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Hernia discal: síntomas, causas y tratamiento

Mujer con dolor en la zona lumbar asociado a hernia discal

Una hernia discal se produce cuando parte de un disco intervertebral se desplaza o sale hacia fuera y puede presionar los nervios cercanos. Puede causar dolor de espalda o cuello, hormigueo, debilidad o pérdida de sensibilidad. El tratamiento dependerá de la zona afectada, la intensidad de los síntomas y la valoración médica. 

¿Qué es una hernia discal? 

Para entender qué es una hernia discal, primero hay que conocer cómo funciona la columna vertebral. La columna está formada por vértebras y, entre ellas, existen unos discos que actúan como amortiguadores. 

Cada disco tiene una parte externa más resistente y una zona interna de textura más blanda. Cuando el disco se desplaza o parte de su contenido sale hacia fuera, puede presionar los nervios cercanos. A esto se le llama hernia discal. 

La presión sobre los nervios puede producir dolor, hormigueo, pérdida de fuerza o sensibilidad en distintas zonas del cuerpo. La intensidad varía mucho entre personas, algunas tienen molestias leves y otras presentan síntomas que afectan a su vida diaria. 

Según explica el Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares (NINDS), una hernia discal puede aparecer por desgaste progresivo o por una lesión concreta. En algunos casos, los síntomas mejoran con el tiempo y tratamiento conservador, mientras que otras personas necesitan intervenciones más específicas. 

Tipos de hernia discal 

Las hernias discales pueden clasificarse según la zona de la columna donde aparecen. Su localización influye en los síntomas y en el tratamiento. Las regiones más afectadas suelen ser la parte lumbar y la cervical. 

Hernia discal lumbar y cervical 

La hernia discal lumbar aparece en la zona baja de la espalda y es una de las más frecuentes. Suele afectar a los discos situados entre las últimas vértebras lumbares y el inicio del sacro. 

La hernia discal L5-S1 es uno de los casos más habituales. Se produce entre la quinta vértebra lumbar y la primera vértebra sacra. Debido a su localización, puede provocar dolor lumbar y síntomas que bajan por glúteos y piernas. 

La hernia cervical afecta a la zona del cuello y puede provocar dolor cervical, molestias en hombros o irradiación hacia brazos y manos. 

La Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos (MedlinePlus) explica que la localización de la hernia influye directamente en los síntomas y en la evolución del paciente. 

Síntomas de una hernia discal 

Los síntomas pueden ser muy diferentes. Algunas personas apenas presentan molestias, mientras que otras tienen dolor intenso o limitaciones importantes. 

Los principales signos incluyen: 

  • Dolor localizado en cuello o espalda.  
  • Dolor que se extiende hacia brazos o piernas.  
  • Sensación de hormigueo.  
  • Debilidad muscular.  
  • Entumecimiento.  
  • Dificultad para ciertos movimientos.  

Los síntomas graves de la hernia discal suelen aparecer cuando existe una compresión nerviosa importante. Algunas señales de alerta pueden incluir: 

  • Pérdida de fuerza progresiva.  
  • Problemas para caminar.  
  • Alteraciones en el control de esfínteres.  
  • Pérdida de sensibilidad en determinadas zonas.  

Según el Servicio Nacional de Salud del Reino Unido (NHS), estos síntomas requieren valoración médica rápida. 

También es habitual que el dolor empeore al toser, estornudar o permanecer sentado durante mucho tiempo. 

Causas y factores de riesgo de la hernia discal 

La hernia discal no suele tener una única causa. Normalmente aparece por la combinación de diferentes factores. 

El envejecimiento es una de las causas principales. Con el paso de los años, los discos pierden agua y elasticidad, lo que aumenta el riesgo de desgaste y rotura. 

Otros factores relacionados son: 

  • Levantar peso con mala postura.  
  • Movimientos repetitivos.  
  • Sobrepeso.  
  • Sedentarismo.  
  • Falta de ejercicio.  
  • Tabaquismo.  
  • Trabajos físicamente exigentes.  
  • Antecedentes familiares.  

