¿Qué es flurona? la coinfección de gripe y coronavirus

flurona

Aunque su nombre es llamativo, flurona no deja de ser el acrónimo entre gripe en inglés, “flu”, y coronavirus, “rona”. Seguramente ya hayas oído hablar de ella en las últimas semanas, así que en nuestro artículo de hoy queremos darte un poco más de luz sobre esta nueva infección. Conocer si es un nuevo virus o una combinación de ambos, el por qué, cómo actúa y sus peligros potenciales es importante. Así que ¿Empezamos?

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Flurona: la doble infección de la gripe y la COVID-19

Con Flurona nos referimos a la confluencia de dos virus respiratorios, la gripe y la COVID-19. Tras saltar a la luz por ser supuestamente detectada por primera vez en Israel hace unas semanas, su nombre se ha hecho muy popular. Pero en paralelo, debemos saber que hasta ahora se ha constatado que la coexistencia de estos dos virus no es algo tan extraordinario, ni mayoritario, y que sus riesgos vuelven a centrarse en las personas más vulnerables.

Aunque el coronavirus sea el virus respiratorio que más nos preocupa por su incidencia y consecuencias actualmente no es el virus respiratorio único. Actualmente hay más de doscientos virus respiratorios que provocan todo tipo de dolencias: faringitis, laringitis, bronquitis, neumonía, etc. De todos estos virus, hasta la llegada de la COVID-19, la gripe ocupaba un lugar importante, tanto por su incidencia como por su gravedad.

Aunque para la mayoría de los casos los síntomas de la gripe solo conllevaban pasar entre cinco y ocho días de fiebre y malestar, en los enfermos de riesgo el peligro es mayor. Por ello, su vacuna es algo altamente recomendado para este colectivo.

Esto nos da una clave sobre flurona: su riesgo está en el tipo de paciente en el que pueda incidir.

Los riesgos de flurona

La preocupación por una posible coexistencia de una ola de gripe con otra de coronavirus ha existido desde el principio de la pandemia.

El problema no es la similitud entre ambos virus, como veremos a continuación, sino porque ambos pueden saturar el sistema sanitario e incidir en sistemas inmunitarios frágiles.

Además, en cuanto a los síntomas, no existe una mezcla de ambas infecciones, sino que siempre va a haber una enfermedade principal.

Así se puede tener ambas y los síntomas de la gripe pueden ser más importantes o lo contrario.  El único problema que puede llegar a acarrear es que la excreción de uno de los dos virus enmascare la del otro.

Por ello, las personas mayores o con inmunodepresión son un blanco mucho más fácil para estos virus de forma individual, y lo son también por tanto si actúan de forma conjunta.

La gripe estacional es capaz de producir un número elevado de muertes, incluso en personas vacunadas, ya que sus sistemas inmunológicos no pueden parar la infección.

Por ello, si ambos virus coinfectan a una persona inmunológicamente deprimida, su acción combinada podría derivar en neumonías y fallos multiorgánicos, como también lo harían si actuaran otros virus por separado como los neumococos.

Gripe y COVID-19: dos virus con muchas diferencias

Los virus de la gripe y los coronavirus coinciden en ser virus respiratorios, son virus que tienen el mismo mecanismo de transmisión, pero, como decíamos arriba, ambos son muy diferentes. Vamos a ver un poco más en detalle las principales características de cada uno:

Virus de la gripe

Los virus de la gripe son ortomixovirus, y dentro de ellos hay cuatro grandes grupos:

  • Los virus de la gripe A y B, que causan la epidemia estacional que vemos casi todos los años. También tienen diferencias, los virus A causan pandemias y los de la B tienen una influencia menor.
  • Los virus de la gripe C generan enfermedades leves no pandémicas.
  • Por último, los virus de la variante D afectan esencialmente al ganado.

Como en el resto de los virus, en la composición del virus de la gripe tenemos una serie de proteínas destacando dos que caracterizan su mecanismo de contagio:

  • La hemaglutinina (H), cuya función es infectar a las células uniéndose a un azúcar de la membrana.
  • La neuraminidasa (N), su cometido es parecido, permitir que el virus recién sintetizado consiga brotar para invadir la próxima célula.

Se han encontrado 18 tipos de hemaglutinina y 11 tipos de neuraminidasa, por ello su combinación cambia, creando virus distintos (cepas) que las vacunas intentan anticipar para paliar sus efectos cambiando su composición cada año.

El resultado es que como estamos viendo con las cepas del coronavirus hay virus más o menos infecciosos y también con diferencia de virulencia como se denota en los síntomas de la gripe.

Virus de la COVID-19

El coronavirus actúa de forma muy distinta. Su proteína Spike, se une a la ACE2, la responsable de que penetre en nuestras células infectando el tracto respiratorio.

El mecanismo de replicación del genoma es muy diferente. Mientras en la gripe lo conforman 8 trozos de ARN negativo, el de los coronavirus lo es de ARN positivo.

Eso supone que, aunque ambos atacaran una misma célula, lo harían de forma separada, sin que se combinaran y generaran un virus híbrido.

Es decir, los expertos consideran que es imposible que se produzcan combinaciones de sus genomas que puedan dar lugar a un virus híbrido viable, o su posibilidad sería muy remota.

flurona

Nuevas cepas de coronavirus

De hecho, aunque la variante ómicron esté siendo la más dominante en casi todo el mundo actualmente, no dejan de crecer nuevas cepas. Una de las más recientes es deltacron, otro acrónimo de la combinación de las variables delta y ómicron, de la que se han detectado supuestamente 25 casos en Chipre.

También Francia estudia una posible nueva variante de COVID-19 procedente de Camerún con 46 mutaciones.

En estos casos al tratarse de un mismo virus, sí pueden darse combinaciones.

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Con vacunas, menos riesgo

Es decir, flurona no es un virus híbrido, sino la confluencia en un paciente de dos virus distintos a la vez, como lo ha sido anteriormente la confluencia de gripe y una neumonía por neumococo.

Por ello, se ha reforzado de forma importante la vacunación de la gripe este año, especialmente tras tener una incidencia mínima en el año anterior y pronosticar una posible mayor virulencia. La relajación en medidas del año 2021 implicaba un mayor riesgo de infección en el invierno 2021-22.

En ambos casos, la vacuna no te protege de la infección, pero sí te protege de los efectos graves de ambos virus.

Esto debe reforzar la idea de protegernos frente a los dos virus, especialmente en las personas más vulnerables.

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Antonio Luis Gallardo Sánchez-Toledo

Licenciado en ADE por la Universidad Autónoma de Madrid y especialista en comunicación por la Universidad Complutense, lleva desde el año 2002 escribiendo sobre temas de consumo, salud y divulgación en general, tanto en revistas escritas como Dinero y Salud, asociaciones y diversas páginas web. Además de ser colaborador en medios escritos (Expansión, Cinco Días, idealista.com, El País, Libertad Digital, El Confidencial,…) Radio (COPE, Onda Cero, Cadena Ser, Onda Madrid…) y Televisión (Telecinco, Antena 3, Telemadrid…).