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Antigripales: qué son, usos y precauciones

Mujer en la cama con gripe

Los medicamentos antigripales se utilizan para aliviar algunos de los síntomas más frecuentes de la gripe y del resfriado común, como la fiebre, el dolor muscular, la congestión nasal, los estornudos o la tos. No eliminan los virus responsables de estas infecciones, pero pueden ayudar a mejorar el malestar mientras el organismo se recupera.

Su consumo suele aumentar durante los meses de otoño e invierno, cuando existe una mayor circulación de virus respiratorios. Sin embargo, no todos los antigripales tienen la misma composición ni sirven para tratar exactamente los mismos síntomas, por lo que es importante conocer qué principios activos contienen y evitar combinarlos de forma inadecuada con otros medicamentos.

Antes de utilizarlos, conviene tener claras algunas cuestiones:

  • Los antigripales alivian síntomas, pero no curan la gripe ni el resfriado ni eliminan directamente el virus que los provoca.
  • Muchos preparados combinan varios principios activos, por lo que es fundamental revisar su composición para evitar duplicar medicamentos.
  • No todas las personas necesitan tratar todos los síntomas: elegir un medicamento debe depender de las molestias concretas que presente cada paciente.
  • Algunos descongestivos y antihistamínicos pueden producir efectos como somnolencia, nerviosismo o cambios en la presión arterial.
  • Las personas con determinadas enfermedades crónicas, las mujeres embarazadas o en periodo de lactancia y quienes toman otros medicamentos deben extremar las precauciones.
  • Si los síntomas son intensos, empeoran o se mantienen más tiempo de lo esperado, es importante valorar si existe alguna complicación y consultar con un profesional sanitario.

En el siguiente artículo te explicamos qué son los antigripales, qué síntomas pueden aliviar, qué tipos existen, cómo utilizarlos de forma segura y cuáles son sus principales efectos secundarios y contraindicaciones.

Qué son los antigripales

Los antigripales son preparados farmacéuticos que contienen uno o varios principios activos destinados a aliviar los síntomas asociados a la gripe o al resfriado común. Su función no es eliminar el virus responsable de la infección, sino reducir temporalmente molestias como el dolor, la fiebre, la congestión o la tos mientras el organismo combate la enfermedad.

Dependiendo del preparado, pueden incluir diferentes tipos de medicamentos:

  1. Analgésicos y antipiréticos, como paracetamol o ibuprofeno.
  2. Descongestivos nasales.
  3. Antihistamínicos.
  4. Antitusivos.
  5. Expectorantes.
  6. Cafeína en algunas formulaciones.

En el mercado existen numerosas presentaciones, como comprimidos, cápsulas, sobres para disolver, jarabes y soluciones orales. Elegir un antigripal u otro dependerá de los síntomas predominantes, la edad, los antecedentes médicos y otros tratamientos que esté tomando la persona.

Para qué sirven los antigripales

Los preparados antigripales se utilizan para aliviar de forma temporal algunos de los síntomas más habituales de la gripe y el resfriado, entre ellos:

  • Fiebre.
  • Dolor de cabeza.
  • Dolor muscular.
  • Congestión nasal.
  • Estornudos.
  • Tos, dependiendo de la composición.
  • Malestar general.

Estos medicamentos pueden hacer que la enfermedad resulte más llevadera, pero no acortan necesariamente su duración ni sustituyen medidas básicas como el descanso o una buena hidratación.

Si los síntomas gripales empeoran, se prolongan más de lo esperado o aparecen signos de alarma, conviene consultar con un profesional sanitario para valorar si existe alguna complicación o si los síntomas pueden deberse a otra causa.

Síntomas de gripe y resfriado común

La gripe y el resfriado común son infecciones respiratorias diferentes, aunque comparten numerosos síntomas. Los antigripales pueden utilizarse para aliviar determinadas molestias presentes en ambos cuadros, siempre teniendo en cuenta la composición del medicamento.

  1. Fiebre y dolor: algunos antigripales contienen paracetamol u otros analgésicos y antipiréticos que ayudan a disminuir la fiebre, el dolor de cabeza, los dolores musculares o articulares y el malestar general.
  2. Congestión nasal: determinados preparados incluyen descongestivos que provocan una vasoconstricción de los vasos sanguíneos de la mucosa nasal, reduciendo temporalmente la sensación de nariz taponada.
  3. Goteo nasal y estornudos: algunos antigripales incorporan antihistamínicos que pueden disminuir la secreción nasal, los estornudos o el lagrimeo.
  4. Tos: existen preparados que contienen antitusivos destinados a reducir la tos seca y otros con principios activos expectorantes utilizados para facilitar la expulsión de secreciones. Es importante elegir el tratamiento en función del tipo de tos, ya que no todos los medicamentos son adecuados para todas las situaciones.

Tipos de antigripales

Actualmente existen numerosas presentaciones de antigripales con composiciones diferentes. La elección debe realizarse atendiendo a los síntomas que realmente están presentes y evitando consumir principios activos que no sean necesarios.

