalidad, pasear, hacer deporte o sentarnos en una terraza con amigos (hasta un máximo de 10 en Fase I) ya es una realidad. Sin embargo, este momento de «desescalada» se está viviendo de formas muy distinta. El hecho de volver a pisar las calles y cruzarnos con cierta afluencia de gente, puede generar ansiedad en algunos casos. A esta situación se le conoce como el síndrome de la cabaña o de la cueva.

El síndrome de la cabaña es un estado en el cual las personas, tras mucho tiempo confinados por obligación, se encuentran con dificultades para retomar su vida normal antes del encierro.

Algunas claves para adaptarnos a las nuevas rutinas sociales tras el confinamiento y superar de forma natural este «choque» son:

  • Aceptar las rutinas derivadas del confinamiento y adaptar las viejas costumbres a la nueva normalidad es fundamental durante el desconfinamiento.
  • Recuperar la actividad social de manera gradual y mantener las medidas de higiene recomendadas será clave para una vuelta exitosa a la rutina.
  • Llevar una dieta equilibrada fortalecerá nuestras defensas y nos ayudará a sentirnos con la energía necesaria para disfrutar del tiempo al aire libre.

¿Qué es el síndrome de la cabaña?

El síndrome de la cabaña, junto a otros trastornos como la agorafobia o la ansiedad en entornos abiertos o multitudes, la hipocondría y los trastornos obsesivos compulsivos relacionados con la higiene y la limpieza, puede dificultar la adaptación de las personas a las nuevas rutinas de la sociedad consecuencia del coronavirus.  

«Para una persona que padece algún tipo de trastorno de ansiedad relacionado con el temor al confinamiento, con las enfermedades o la higiene, esta situación pone su estado al límite y es fundamental que sean tratados por un profesional. No se trata de una patología. Es  un estado anímico y emocional que identifica su hogar con seguridad», asegura Alvar Ocano, gerente médico de Aegon.

No obstante, personas sin patologías previas se están enfrentando estos días al temor de volver a salir a la calle por miedo al contagio o simplemente por la ansiedad que le genera volver a una rutina similar a la de antes del confinamiento. En este sentido, hay varios factores que operan para que todos sintamos un cierto temor, como es la sobreexposición a las noticias negativas, conocer a afectados o víctimas, o personas que han pasado esta situación en soledad; situaciones más más nocivas aun en personas con predisposición a la ansiedad o la agorafobia.

Si quieres ampliar información sobre cuáles son los síntomas de la ansiedad y cómo combatirla, no te pierdas nuestro artículo «¿Cómo saber si sufro ansiedad?«

¿Cómo debemos enfrentarnos al desconfinamiento y a la nueva normalidad derivada de la pandemia?

Desde Aegon repasamos las claves para adaptarnos a las nuevas rutinas sociales tras el confinamiento. 

1. No temer a las nuevas rutinas

Las semanas de confinamiento nos han forzado a crear nuevas rutinas adaptadas a las restricciones de espacio y de entorno social. Desde cenas por videollamadas, deporte en casa, cocina y pintura, teletrabajo y el ya conocido como «telecolegio», la vida de las personas durante los últimos meses se ha visto limitada a su entorno más directo.

El confinamiento nos ha obligado a crear nuevos hábitos para entretenernos, para concentrarnos y para ser productivos que difieren bastante de aquellos a los que la mayoría está acostumbrado. Al enfrentarnos desconfinamiento paulatino, será posible combinar las rutinas a las que nos habíamos acostumbrado durante la cuarentena con las nuevas rutinas que iremos adquiriendo a medida que retornemos a esta nueva normalidad.  

Desde Aegon aconsejamos retomar de manera gradual las rutinas que solíamos tener antes del confinamiento, como es el deporte, los paseos, compras o las visitas regulares al médico. Si bien estas actividades tendrán la esencia de nuestra vida antes del coronavirus, tras varias semanas de confinamiento parecerán parte de una nueva realidad caracterizada por más medidas de precaución e higiene y un espacio social más amplio.

