Cómo trabajar la capacidad de adaptarse a los cambios

capacidad de adaptarse a los cambios
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Hay que tomarse con filosofía la situación. Es fácil que hayas escuchado esta frase durante las últimas semanas por cortesía del coronavirus y el estado de alarma. Esta expresión y otras similares son un reflejo de la filosofía estoica, que puede ayudarte a saber cómo trabajar la capacidad de adaptarse a los cambios.

El estoicismo es una escuela filosófica fundada por Zenón de Citio en el año 301 a.C. que busca la libertad del ser humano y cuyas enseñanzas recogen filósofos más modernos como Descartes, Kant o Erasmo. Tener la capacidad de adaptarse a los cambios a través del dominio de las emociones y de tu propia mente es una de las claves de este pensamiento. No en vano, la RAE define estoicismo como “fortaleza o dominio sobre la propia sensibilidad”.

Consejos para adaptarse a los cambios según el estoicismo

Diferencia entre lo que depende de ti y lo que no

La capacidad de adaptarse a los cambios debe trabajarse desde una base. Para lograr dominar las emociones y aprender a enfrentarse a un mundo cambiante, el estoicismo aboga por distinguir entre lo que depende de ti y lo que no. En otras palabras, lo que puedes controlar y lo que está fuera de tu control. Esta misma enseñanza la transmitiría San Francisco de Asís en su célebre Ocasión de la Serendidad donde pide “Dios, concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, el valor para cambiar las cosas que puedo cambiar y la sabiduría para conocer la diferencia; viviendo un día a la vez, disfrutando un momento a la vez; aceptando las adversidades como un camino hacia la paz”.

Para los estoicos, esta diferencia entre lo que puedes dominar y lo que no se resume nosotros mismos. Es decir, lo único que verdaderamente podemos dominar es nuestra mente y nuestras emociones y nuestros actos. Podemos influir en cierta manera en otros aspectos como nuestro físico, pero incluso eso escapa a nuestro control. A fin de cuentas, puedes cuidarte y enfermar igualmente.

Eso mismo ocurre con “las riquezas, la reputación, el poder; en una palabra, todo aquello que no depende solo de lo que hacemos, sino también de la casualidad o del deseo de los demás”, explicaba Epicteto, uno de los grandes filósofos del estoicismo.

Aceptar las circunstancias de la vida y admitir que no puedes cambiar todo ayuda a reducir el estrés y conseguir la tranquilidad del espíritu o ataraxia. Así, por mal que vayan las cosas, un estoico no tiene temor porque su ánimo es imperturbable.

Céntrate en el ahora

Hace más de 2.000 años los estoicos ya hablaban de uno de los conceptos de moda: el mindfulness, que podría definirse como la capacidad de prestar atención de manera consciente al momento presente.

Dentro del estoicismo Epicteto nos anima a vivir el presente, que es el único periodo temporal sobre el que realmente tenemos control. Mirar al pasado nos puede ayudar a evitar errores, como también pensar en el futuro. Sin embargo, la vida debemos centrarla en el presente. Ya el anticipo de lo que puede ocurre puede causarnos temores infundados, ansiedad y estrés, mientras que el pasado puede evocar tristeza y depresión.

Aprende a ser constante y decidido

Que el padre de Hipo en la película «Cómo entrenar a tu Dragón» sea Estoico El Vasto no tiene nada de casualidad. Y es que es un personaje grande, fuerte y obstinado. Una de sus características es la perseverancia y otra la acción.

Estoico se mantiene firme y constante en su manera de ser y de obrar hasta prácticamente el final de la película, que lleva esta característica del estoicismo más allá de los límites que marca la propia filosofía.

Estoico también es un hombre de acción. Siendo un buen estratega, su envergadura y fortaleza le invitan a actuar. Esta acción es otro de los pilares del estoicismo, según el cual son nuestras acciones y no nuestras emociones o pensamientos lo que determinan quienes somos. Por eso es clave lo que hacemos, cómo actuamos.

“Hay ciertas cosas que dependen de nosotros mismos, como nuestros juicios, nuestras tendencias, nuestros deseos y aversiones y, sobre todo, nuestros actos”, asegura Epícteto.

Controla tus emociones, aprende a ser imperturbable

Y para que estas acciones sean adecuadas, los estoicos aseguran que primero hay que aprender a controlar las emociones, especialmente las negativas. Emociones como la ira, la envidia o el miedo afectan a nuestra conducta de forma negativa y condicionan nuestros actos.

La solución es aprender a gestionar estas emociones, identificarlas, sentirlas, pero no permitir que enturbien nuestros actos. En estos casos lo que no hacemos, por ejemplo, reaccionar impulsivamente ante un insulto, puede ser más importante que lo que hacemos.

Por eso mismo los estoicos logran ser imperturbables, tanto en lo negativo como en lo positivo, porque no se deja arrastrar por sus pasiones.

Otros 3 consejos para aprender a adaptarse a los cambios

El estoicismo está muy presente en diferentes corrientes de pensamiento moderno y en muchos de los mensajes positivos que nos llegan día a día, desde las frases de autoayuda hasta manuales para ponerse en forma, por poner dos ejemplos.

Puedes utilizar la filosofía estoica como punto de partida y después adaptarla a tu situación y a otros consejos para ser más resiliente y adaptarte mejor a los cambios. Estos 3 consejos te ayudarán a lograrlo:

Acepta que nada permanece

El primer paso para trabajar la capacidad de adaptarse a los cambios, es aceptar que el cambio existe, es natural y no se puede combatir. Un buen ejemplo de estos cambios los vemos en el mercado laboral, donde hemos pasado de tener un trabajo para toda la vida a una mayor movilidad laboral.

Una buena forma de aprender a aceptar que todo cambia, que nada permanece, es estudiar historia o, por lo menos, tenerla en mente. Si algo nos enseña nuestra propia historia es que los imperios pueden, las grandes civilizaciones transformarse y que nosotros como individuos no podemos evitarlo.

Practica la empatía

La empatía es la capacidad para ponerse en el lugar de otra persona. Los estoicos eran capaces de mantener su postura contra viento y marea, pero también de cambiar su punto de vista si encontraban razones para hacerlo.

Esta capacidad asimilar y entender el punto de vista de otras personas es una buena fórmula para estar preparado para los cambios. Practicarla hace que seamos más permeables a las novedades y nos adaptemos mejor. En otras palabras, aumenta nuestra resiliencia, es fundamental en la capacidad de adaptarse a los cambios.

Nunca dejes de aprender y formarte

¿Y si lo que veías como un cambio no era en realidad más que una evolución? Quienes aprenden y se forman de manera continua aceptan mejor los cambios y se adaptan mejor a nuevas situaciones.

Además de ayudarte a superar los cambios, aprender algo nuevo cada día te ayudará a mantener en forma tu cerebro y atajar problemas de salud mental.

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