El efecto placebo ¿realidad o fantasía?

El efecto placebo Salud

El efecto placebo es la serie de resultados que se producen al administrar un placebo a un paciente. Pero, ¿realmente funciona este efecto?

Sobre el papel, administrar un placebo, en forma de pastilla por ejemplo, puede ayudar a reflejar un cambio positivo en la persona que lo está tomando, aunque, o se deba a ningún efecto médico o de medicamento.

El resultado de este tipo de tratamiento es cuanto menos curioso, ya que, efectivamente, el placebo funciona y lo hace en un porcentaje realmente elevado. Sin embargo, hay algunos matices que añadir.

En primer lugar, según las nuevas líneas de investigación, no todo el mundo es sensible a los beneficios de un placebo. Los factores genéticos pueden influir en el resultado a la hora de tomar el placebo. Más aún, hay estudios que afirman que la anatomía cerebral en las personas a las que el placebo causa efecto es diferente que la de las personas en las que causa menos efecto. Esto incluye también un perfil psicológico diferente, con una mayor conciencia de sí mismo y del entorno. Nuestro cerebro puede ser influido por factores muy diversos, por ejemplo la llegada del invierno, como te mostramos en este artículo.

Esto vendría a decir que,efectivamente, el efecto placebo puede funcionar, pero no todas las personas son iguales en cuanto a la sensibilidad a la hora de recibirlo. Esto se complementa perfectamente con otro estudio reciente en el cual se afirma que el efecto placebo funciona incluso aunque el paciente conozca que lo está tomando.

Esto último es importante porque hasta ahora la premisa básica del efecto placebo residía en el hecho de un paciente ingiriendo una supuesta medicina que no era tal, y que le causaba un efecto positivo en su dolencia. En otra palabras, que pensaba que de verdad estaba recibiendo un tratamiento médico. Sin embargo, según este estudio, incluso sabiendo que se están tomando un placebo,hay personas que son sensibles a modificaciones psicológicas que mejoren su estado de salud.

Este estudio, realizado por la Universidad de Basilea, se basaba en el principio de comunicar de manera directa al paciente que el placebo es eso, un placebo.

El experimento se basó en calentar el antebrazo a 160 pacientes hasta que sufrieran un dolor no soportable. A continuación, a todos los participantes se les proporcionaba una crema para aliviar ese dolor. Los pacientes eran divididos en tres grupos diferentes y recibían diferente información sobre la pomada que se les había proporcionado.

  • Al primer grupo se le dice que se le proporciona una pomada cuyo ingrediente contiene el principio activo lidocaína. Es decir, un anestésico local. También se le explica en el experimento que dichos fármacos se utiliza para paliar el dolor. Realmente a este grupo se le proporciona un placebo, la crema no contiene lidocaína.
  • Al segundo grupo se le explica directamente en el experimento que pomada es un placebo y durante 15 minutos se les informa que esa crema no tiene ningún principio farmacológico, pero que funciona debido a causas psicológicas.
  • Por último, al tercer grupo, se le informa igual que el segundo que se trata de una pomada placebo, sin efecto farmacológico, pero no se le da más explicaciones.

El experimento concluyó con un resultado sorprendente. Los dos primeros grupos experimentaron una mejoría significativa de la experiencia de dolor e incomodidad. El tercer grupo no experimentó ninguna mejoría, al contrario, sufrió más dolores y mayor incomodidad después del tratamiento.

Es decir, el placebo funcionaba con quien desconocía que era tal, pero también funcionaba con quien había sido informado de manera profunda del efecto psicológico del uso de los placebos.

Obviamente, esto nos lleva a un terreno curioso de exploración futura. Si los placebos no funcionan solamente cuando se administran por engaño y existen personas con mayor predisposición a beneficiarse de su uso, las posibilidades de aplicarlos en la vida real se multiplican, algo crítico en poblaciones con acceso limitado a medicamentos.

A modo de resumen,  el efecto placebo funciona y lo hace de manera significativa, tanto en aquellas personas que desconocen estar utilizándolo, como en aquellas personas que han recibido información previa suficiente sobre su efecto psicológico. Aunque existen personas que tienen más predisposición a beneficiarse que otras.

Además, la administración abierta del placebo, con información sobre sus posibles efectos psicológicos positivos, abre posibilidades muy interesantes para utilizarlo de una manera más ética desde el punto de vista médico.Prescribir placebos puede abrir nuevas perspectivas de uso ético a la medicina,ya que, obviamente no es necesario el engaño al paciente para que surta efecto. Los placebos son especialmente eficaces en dolores como migrañas episódicas, rinitis, ciertos trastornos intestinales y dolor crónico de espalda.