Enfermedades de transmisión alimentaria más comunes

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Las enfermedades de transmisión alimentaria, como su nombre indica, se transmiten mediante la ingesta de alimentos, lo que quiere decir que todo el mundo puede contraerlas. Este tipo de enfermedades suelen darse a través de las bacterias, virus, químicos o parásitos que pueda contener nuestra comida. Normalmente, el cuerpo humano se recupera solo. No obstante, suelen aparecer síntomas como náuseas, vómitos, diarreas o dolor de estómago. Y en casos más preocupantes suele darse hasta fiebre.

¿Qué son las enfermedades alimenticias?

Lo primero es comprender de lo que hablamos, porque a menudo hay cierta confusión con los términos, así que vamos a por ello. Como decíamos, las enfermedades alimenticias son aquellas que son transmitidas por el consumo de alimentos, debido a que en el momento de ser ingeridas, contenían algún microorganismo o toxina.

Siguiendo con los términos, te cuento también que las toxinas, son sustancias nocivas para el organismo, producidas por distintos patógenos, y que en algunos casos, su efecto puede resultar incluso mortal.

Toxinas, bacterias, virus y parásitos

Las toxinas son incluso más pequeñas que los virus y las bacterias, pero, como hemos comprobado todos con esta pandemia, lo más pequeño es a menudo lo más peligroso.

Por otro lado, tenemos a las bacterias, y es que la mayoría de enfermedades de transmisión alimentaria son ocasionadas por este tipo de microorganismos.

Las bacterias pueden reproducirse en un animal muerto, como por ejemplo en el pescado o en un filete;  además, algunas, pueden resistir mucho tiempo en el suelo, un cereal, frutos secos, legumbres…

Los virus, en general, resisten poco tiempo fuera de un humano o animal, y además precisan que esté vivo para poder multiplicarse en él. Por eso no suelen ser responsables de las enfermedades de transmisión alimentaria… aunque como para casi todo, hay excepciones.

Finalmente tenemos a parásitos unicelulares o multicelulares. En este último caso suelen tratarse de pequeños gusanos como el anisakis y otros, que viven en el intestino de distintos animales. Algunos en mamíferos como el cerdo, otros en pescados, en cefalópodos…

Cuando esto sucede podemos contagiarnos por comer al animal infectado, o porque los huevos de ese parásito contaminen otros alimentos.

Si además estamos en épocas de altas temperaturas, los patógenos se reproducen más rápido y el riesgo de padecer una enfermedad de transmisión alimentaria aumenta.

Tipos de enfermedades de transmisión alimentaria

Existen muchos tipos de enfermedades de transmisión alimentaria, pues como ya habrás intuido, hay muchos patógenos que se reproducen o transmiten por los alimentos. Al fin y al cabo, en ellos encuentran nutrientes y agua, por lo que es un medio de cultivo perfecto para vivir.

A continuación te vamos a explicar las principales enfermedades alimentarias en nuestro país,  y quiénes las provocan, para que aprendas a reconocerlas y protegerte.

1. Salmonella entérica

Causante principal de la salmonelosis, aunque puede darse por otras especies de salmonela. Se transmite fundamentalmente por salsas que llevan huevo crudo o poco cocinado como la mayonesa.

Aunque sus síntomas más frecuentes son gastrointestinales puede provocar también dolor muscular e incluso problemas respiratorios.

2. Escherichia coli

Esta infección se da con más frecuencia en los niños y se denomina síndrome urémico hemolítico. El alimento que más habitualmente lo transmite es la carne picada de vacuno, como la empleada en hamburguesas o albóndigas.

Puede provocar además de síntomas digestivos, una disminución de la micción, que es un síntoma particular muy característico.

3. Listeria monocytogenes

Esta bacteria produce la enfermedad alimentaria conocida como listeriosis, que provoca síntomas digestivos pero también, cuando avanza, rigidez de cuello y confusión.

Es además una infección especialmente peligrosa para las embarazadas, porque puede ser mortal para el feto. Esto fue lo que sucedió en el 2019, con un brote de listeriosis por carne mechada en Andalucía, y que produjo varios abortos.

La listeriosis, se presenta usualmente en las carnes, especialmente en embutidos u otras preparaciones que se consumen crudas o poco cocinadas, y si quieres profundizar sobre ellas, pues es una enfermedad en aumento, te dejo nuestro artículo: Listeria, todo lo que debes saber al respecto.

4. Campilobacter

Otra bacteria, que en este caso se transmite habitualmente por la carne de pollo, y suele causar un cuadro de malestar gastrointestinal, que puede complicarse también con inflamación articular incluso propiciar una afección autoinmune, conocida como síndrome de Guillain-Barré, que afecta al sistema nervioso.

