El injerto de hueso dental: Cuándo se necesita y cómo se hace

injerto de hueso dental

El injerto de hueso dental es un tratamiento que debe llevarse a cabo cuando se va perdiendo hueso dental, lo que deriva en serias complicaciones para la persona que van más allá de la pérdida de una bonita sonrisa, sino que comprometen a toda la estabilidad de las piezas de la boca.

Es por ello que para conseguir que la boca del paciente vuelva a tener una estabilidad ósea adecuada, los especialistas recurren a la técnica del injerto de hueso.

¿Qué es un injerto de hueso dental?

El injerto de hueso dental es un tratamiento muy específico que llevan a cabo los especialistas en odontología y estomatología y en cirugía oral y maxilofacial.

Cuando se detecta que un paciente está perdiendo hueso de dental, se pone en marcha este tratamiento que consiste en colocar material de relleno óseo en la zona maxilar que está siendo afectada por la pérdida. De este modo, se consigue aumentar el tamaño de la mandíbula para poder colocar los implantes dentales que sean necesarios en cada caso.

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¿Por qué se hace?

El injerto de hueso dental se lleva a cabo para armonizar la sonrisa y que ésta no se contraiga y, sobre todo, para que el paciente pueda tener la suficiente base donde se le puedan colocar los implantes que necesite y que ya haya perdido, entre otras cosas, por la propia pérdida de hueso.

Cuando una persona ha perdido hueso dental o cuenta ya con muy poco, es casi imposible poder hacer un implante de una o varias piezas, puesto que los riesgos de rechazo o infección son mayores.

En el caso de tener que volver a retirar el implante, la pérdida de hueso es aún mayor, por lo que el paciente quedaría peor que cuando se empezó el tratamiento. Por tanto, es necesario hacer este injerto antes de llevar a cabo un implante.

💡 Otro tratamiento dental muy común es la endodoncia. ¿Sabes en qué consiste?

Tipos de injertos

En función de la necesidad de cada paciente y de las propias recomendaciones del odontólogo, se pueden llevar a cabo diferentes tipos de injertos de hueso dental.

Autoinjerto

En este tipo de injerto se utiliza tejido del propio paciente y, por norma general, suele tener un alto porcentaje de éxito.

Se retira el tejido del propio paciente, normalmente de la parte posterior de la mandíbula, la barbilla, la pierna o la cadera, y se implanta en la encía.

Para este tipo de intervención, el paciente necesitará un tiempo de recuperación posterior, pero al ser su propio tejido se evitan los riesgos de rechazo y de transmisión de enfermedades.

Aloinjerto

El tipo de injerto denominado aloinjerto es cuando se utiliza tejido de otras personas, donantes que han fallecido, cuyos tejidos se han recogido, esterilizado y guardado adecuadamente en los bancos de tejidos.

Por tanto, el paciente no tiene que pasar por la extracción de hueso de su propio cuerpo y la recuperación es más rápida, además, la disponibilidad de estos tejidos es casi inmediata, pudiendo escoger entre diferentes tamaños y formas para adaptarlos mejor a cada paciente.

Pero al ser de un donante externo, no se comparte genética con el mismo, por lo que existe riesgo de rechazo y, además, la posibilidad de transmisión de enfermedades.

Xenoinjerto

La técnica del xenoinjerto es cuando se utilizan tejidos de otras especies, como animales o algas, para llevar a cabo el injerto de hueso dental. Por normal general suele usarse hueso bovino, porcino o vacuno desproteinizado químicamente. Suele dar buenos resultados y no representa riesgos para la salud del paciente que se está tratando.

Aloplásticos

Los injertos aloplásticos son aquellos que se han creado de manera artificial, utilizando materiales artificiales porosos que estimulan el desarrollo del tejido óseo y evitan complicaciones que sí pueden darse con el resto de tejidos. El más común suele ser el cristal bioactivo, polímeros o cerámica.

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¿Cómo se hace un injerto dental?

Para saber cómo se hace un injerto de hueso dental, solo hay que acudir al dentista. Es una operación menor, por la intervención se llevará a cabo en la misma consulta.

El profesional procederá a hacer una pequeña incisión en la encía para poder tener acceso al hueso que hay debajo de ella y que está desgastado, y posteriormente añadirá el tipo de injerto que se haya escogido para cada paciente.

¿Duele el injerto de hueso dental?

Durante el tratamiento para la implantación del injerto de hueso dental, el médico aplicará anestesia local al paciente y es aconsejable también aplicar la sedación consciente.

Si, por otros motivos fuera necesario para un paciente en concreto, también se puede aplicar la anestesia general, así que el dolor durante la intervención o es nulo o casi inexistente.

Recuperación, complicaciones y síntomas de rechazo

Dependiendo del tipo de injerto la recuperación será más o menos lenta. Si, por ejemplo, se ha tenido que utilizar hueso del propio paciente, esta será más larga.

En cuanto a las complicaciones, es posible que aparezcan síntomas de rechazo del injerto del hueso dental, de infecciones u otras complicaciones. En este caso, sin ninguna pérdida de tiempo, se deberá acudir urgentemente a la consulta del dentista para que tome las medidas que crea oportunas.

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Cuidados tras el injerto

Una vez se ha llevado a cabo el injerto de hueso dental, es importante seguir las recomendaciones médicas para evitar molestias y complicaciones.

Es normal que durante las primeras 24 horas se produzca un pequeño sangrado, pero puede intentar cortarse colocando una gasa sobre la herida durante 30 minutos con la mínima presión. Si el sangrado persiste, hay que acudir urgentemente a la consulta.

La higiene oral es esencial y para evitar una infección hay que realizarla correctamente de forma cuidadosa y utilizando, también un enjuague bucal.

Para prevenir la infección el médico recetará antibióticos a tomar por una semana y, para evitar el dolor, antiinflamatorios orales cada 6 -8 horas.

El injerto de hueso dental es uno de los tratamientos dentales que muchas personas necesitan para poder mantener una vida normal sin dolor ni impedimentos a la hora de alimentarse.

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