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Pólipos en el Útero (Endometriales)

Mujer preocupada por síntomas de pólipo endometrial buscando información de salud en su portátil

Los pólipos en el útero, también conocidos como pólipos endometriales, son una alteración ginecológica frecuente que puede aparecer en mujeres de distintas edades. 

Aunque en muchos casos no producen molestias, algunas mujeres experimentan sangrados irregulares, dificultades para lograr un embarazo o problemas durante la gestación. 

Conocer sus síntomas, causas y tratamientos ayuda a detectarlos a tiempo y a tomar las decisiones más adecuadas junto al especialista, por eso, desde Aegon, a continuación, te hablamos de ellos.

¿Qué es un pólipo endometrial?

Un pólipo endometrial es un crecimiento anormal del tejido que recubre el interior del útero, conocido como endometrio. 

Este tejido puede formar una pequeña masa que sobresale hacia el interior de la cavidad uterina. Los pólipos pueden ser redondos u ovalados, tener un tamaño de pocos milímetros o alcanzar varios centímetros y estar unidos al útero mediante una base ancha o un pequeño tallo.

En la mayoría de los casos son benignos, es decir, no son cáncer. 

Sin embargo, es importante que sean valorados por un ginecólogo para confirmar su naturaleza y decidir si necesitan tratamiento o seguimiento.

Los pólipos en el útero pueden aparecer de forma aislada o existir varios al mismo tiempo. 

Algunas mujeres los descubren durante una revisión ginecológica rutinaria porque no producen síntomas, mientras que otras consultan por alteraciones en la menstruación o problemas para quedarse embarazadas.

Aunque cualquier mujer puede desarrollar un pólipo endometrial, son más frecuentes entre los 40 y los 50 años, especialmente durante la etapa previa a la menopausia. Aun así, también pueden diagnosticarse en mujeres jóvenes.

Los pólipos endometriales son una de las causas de sangrado uterino anormal y requieren una valoración médica para establecer el tratamiento más adecuado según cada caso.

Tipos de pólipos endometriales o uterinos

No todos los pólipos son iguales. 

Los especialistas pueden clasificarlos teniendo en cuenta diferentes características, como su forma, tamaño o el tejido que los compone.

Una de las clasificaciones más habituales diferencia entre:

  • Pólipos pediculados, que están unidos al endometrio mediante un tallo fino. 
  • Pólipos sésiles, que presentan una base más ancha y permanecen más adheridos a la pared del útero. 

También pueden clasificarse según su composición microscópica. 

Existen pólipos funcionales, hiperplásicos, atróficos y, en un pequeño porcentaje, pólipos con cambios precancerosos o malignos.

El tamaño también es importante

Algunos apenas miden unos milímetros y no producen ninguna molestia, mientras que otros crecen lo suficiente como para alterar la cavidad uterina o provocar síntomas.

Síntomas de los pólipos uterinos

Los síntomas de los pólipos uterinos pueden variar mucho de una mujer a otra. Incluso es posible que no aparezca ninguna señal y el pólipo se detecte de forma casual durante una ecografía ginecológica.

Cuando producen molestias, las más frecuentes son:

  • Sangrado menstrual más abundante de lo habitual. 
  • Reglas irregulares. 
  • Sangrado entre menstruaciones. 
  • Pequeñas pérdidas de sangre tras mantener relaciones sexuales. 
  • Sangrado después de la menopausia. 
  • Dificultad para conseguir un embarazo. 

La intensidad de los síntomas suele depender del tamaño, la localización y el número de pólipos presentes en el útero.

Plano corto de una mujer sujetándose el abdomen en señal de dolor o molestia asociada a pólipos uterinos

Es importante no ignorar un sangrado uterino fuera de lo habitual. Aunque muchas veces se debe a un pólipo benigno, también puede estar relacionado con otras enfermedades ginecológicas que necesitan diagnóstico.

En ocasiones, los pólipos pueden confundirse con otras patologías como la endometriosis. 

Causas y factores de riesgo

Todavía no se conoce una causa única que explique por qué aparecen los pólipos endometriales. 

Sin embargo, los especialistas consideran que su desarrollo está relacionado principalmente con los cambios hormonales, especialmente con la acción de los estrógenos sobre el endometrio.

Existen varios factores que aumentan el riesgo de desarrollarlos:

  • Tener entre 40 y 50 años. 
  • Estar en la etapa previa a la menopausia. 
  • Presentar obesidad. 
  • Hipertensión arterial. 
  • Diabetes. 
  • Recibir tratamiento con tamoxifeno para el cáncer de mama. 
  • Haber sufrido alteraciones hormonales durante años. 

No significa que una mujer con alguno de estos factores vaya a desarrollar necesariamente un pólipo, pero sí conviene mantener las revisiones ginecológicas recomendadas.

Pólipos uterinos en el embarazo

Los pólipos uterinos en el embarazo son una situación que puede generar muchas dudas. 

En algunos casos, la mujer ya sabía que tenía un pólipo antes de quedarse embarazada y, en otros, se detecta durante una ecografía realizada en el seguimiento de la gestación.

No todos los pólipos afectan al embarazo. 

Muchos son pequeños, permanecen estables y no provocan complicaciones. Sin embargo, cuando son grandes o se encuentran en una zona que dificulta la implantación del embrión, pueden reducir las posibilidades de conseguir un embarazo o aumentar el riesgo de algunas complicaciones.

Si una mujer está buscando un embarazo y presenta un pólipo endometrial, el ginecólogo valorará si es recomendable retirarlo antes de intentarlo. 