Antigripales combinados

Los antigripales combinados contienen varios principios activos en un mismo medicamento y están diseñados para aliviar simultáneamente distintos síntomas.

Entre los componentes que pueden encontrarse en estas formulaciones están:

  • Paracetamol para la fiebre y el dolor.
  • Descongestivos como fenilefrina o, en determinadas presentaciones, pseudoefedrina.
  • Antihistamínicos como clorfenamina u otros principios activos para reducir el goteo nasal y los estornudos.
  • Antitusivos o expectorantes, dependiendo del preparado.

Su principal ventaja es que permiten tratar varios síntomas con una sola toma. Sin embargo, esta misma característica obliga a prestar especial atención a su composición. Si posteriormente se toma otro medicamento que contiene uno de esos mismos principios activos, puede producirse una duplicidad accidental de dosis.

Por ejemplo, una persona que toma un antigripal con paracetamol y después utiliza otro medicamento con paracetamol para el dolor puede superar sin darse cuenta la cantidad recomendada.

Analgésicos, descongestivos y antihistamínicos

Otra posibilidad consiste en utilizar medicamentos específicos para el síntoma que se desea aliviar, en lugar de recurrir a un preparado combinado.

  1. Analgésicos y antipiréticos: ayudan a controlar la fiebre y molestias como el dolor de cabeza o los dolores musculares. Entre los más utilizados se encuentran el paracetamol y el ibuprofeno, aunque no son adecuados para todas las personas ni deben combinarse sin indicación.
  2. Descongestivos: reducen temporalmente la congestión nasal mediante la vasoconstricción de los vasos sanguíneos de la mucosa. Deben utilizarse con especial precaución en personas con hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares u otras patologías en las que estos efectos puedan resultar problemáticos.
  3. Antihistamínicos: pueden disminuir el goteo nasal, los estornudos y el lagrimeo. Algunos, especialmente los de primera generación, pueden provocar somnolencia y afectar a actividades como conducir o manejar maquinaria.

Utilizar medicamentos específicos puede evitar tomar principios activos que no son necesarios, aunque la elección debe realizarse teniendo en cuenta las características y antecedentes de cada persona.

Cómo y cuándo tomar antigripales

Los preparados antigripales deben utilizarse cuando existen síntomas que justifiquen su uso y siguiendo siempre las indicaciones del prospecto, el médico o el farmacéutico. Es fundamental respetar la dosis, el intervalo entre las tomas y la duración recomendada del tratamiento.

No debe superarse la dosis indicada con la intención de conseguir un alivio más rápido o intenso. Además, antes de combinar un antigripal con cualquier otro medicamento, hay que revisar qué principios activos contiene.

Uno de los errores más frecuentes es duplicar analgésicos o descongestivos al tomar simultáneamente varios preparados para el resfriado. Leer el etiquetado y consultar en caso de duda ayuda a prevenir este tipo de situaciones.

Durante la gripe o el resfriado también conviene mantener algunos cuidados básicos que favorezcan el bienestar y la recuperación:

  • Beber suficientes líquidos para mantener una buena hidratación.
  • Descansar y adaptar la actividad física al estado general.
  • Mantener una alimentación adecuada y adaptada al apetito.
  • Evitar el consumo de alcohol, especialmente cuando se están tomando medicamentos.

Si la fiebre persiste durante varios días, los síntomas empeoran o no mejoran dentro del periodo esperado, conviene consultar con un profesional sanitario en lugar de prolongar indefinidamente el tratamiento por cuenta propia.

Efectos secundarios y contraindicaciones

Los antigripales pueden producir efectos secundarios, especialmente los preparados combinados, ya que contienen varios principios activos con perfiles diferentes.

Dependiendo de su composición, entre los efectos adversos que pueden aparecer se encuentran:

  1. Somnolencia.
  2. Mareo.
  3. Sequedad de boca.
  4. Náuseas.
  5. Nerviosismo.
  6. Insomnio.

Los antihistamínicos presentes en algunos preparados pueden causar somnolencia, mientras que determinados descongestivos pueden provocar nerviosismo, palpitaciones o cambios en la presión arterial.

Las contraindicaciones también dependen de los principios activos concretos del medicamento. Por eso, no es recomendable considerar todos los antigripales como productos equivalentes o adecuados para cualquier persona.

Personas que deben extremar las precauciones

Antes de utilizar un antigripal conviene consultar con un profesional sanitario cuando existe alguna enfermedad previa o se siguen tratamientos de forma habitual.

Es especialmente importante extremar las precauciones en personas con:

  • Hipertensión arterial.
  • Enfermedades cardíacas.
  • Diabetes.
  • Enfermedad hepática.
  • Enfermedad renal.
  • Glaucoma.
  • Determinadas alteraciones de la glándula tiroidea.

También es recomendable consultar antes de utilizar estos medicamentos durante el embarazo o la lactancia, ya que algunos de sus componentes pueden no ser adecuados durante estas etapas.