Aquellos hábitos o rutinas que considerábamos esenciales antes del confinamiento volverán a nosotros poco a poco y con aspectos diferentes. Esa vuelta no debe generarnos miedo o ansiedad, porque si tomamos las medidas oportunas, como el distanciamiento social, utilizar guantes y mascarillas o respetar los horarios, no habrá nada que nos impida adquirir las viejas costumbres en una nueva vida.

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2. Recuperar gradualmente la actividad social 

El síndrome de la cabaña puede hacerse muy palpable en el aspecto social. La necesidad de retomar las relaciones sociales previas al confinamiento puede generar ansiedad en muchas personas, especialmente entre los más jóvenes y entre aquellos que han vivido este encierro en soledad.

En estos casos, no debemos forzar la situación si no nos vemos preparados. «Tras semanas confinamos, muchas personas pueden sentir un poco de ansiedad y miedo al contacto físico o al contagio, e incluso temor por encontrarse cerca de mucha gente y en espacios abiertos al público», apunta Alvar Ocano. «En estos casos, es fundamental que la persona recupere poco a poco su actividad social y no se enfrente a grandes grupos de personas si no se siente completamente preparado. Eso sí, se deberán realizar esfuerzos para que ese estado no se convierta en un trastorno o en alguna fobia que requiera de atención profesional». 

sindrome cabaña

Desde Aegon aconsejamos no tener prisa por recuperar las reuniones sociales que teníamos antes de la cuarentena. Durante el confinamiento hemos perdido la capacidad de mantener nuestra actividad social en el sentido físico, pero no en el sentido puramente social, sino todo lo contrario.

A lo largo de las semanas, muchas personas han buscado alternativas a las típicas reuniones en bares y terrazas y han optado por soluciones como las videollamadas grupales para seguir disfrutando del tiempo con amigos de forma diferente. Esto ha paliado levemente las ganas de salir a la calle pero estas actividades llegarán tarde o temprano.

Lo importante es ser conscientes de las medidas de prevención y de la responsabilidad que cada persona tiene para que podamos retomar la nueva vida lo antes posible. Además, para evitar la sensación de ansiedad es muy recomendable hacer planes sociales a futuro, de cara a reducir la carga psicológica de estar separado de la sociedad. Hay que dar tiempo a nuestro tempo. 

3. Mantener una dieta equilibrada

Entre otras claves para enfrentarnos al desconfinamiento se encuentra la alimentación. Durante la cuarentena, las rutinas de alimentación se han visto trastornadas, debido en gran parte al aburrimiento y a la ansiedad provocada por tantos días de encierro. La vuelta a la actividad, tanto deportiva como social, debe ir de la mano con una dieta sana y equilibrada que nos proporcione la energía suficiente para manteneros activos durante el día y fortalecer nuestro sistema inmunológico

Desde Aegon recomendamos:

  • Reducir el consumo de alimentos ricos en grasas.
  • Hacer ejercicio por las mañanas en vez de por la noche para evitar agitarnos demasiado y alternar nuestros ciclos de sueño.
  • Ingerir alimentos ricos en vitaminas, sobre todo la vitamina D, pues nuestros niveles podrían haber disminuido como consecuencia del confinamiento y de la reducida exposición a la luz solar.  

4. Respetar las medidas de higiene recomendadas

El aspecto de la higiene y la prevención es fundamental a la hora de superar el síndrome de la cabaña y avanzar con seguridad hacia la desescalada. El desconfinamiento paulatino favorece la adquisición de las rutinas de higiene y prevención del contagio que hemos aprendido a lo largo de las semanas de cuarentena.

El uso de mascarillas en el transporte público, el lavado de manos frecuente, evitar tocarse la cara o los ojos con las manos y toser o estornudar en el codo en caso de no contar con mascarillas se han convertido en prácticas muy recomendadas que tendremos que aplicar cuando podamos asistir a reuniones de varias personas. 

Sin duda, esta pandemia ha transformado las costumbres de las personas, tanto en materia de relaciones sociales como de higiene y protección sanitaria. Tras varias semanas de confinamiento, hemos sido capaces de adquirir estos nuevos hábitos y estar preparados para adaptarlos a la nueva normalidad social, dejando atrás el síndrome de la cabaña.

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