Según la Mayo Clinic, el exceso de peso aumenta la presión sobre la columna y puede favorecer la aparición de lesiones. Además, algunas lesiones o movimientos bruscos pueden desencadenar una hernia de forma repentina. 

En algunos casos, el organismo puede reabsorber parte del material desplazado y los síntomas mejorar con el tiempo. Esto no significa que el disco vuelva necesariamente a su estado anterior, pero sí que algunas personas experimentan una reducción importante del dolor. 

Infografía explicativa de la hernia discal con causas, riesgos y complicaciones

¿Cómo se diagnostica una hernia discal? 

El diagnóstico comienza con una entrevista médica y una exploración física. El especialista suele preguntar: 

  • Dónde aparece el dolor.  
  • Desde cuándo existe.  
  • Qué movimientos lo empeoran.  
  • Si existe hormigueo o pérdida de fuerza.  

Después se realizan pruebas físicas para comprobar sensibilidad, reflejos y movilidad. Cuando es necesario, pueden solicitarse pruebas de imagen: 

  • Radiografía.  
  • Resonancia magnética.  
  • Tomografía computarizada.  
  • Electromiografía.  

La resonancia magnética suele ser una de las pruebas más utilizadas porque permite observar tejidos blandos, nervios y discos. 

La Sociedad Española de Columna Vertebral destaca que las pruebas deben interpretarse junto a los síntomas, ya que algunas personas presentan hernias sin dolor. 

Tratamiento para la hernia discal 

En muchos casos, el tratamiento se comienza con medidas conservadoras: 

  • Reposo relativo.  
  • Antiinflamatorios.  
  • Analgésicos.  
  • Fisioterapia.  
  • Ejercicio adaptado.  
  • Aplicación de frío o calor cuando esté indicado. 

La fisioterapia puede ayudar a mejorar la movilidad, fortalecer la musculatura y adaptar los ejercicios a cada caso. Es importante evitar actividades que aumenten el dolor o impliquen impacto, movimientos bruscos o sobrecarga sin supervisión profesional.  

Cuando el dolor persiste pueden utilizarse infiltraciones u otros tratamientos específicos. La cirugía suele reservarse para determinadas situaciones: 

  • Dolor muy intenso que no mejora con tratamiento conservador. 
  • Déficit neurológico.  
  • Pérdida importante de fuerza.  
  • Compresión nerviosa grave.   

Qué puede cubrir un seguro médico en una hernia discal 

En un proceso relacionado con una hernia discal, un seguro médico puede facilitar el acceso a consultas con especialistas, pruebas diagnósticas, fisioterapia, rehabilitación o determinados tratamientos, siempre según las condiciones de la póliza contratada

Antes de iniciar un tratamiento, conviene revisar aspectos como las coberturas incluidas, los periodos de carencia, los límites de sesiones de rehabilitación y las condiciones aplicables a pruebas o intervenciones quirúrgicas. Esta revisión ayuda a planificar mejor el proceso asistencial y evitar dudas durante el tratamiento. 

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¿Cómo prevenir una hernia discal? 

No siempre es posible evitar una hernia discal, pero sí existen hábitos que ayudan a reducir el riesgo. 

Algunas recomendaciones son: 

  • Mantener un peso saludable.  
  • Realizar actividad física regular.  
  • Fortalecer la musculatura abdominal y lumbar.  
  • Evitar el sedentarismo.  
  • Cuidar la postura.  
  • Levantar objetos flexionando las piernas.  
  • Evitar cargar peso excesivo.  

También es importante realizar pausas si se permanece muchas horas sentado. Una buena higiene postural en el trabajo y durante las actividades diarias puede ayudar a reducir la presión sobre la columna. 

Conclusión 

La hernia discal es una lesión frecuente que puede causar dolor y afectar a la movilidad y calidad de vida.  

Detectar los síntomas a tiempo y recibir un diagnóstico adecuado ayuda a iniciar el tratamiento más adecuado para cada caso. Adoptar hábitos saludables, mantenerse activo y acudir a un profesional ante síntomas persistentes puede marcar una diferencia importante en la evolución y recuperación.

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