Esta decisión dependerá de factores como el tamaño, la localización, la edad de la paciente y si existen otros problemas de fertilidad.

¿Por qué los pólipos endometriales se relacionan con abortos espontáneos?

Aunque no ocurre en todos los casos, algunos pólipos pueden dificultar que el embrión se implante correctamente en el endometrio. 

También pueden alterar el espacio disponible dentro del útero o provocar una inflamación local que afecte al desarrollo inicial del embarazo.

Cuando el pólipo es grande o está situado cerca del lugar donde debe implantarse el embrión, aumenta la probabilidad de que la gestación no evolucione como debería.

Si el especialista considera que el pólipo puede influir en la fertilidad, normalmente recomendará retirarlo antes de buscar un embarazo.

¿El tipo de pólipo endometrial influye a la hora de conseguir el embarazo?

Sí, puede influir. No todos los pólipos tienen el mismo impacto sobre la fertilidad.

Los pólipos pequeños, especialmente si están alejados de la zona donde suele implantarse el embrión, muchas veces no afectan a la posibilidad de quedarse embarazada.

En cambio, los pólipos de mayor tamaño o situados cerca de la entrada de las trompas de Falopio o en la parte superior del útero pueden dificultar la implantación o alterar el desarrollo del endometrio.

Por este motivo, en las consultas de fertilidad es habitual realizar una valoración completa del útero antes de iniciar cualquier tratamiento.

Diagnóstico (ecografía, histeroscopia)

El diagnóstico del pólipo endometrial suele comenzar con una consulta ginecológica en la que la paciente explica los síntomas que presenta y sus antecedentes médicos.

Después, el especialista puede solicitar distintas pruebas para confirmar la presencia del pólipo y conocer su tamaño y localización.

La prueba más utilizada es la ecografía transvaginal. Es rápida, indolora y permite observar el interior del útero con bastante precisión. 

En ocasiones, para obtener una imagen más clara, se realiza una histerosonografía, que consiste en introducir una pequeña cantidad de suero fisiológico dentro del útero durante la ecografía.

Cuando es necesario confirmar el diagnóstico o retirar el pólipo, la técnica de elección suele ser la histeroscopia.

¿Un pólipo endometrial es lo mismo que un mioma uterino submucoso?

No. Aunque pueden producir síntomas parecidos, son lesiones diferentes.

El pólipo endometrial está formado por tejido del endometrio, mientras que el mioma submucoso está compuesto por músculo uterino.

Los dos pueden provocar sangrados abundantes, reglas irregulares o dificultades para conseguir un embarazo, por lo que es frecuente que se confundan hasta realizar una ecografía o una histeroscopia.

El diagnóstico correcto es fundamental porque el tratamiento puede variar según el tipo de lesión.

Tratamiento del pólipo endometrial

El tratamiento dependerá del tamaño del pólipo, de los síntomas que provoque, de la edad de la mujer y de si desea quedarse embarazada.

Cuando el pólipo es muy pequeño y no produce molestias, el ginecólogo puede recomendar únicamente revisiones periódicas para comprobar que no aumenta de tamaño.

Sin embargo, si provoca sangrados, dolor, problemas de fertilidad o existen dudas sobre su naturaleza, lo habitual es retirarlo mediante una histeroscopia quirúrgica.

En algunos casos poco frecuentes, el resultado del análisis puede detectar cambios precancerosos o un tumor maligno. 

En estas situaciones, el especialista valorará el tratamiento pólipo endometrial maligno más adecuado según la edad de la paciente, el estadio de la enfermedad y su deseo de preservar la fertilidad.

Si durante el tratamiento es necesario realizar un raspado de la cavidad uterina, el médico te informará en qué consiste el proceso.

¿Se pueden prevenir?

No existe una forma completamente eficaz de prevenir la aparición de los pólipos endometriales.

Aun así, mantener un peso saludable, controlar enfermedades como la diabetes o la hipertensión y acudir a las revisiones ginecológicas puede facilitar un diagnóstico precoz.

¿Todos los pólipos se eliminan antes de comenzar un tratamiento de reproducción asistida?

No siempre, aunque en muchos casos sí es recomendable.

Antes de iniciar un tratamiento de reproducción asistida, el especialista estudia cuidadosamente el estado del útero.

¿Las mujeres jóvenes también pueden presentar pólipos endometriales?

Sí. Aunque son más frecuentes a partir de los 40 años, también pueden aparecer en mujeres jóvenes e incluso en mujeres que todavía desean tener hijos.

En muchas ocasiones se detectan durante un estudio de fertilidad o tras consultar por reglas irregulares.

Por eso, la edad no debe ser el único criterio para sospechar su presencia.

¿Los pólipos uterinos provocan cáncer?

La gran mayoría de los pólipos del útero son benignos.

Solo un pequeño porcentaje presenta células precancerosas o malignas. 

El riesgo aumenta especialmente después de la menopausia y cuando aparecen determinados factores de riesgo.

Por este motivo, cuando se extrae un pólipo suele enviarse al laboratorio para analizarlo mediante un estudio anatomopatológico.

Conclusión

Los pólipos endometriales son una alteración frecuente que, en la mayoría de los casos, tiene un pronóstico favorable. 

Detectarlos a tiempo mediante las revisiones ginecológicas permite elegir el tratamiento más adecuado y evitar posibles complicaciones, especialmente cuando existen problemas de fertilidad o sangrados anormales. 

Ante cualquier síntoma, acudir al ginecólogo es la mejor forma de obtener un diagnóstico preciso y recibir un tratamiento adaptado a cada situación.

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