5. Anisakis

Origina anisakiasis, probablemente la enfermedad de transmisión alimentaria que más miedo provoca, y es que tan solo con pensar en visualizar a estos pequeños gusanos blancos, muchos sienten pavor.

Esta enfermedad se caracteriza también por provocar síntomas gastrointestinales pero además puede provocar una fuerte alergia. Se transmite habitualmente por pescados, pues puede infectar su intestino e incluso sus músculos

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6. Clostridium botulinum

No se trata de una bacteria muy habitual, pero sí podemos decir que es altamente grave, pues deriva en una toxina que puede afectar de forma tremenda al sistema nervioso: el botulismo. Esta bacteria, al estar en el suelo, puede contaminar cualquier alimento a la hora de ser cosechado, pero también a cualquier animal que lo consuma. Obviamente, tanto en unos como en otros, puede llegar a los humanos. Lo más complicado es que al estar sin oxígeno, lejos de desaparecer, se multiplica. De ahí que debamos tener cuidado con los productos en lata y los pescados ahumados y salados.

Esta bacteria produce la toxina botulínica, capaz de afectar al sistema nervioso produciendo visión borrosa y llegando a paralizar los músculos faciales, de los pulmones y corazón, pudiendo llegar a ser mortal.

7. Hepatitis A

El virus de la Hepatitis A es el que transmite esta enfermedad hepática. Se trata de una enfermedad que llega desde los alimentos contaminados a través de las deposiciones de una persona enferma de hepatitis. La buena noticia es que la Hepatitis A es controlable a través de una vacuna. No obstante, debemos tener ciertas precauciones sobre ella, ya que a pesar de la vacuna, es una enfermedad muy común.

Los alimentos más propensos a ser contaminados son los mariscos crudos, o mal cocidos. También puede darse por hacer uso de agua contaminada en cualquier tipo de alimento. De manera que basta con cocer bien los alimentos y controlar la procedencia del agua para no contraer esta enfermedad.

8. Triquinosis

Está causada por la Trichinella Spiralis, un parásito que parece un gusano y que se instala en el organismo. Obviamente, se corre el riesgo de perder la vida, si la enfermedad no se coge a tiempo. La triquinosis aparece en alimentos como la carne de caza, cerdo crudo o que esté mal cocido.

9. Norovirus

Se trata de bacterias microscópicas con material genético propio pero que necesitan de otro organismo para desarrollarse. Así, al entrar en contacto con el cuerpo humano, pueden derivar en enfermedades de mayor o menor gravedad. Una vez en un organismo, pueden propagarse rápidamente.

El 20% de gastrointeritis agudas que se dan viene provocada por este virus. Una gastrointeritis que, además de las deposiciones, viene acompañada de vómitos y náuseas permanentes. Si no tenemos la suficiente higiene, lavamos el producto y nos lavamos las manos, podemos contagiarnos fácilmente.

las salsas con huevo son portadoras de enfermedades alimentarias

Por otro lado, me parece interesante señalar que, aunque aquí os he hablado de los principales alimentos implicados, hay muchos más. De hecho, la mayoría de estas enfermedades alimenticias pueden transmitirse por varios animales, vegetales o por agua.

Esto es debido a que también pueden salir del intestino del animal, y como adelantábamos al inicio, resistir en el agua o sobre plantas, hasta que son ingeridos de nuevo y comienzan otra vez a multiplicarse dentro del ser humano u otro animal.

Síntomas de una enfermedad alimentaria

Las enfermedades de transmisión alimentaria suelen cursar con síntomas digestivos comunes a todas ellas, lo que las hace difícil de distinguir en las primeras etapas de la infección.

Entre los síntomas más frecuentes encontramos:

  1. Náuseas o vómitos
  2. Dolor abdominal
  3. Diarrea
  4. Inapetencia
  5. Fiebre
  6. Malestar general

Según la infección avanza, puede cursar invadiendo al organismo de forma generalizada, en cuyo caso los síntomas son muy variados, o tener afinidad por tejidos específicos.

Personas más vulnerables

El que la enfermedad alimenticia afecte más a unos órganos u otros, también variará según nuestra susceptibilidad individual y las características de nuestro sistema inmune, el encargado de defendernos frente a este tipo de infecciones. En este artículo te contamos cómo mejorar el sistema inmune.

Por todo esto, existen personas que suelen ser más vulnerables y en las que los síntomas suelen presentarse con más intensidad, especialmente en niños, ancianos, pero también en personas con su sistema inmune deprimido.

