Primeros auxilios para niños: ¿Qué hacer en caso de accidente?

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 “Si nada nos salva de la muerte, al menos que el amor nos salve de la vida”. Pablo Neruda

 

El segundo sábado de septiembre se celebra el Día Mundial de los Primeros Auxilios. Como sabemos, los niños parecen de goma pero nos dan sustos frecuentemente con caídas y otros accidentes. ¿Sabrías cómo actuar en estos momentos? ¿Sabrías qué hacer y no hacer si esto les pasa a tus hijos? Te lo explicamos a continuación.

 

¿A qué nos referimos cuando hablamos de primeros auxilios?

Los primeros auxilios son las primeras medidas que ponemos en marcha cuando una persona ha sufrido un accidente, lesión o enfermedad repentina, hasta que esa persona pueda ser llevada a un centro médico especializado en donde la atiendan.

En el caso de los niños, los padres deben estar entrenados en cómo actuar cuando sus hijos sufren de algún accidente hasta que puedan ser atendidos por el personal sanitario.

 

¿Qué posibles accidentes se pueden dar en nuestros hijos?

En el caso de los niños, son especialmente comunes determinados accidentes, puesto que suelen necesitar mucho movimiento y no tienen la misma coordinación que un adulto al tener su cuerpo en crecimiento y no ser consciente de sus limitaciones y dimensiones. Además, suelen gustarles explorar, ya que están en periodo de aprendizaje, minimizando en algunas ocasiones la peligrosidad de ciertas situaciones.

 

¿Qué hacer en caso de accidentes con bebés y niños?

Una regla crucial en estos momentos es que el padre o madre mantenga la calma y le dé seguridad al pequeño. El niño siempre necesita que su figura principal de referencia se mantenga tranquila, puesto que es su “contenedor emocional”, el que le ayuda a regular y gestionar sus emociones. Si los padres se mantienen seguros, el niño se sentirá seguro y protegido.

 

Otras medidas iniciales pueden ser:

  • Evitar lesiones posteriores, mantenerle en un lugar seguro.
  • Llamar a un médico lo antes posible.
  • Acomodar al niño e inmovilizarlo.
  • Examinarle con mucho cuidado.

 

¿Qué no debemos hacer en estos momentos?

  • Dejar solo al niño, puede ser muy traumático para el pequeño quedarse solo en una situación de peligro en la que se encuentra asustado.
  • Tocar la herida sin protección.
  • Mover al pequeño sin necesidad: sólo lo haremos en caso de que en el lugar donde se encuentre siga estando expuesto al peligro.
  • Suministrar medicamentos, alimentos o líquidos a la víctima.
  • Dejar de atender a una hemorragia.
  • Hacer a la víctima muchas preguntas seguidas, puesto que esto le puede angustiar y aturdir.
  • Acomodar los huesos en caso de fractura.

 

Algunos consejos:

  • Disponer de un botiquín con todo lo necesario para los primeros auxilios con niños y bebés.
  • Para curar heridas:
  • Lávate siempre las manos antes de tocar la zona.
  • En caso de seguir la hemorragia presionar la herida directamente.
  • Limpia la herida con agua.
  • Si un cuerpo extraño se encuentra clavado dentro de la herida trata de sujetarlo para impedir su movimiento.
  • Cubre la herida con una gasa estéril o con un pañuelo seco y limpio.
  • Acude al médico y cerciórate de que el pequeño tenga la vacuna del tétanos.

 

En caso de convulsiones febriles:

  • Asegúrate de que las vías aéreas están abiertas.
  • Evita que el niño se de golpes y pueda autolesionarse.
  • Una vez que paren las convulsiones, refréscale quitándole ropa y aireando el ambiente.
  • Ve a un pediatra que le examine.
  • Controla en todo momento la apariencia de su piel y respiración.
  • No bañes al niño en agua fría, podría empeorar la situación.
  • No le sujetes para evitar que se mueva durante las convulsiones.
  • No le traslades durante una convulsión, deja que se pase y mantenle en un lugar seguro.

 

En caso de quemaduras:

En este caso lo primordial es evaluar la causa de la quemadura (eléctrica o térmica) y el grado de gravedad (primer, segundo o tercer grado).

  • En el caso de quemaduras térmicas se ha de enfriar la lesión con agua fría (no muy fría) hasta que el dolor remita.
  • Si la ropa está pegada a la herida no se la quites.
  • Cubre la lesión con apósitos mojados.
  • No apliques pomadas ni otras sustancias.
  • En el caso de quemaduras eléctricas, no toques el cuerpo del niño hasta que no esté libre de la corriente eléctrica y cerciórate de que la sangre circula y que no hay obstrucción de aire. Después procede como con la quemadura térmica.

 

En caso de hemorragia nasal:

  • Pide al niño que ponga la cabeza hacia delante para que caiga la sangre. No inclinar su cabeza hacia atrás bajo ningún concepto.
  • Indícale que respire por la boca mientras presionas la parte blanda de la nariz con el pulgar y el índice durante 10 minutos o hasta que la hemorragia cese.
  • No taponar los orificios nasales con algodón o gasas.
  • No dejar que se suene porque impide la formación del coágulo.

 

En caso de envenenamiento:

  • Lo primero es retirar al niño el veneno.
  • No tratar de quitárselo de la boca en caso de estar en forma sólida.
  • En caso de ser en forma de gas, protéjase primero y después aparte al niño de la zona.
  • Si el veneno es corrosivo quítale la ropa afectada y llévate el envase o etiqueta para cuando atiendan al niño los servicios sanitarios.

 

En caso de atragantamiento:

  • Estimular y facilitar que la tos se siga produciendo.
  • No dar golpecitos en la espalda al niño.
  • Evita ofrecerle algo de beber al pequeño o comprimirle el abdomen.
  • Si la tos no es suficiente, llama al servicio de urgencias mientras que continúas atendiendo a la víctima.
  • Coloca al niño de pie e inclinado, con la cabeza más baja que el cuerpo. Pasa una mano por sus axilas para sujetar su pecho y con la otra mano dale hasta 5 golpescon la parte inferior de la palma de la mano en la parte alta de la espalda entre sus omoplatos.
  • Si no ha expulsado el cuerpo extraño, iniciar las compresiones abdominales o maniobra de Heimlich hasta 5 veces.
  • Si está inconsciente comienza la reanimación cardiopulmonar (RCP): series de 30 compresiones torácicas y dos insuflaciones en la boca del niño hasta su recuperación o la llegada de los servicios de urgencias.

 

En caso de ahogamiento:

  • Lo primero es rescatarlo sin poner nuestra vida en peligro o avisar a los servicios de socorro.
  • Una vez fuera del agua, colocar al niño con la cabeza en posición más baja que el pecho para que no se atragante con su propio vómito.
  • Lleva al pequeño a un lugar cercano, cálido y seco, y túmbalo con mantas y ropa de abrigo.
  • Controle su respiración y el pulso.
  • Si está inconsciente pero respira, colócale en posición de recuperación.
  • Cambie la ropa húmeda y protégelo del frío.
  • Llevarle inmediatamente a que reciba atención médica y permanecer 72 horas vigilando su evolución por tener riesgo de ahogamiento secundario.

Visto todo esto que te hemos comentado, se hace necesario tener contratado un seguro familiar de salud para que nuestros hijos puedan ser bien atendidos en caso de sufrir alguno de estos accidentes, y así nosotros estemos más tranquilos. Porque no podemos pedir que los niños no jueguen y se estén quietos pero sí darles la mejor atención posible.