La edad también es un factor importante. No todas las formulaciones ni todos los principios activos pueden utilizarse en niños, por lo que deben respetarse las indicaciones específicas de cada medicamento.

Interacciones con otros medicamentos

Los preparados antigripales pueden interaccionar con otros medicamentos, por lo que es importante informar al médico o farmacéutico de los tratamientos que se toman habitualmente.

Entre los medicamentos con los que puede ser necesario extremar las precauciones se encuentran:

  • Algunos antidepresivos.
  • Anticoagulantes.
  • Antihipertensivos.
  • Otros analgésicos.
  • Medicamentos con efectos sedantes.

El riesgo concreto dependerá de los principios activos incluidos en el antigripal. Por este motivo, revisar la composición resulta especialmente importante cuando se toman varios medicamentos de forma simultánea.

Cuando acudir al médico

La mayoría de los cuadros leves de gripe o resfriado evolucionan favorablemente, pero existen determinadas situaciones en las que es recomendable solicitar una valoración médica.

Conviene consultar si:

  1. Aparece dificultad para respirar.
  2. La fiebre es alta, persiste durante varios días o reaparece después de haber mejorado.
  3. Existe confusión, somnolencia anormal o una alteración importante del estado general.
  4. Aparece dolor intenso en el pecho.
  5. Los síntomas empeoran después de varios días en lugar de mejorar.
  6. Existen signos de deshidratación, como disminución importante de la orina, mareo intenso o dificultad para mantener una ingesta adecuada de líquidos.

También puede ser necesario consultar antes en niños pequeños, personas mayores, embarazadas o pacientes con enfermedades crónicas, ya que el riesgo de complicaciones puede ser mayor.

Conclusión

Los medicamentos antigripales pueden ayudar a aliviar síntomas habituales de la gripe y el resfriado, como la fiebre, el dolor muscular, la congestión nasal, el goteo nasal o la tos. Sin embargo, no eliminan los virus responsables de estas infecciones ni sustituyen medidas como el descanso, la hidratación o el seguimiento de la evolución de los síntomas.

Existen preparados combinados y medicamentos destinados a tratar síntomas concretos. Ninguna opción es automáticamente mejor: lo importante es elegir únicamente los principios activos necesarios y tener en cuenta las características de cada persona.

Revisar la composición antes de combinar medicamentos es fundamental para evitar duplicidades y sobredosis accidentales, especialmente con analgésicos como el paracetamol. También hay que extremar las precauciones cuando existen enfermedades previas, embarazo, lactancia o tratamientos concomitantes.

Utilizados correctamente, los antigripales pueden hacer más llevaderos los días de enfermedad. Si los síntomas persisten, empeoran o aparecen señales de alarma, lo adecuado es consultar con un médico o farmacéutico para recibir una valoración y un tratamiento adaptados a cada caso.

Preguntas frecuentes sobre los medicamentos antigripales

¿Los antigripales curan la gripe o el resfriado?

No, los antigripales no eliminan los virus que causan la gripe o el resfriado. Su función es aliviar síntomas como la fiebre, el dolor, la congestión nasal o la tos mientras el organismo combate la infección.

¿Qué síntomas pueden aliviar los medicamentos antigripales?

Los antigripales pueden ayudar a reducir la fiebre, el dolor de cabeza, los dolores musculares, la congestión nasal, los estornudos y algunos tipos de tos. El efecto dependerá de los principios activos incluidos en cada preparado.

¿Se pueden combinar varios medicamentos antigripales?

No siempre, ya que muchos preparados contienen los mismos principios activos. Combinar medicamentos sin revisar la composición puede provocar duplicidades y aumentar el riesgo de efectos adversos o sobredosis accidentales.

¿Los antigripales producen somnolencia?

Algunos antigripales sí pueden provocar somnolencia, especialmente aquellos que contienen determinados antihistamínicos. Por este motivo conviene leer el prospecto y extremar las precauciones al conducir o manejar maquinaria.

¿Quién debe consultar antes de tomar un antigripal?

Las personas con enfermedades crónicas, las embarazadas, las mujeres en periodo de lactancia y quienes toman otros medicamentos deberían consultar previamente. Algunos componentes pueden estar contraindicados o interaccionar con otros tratamientos.

¿Cuándo hay que acudir al médico si tengo gripe o resfriado?

Es recomendable consultar si aparece dificultad para respirar, dolor intenso en el pecho o fiebre persistente. También conviene buscar atención médica cuando los síntomas empeoran tras varios días o aparecen signos de deshidratación o deterioro del estado general.

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Farmacéutico
Mi LinkedIn

Licenciado en Farmacia y colegiado por el colegio Oficial de Farmacéuticos de Toledo, en colaboración con la Consejería de Sanidad de Castilla-La Mancha. Además, amplié mis competencias con una Diplomatura en Nutrición Humana y Dietética. Poseo calificación profesional como técnico ortopédico y me he especializado en el campo de la nutrición y el deporte.

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