El ejemplo más clásico es el de los infectados por VIH, pero también si hay malnutrición, si estamos sometidos a algunos tratamientos farmacológicos como esteroides o a quimioterapia, personas con diabetes…

Algunos de los síntomas específicos de las enfermedades alimenticias más comunes, te los contaba en el apartado anterior, como por ejemplo la parálisis en el botulismo, pero si quieres saber más sobre ello te dejo la web del ministerio de consumo, en la que puedes encontrar con detalle mucha información. Concretamente te enlazo el apartado de Seguridad alimentaria y enfermedades de transmisión alimentaria

Causas de las enfermedades alimentarias

La clave para prevenir este tipo de enfermedades está en evitar las causas que las desencadenan, que son múltiples pero que a menudo tienen que ver con la higiene durante la manipulación alimentaria.

Se sabe también que, entre las principales causas del inicio de una enfermedad de transmisión alimentaria, están que se hayan dado malas prácticas a la hora de la cría del animal, o con respecto a la forma en la que se ha cultivado o conservado un alimento.

Por ejemplo, con un hacinamiento excesivo de los animales, regando los cultivos con aguas contaminadas o no teniendo cuidado en el proceso de refrigeración durante el transporte.

Si estas prácticas no son las correctas, los microorganismos se multiplicarán a velocidades muy elevadas, incrementando rápidamente su población, lo que les hace mucho más peligrosos y propensos a desencadenar una enfermedad alimenticia.

Por todo ello, el estado tiene planes específicos para el evitar brotes de estas enfermedades. De hecho, se exigen multitud de medidas de control en las ganaderías, actividades agrícolas y otras empresas alimentarias, la lista es amplísima: pesquerías, empresas de embutidos, de congelados, conserveras… sin obviar por supuesto al sector de restaurantes, bares…

Prevención de enfermedades de transmisión alimentaria

Lo que sí que falta a menudo es una frecuencia adecuada de inspecciones… por lo que deberemos centrarnos en lo que podemos hacer desde nuestra casa para prevenir las enfermedades alimentarias.

  • Refrigeración adecuada: la primera medida a tener en cuenta para evitar una enfermedad alimenticia, es que cuando adquirimos determinados alimentos, debemos de conservarlos refrigerados, o mantenerlos correctamente congelados. Esto es porque el frío reduce mucho la capacidad de multiplicarse de los patógenos.
  • Manipulación de alimentos cocinados y no cocinados: a la hora de cocinar, es muy recomendable utilizar distintos utensilios para cada alimento, especialmente si unos están crudos y otros cocinados. Esto se debe a que, en los cubiertos y otros utensilios de cocina, los microorganismos pueden quedar adheridos y pasar de un alimento a otro.
  • No consumir las carnes y los pescados crudos o poco cocinados: pues las temperaturas elevadas (más de 65 grados) destruyen muchos agentes infecciosos.
  • Alimentos con elevada presencia de anisakis: aquellos con elevada presencia de anisakis que se quieran comer crudos o semicrudos, se deberán congelar 5 días a menos de 20 grados bajo cero, sino el parásito no se inactivará.
  • Máxima higiene: por supuesto otra cosa que no se nos puede olvidar para prevenir cualquier enfermedad de transmisión alimentaria, es la correcta higiene de la persona que está cocinando, especialmente mediante el lavado de manos. A menudo es algo que se descuida, y sin embargo es una medida fundamental y muy sencilla.

Enfermedades mentales alimenticias

Por otra parte, en ocasiones se denominan enfermedades mentales alimenticias, o alimentarias, a los trastornos alimentarios, que son de origen psíquico. Entre ellos los más conocidos son la bulimia y la anorexia, pero hay muchos más como el trastorno por atracón o la vigorexia.

Este tipo de enfermedades alimentarias mentales, deben de ser tratadas por un psicólogo o psiquiatra, y además, pueden precisar de un tratamiento conjunto con un nutricionista. Éste orientará a la persona afectada sobre una alimentación realmente saludable, pues con frecuencia el paciente, con el patrón dietético que se ha auto-impuesto, está muy alejado de una dieta correcta y completa.

Por eso, si quieres saber más sobre este tipo de trastornos tan peligrosos, te dejo nuestro artículo titulado “Trastornos alimenticios más comunes”

Espero que con esto tengas ya toda la información que te interesa sobre las enfermedades de transmisión alimentaria, y recuerda que prevenir, es siempre mucho mejor que curar. Te esperamos con más post de salud desde nuestro blog, para seguir juntos divulgando cómo cuidarse, y si te ha interesado este artículo, ayúdanos compartiendo.

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Deva Camino Monteserín

Máster Universitario en Salud Natural y Nutrición. Experta en Alimentación Antiinflamatoria y psiconeuroendocrino-inmunología, el área de la ciencia que estudia la relación del sistema nervioso con el resto de nuestro organismo. Diploma de estudios avanzados en: Microbiota, inmunidad y sistema digestivo. Cursos de doctorado en: Biología del Cáncer. Autora de los libros: "¿Y ahora qué puedo comer?" y "Comer para cuidarse". Compagino la pasión de mi trabajo en consulta con la impartición de diversos cursos y las charlas divulgativas.